La sorpresiva destitución de Dilma Rousseff, al cabo de un juicio político cumplido que convirtió a Michel Temer en el nuevo presidente constitucional, movilizó todo tipo de opiniones.

Por 61 votos contra 20, Rousseff fue expulsada por violar la ley de responsabilidad fiscal, un motivo de escaso peso que hizo que la ex presidenta asegurara que hoy sufrió “el segundo golpe de Estado” de su vida.

Consultado por Conclusión, el secretario gremial de Luz y Fuerza, Alberto Botto, coincidió con las palabras de la primera mandataria y afirmó que se trata de “golpe a la democracia y toda la región”. “Es una día triste, es un atropello a los derechos no se puede estar de acuerdo y más de la forma en que se ha dado”, remarcó.

Por otro lado, Botto indicó que la decisión “abarca a toda la región” y que en Argentina, el rol de destituyente lo originan “los grandes medios de comunicación masiva”. “Lo que ha pasado con Evo en Bolivia, los hechos en Paraguay, en Ecuador y en Venezuela con el abastecimiento, evidentemente todas las economías emergentes que de alguna manera dignificaban la vida del pueblo, están siendo golpeadas seriamente por la derecha internacional”, sentenció el referente sindical.

Por su parte, el secretario general de La Bancaria, Matías Layús, definió la decisión como “un golpe de estado de los sectores más reaccionarios”

“Lo que no pudieron lograr en las urnas intentan lograrlo a través de denuncia, lo que se le achaca a Dilma es una asiento contable. Todos las que la acusaron tienen causas judiciales mucho peores, es una acusación de la derecha y obviamente se da en un marco regional que acompaña a esta cuestión”, agregó Layús.

Y concluyó: “Hoy en Argentina gobierna la derecha y esto no pasará, hoy en el país si no actuamos todos responsablemente, va a saltar para otro lado con la dependencia que vivimos cada vez que los gobiernos neoliberales han ajustado como lo han hecho hasta ahora”.

El diputado por Santa Fe Luis Rubeo se mostró contrario a la medida adoptada por la cámara alta brasileña ya que según consideró “es una verdadera injusticia porque los argumentos que, por los menos se conocen públicamente, no darían para una situación tal”.

Además señaló que “hay una ilegitimidad que está dada con respecto a la moralidad de quien la juzga porque para poder llevar adelante un juzgamiento de estas características tenés que tener autoridad moral para hacerlo y me parece que los que la destituyeron no lo tienen”.

Por otro lado, el secretario general de los municipales, Antonio Ratner, señaló que “más allá de los problemas y características de cada uno de los países es un avance de la derecha tendiente a destituir de cualquier forma” y en seguida agregó: “Argentina se le adelantó porque votaron un gobierno de derecha a través de las elecciones pero si esto no hubiera sido así o el resultado hubiera sido adverso para la derecha, no tengo dudas que hubiera surgido un proceso igual al que surgió en Brasil”.

Entrando en detalles Ratner explicó que “a los gobernantes los eligen los pueblos y no como fue en Brasil donde de 60 legisladores 40 están imputados de tener situaciones reñidas con la Justicia y esos son los mismos destituyentes, por lo que deja mucho que desear“.

“Si el gobierno hubiese sido desplazado por otro gobierno que tenga otras propuestas, otro programa, con otras intenciones, tendiente a solucionar lo que el anterior no pudo hacer estaría bien porque forma parte de la democracia, pero no fue así”, sentenció el dirigente municipal y cerró: “Es un golpe de estado encubierto”.

Finalmente, el periodista y analista internacional José «Coco» López señaló que ve en esta situación «algún signo de peligro para América Latina y que es un golpe a la instucionalidad brasileña».

«A Dilma no se la culpa por ningún crimen ni delito y la mitad de los senadores que la juzgaron y que la condenaron están sospechados, algunos imputados y otros procesados por cometer propelías con fondos públicos y sobornos, no es curioso que sean ellos los que deciden”, recordó López.

El periodista también reflexionó sobre las consecuencias de esta decisión y afirmó: «Es un gran golpe para la integración latinoamericana, es un golpe casi mortal para la unidad latinoamericana. Unasur ya no será la que era luego de la destitución de Dilma, teniendo en cuenta lo que los venezolanos llaman la triple alianza que conforman en el seno del Mercosur; Argentina, Brasil y Paraguay y que han impedido la asunción de Venezuela como presidente presente del Mercosur, que también es una situación anómala y peligrosa que delimita el otro proceso de integración que había en América Latina que es el Mercosur».

«El presidente Temer habló de ajustes, de desflexibilización laboral y de recorte de jubilaciones y pensiones. Entonces en un país que en el sexto trimestre consecutivo hay recesión y en un momento tan complicado con un descenso del Producto Bruto Interno superior al 3 por ciento, con un desempleo que supera los dos dígitos y con perspectivas de crecimientos muy pobres, en ese escenario se produce el desplazamiento y aparece nuevamente el programa neoliberal que anteriormente fue derrotado por el triunfo de Lula», finalizó.

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