JUEVES, 04 DE JUN.

En pleno invierno, uno de cada tres rosarinos depende de una garrafa o de leña para calentar su hogar

La desregulación del precio del gas envasado y las bajas temperaturas que se vivieron en la primera mitad de julio fueron una tormenta perfecta para convertir el 25,9% de los hogares de Rosario en un congelador. Los déficits energéticos y la desigualdad entre las diferentes zonas de la ciudad se marcan por la falta de acceso a los servicios esenciales y de calidad.

La semana del 23 de junio pasada, Rosario amaneció con temperaturas por debajo de los 3 grados bajo cero, cosa que se repitió durante los siguientes cinco días, en lo que el Servicio Meteorológico Nacional había anticipado sería la semana más fría del año. Y no le falló el diagnóstico. Esa semana hubo una demanda récord tanto de gas como de energía eléctrica, derivada de la búsqueda de calor y calefacción del hogar por parte de los rosarinos. Sin embargo, muchos rosarinos no lograron tener tanta suerte: en la segunda ciudad del país, 27,6% de los hogares debe usar leña o gas envasado para poder cocinar y calentarse, debido a que no están conectados a la red de gas natural.

Si se tiene en cuenta que, según datos brindados por Litoral Gas, existen actualmente 330 mil suministros activos de gas natural en la ciudad, teniendo en cuenta que hay 456.040 viviendas particulares registradas (entre ocupadas y desocupadas), los números hablan de más de un cuarto de la población que debe rebuscarse para encontrar una fuente de calor tanto para el frío como para cocinar. Al ser consultada sobre este tema por Conclusión, Paula Durán, referente de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) estimó que esto comprende a 360 mil personas aproximadamente, que es el 35% de la población rosarina.

La referente apuntó que la distribución territorial al acceso del servicio de gas es “muy desigual” y apuntó que en los distritos Oeste y Sudoeste “hay más del 40% de los vecinos que allí viven que cocinan sin acceso a gas de red”. Por otro lado, también hay casos en el distrito norte y Noroeste, que son los más poblados de Rosario, después del distrito Centro: “Hay zonas donde más del 40% de los hogares no tienen acceso al gas natural”, apuntó Durán.

El problema de los hogares sin acceso a servicio “va acompañado de los barrios que no cuentan con acceso a conexiones cloacales y tienen condiciones habitacionales deficitarias. Hay un 17% de los hogares que no tienen desagües cloacales, y se repite este fenómeno en las zonas más periféricas de la ciudad”. Cabe destacar que la participación de los hogares conectados al suministro aumenta conforme el enfoque se traslada desde los barrios de los bordes exteriores, en la periferia, hacia el Centro, donde el porcentaje de desconexión a la red es menor del 20%.

Si se amplía el análisis a números provinciales y nacionales, los números del Censo 2022 -último registro oficial a nivel provincial- sostienen que el 51% de la población de la provincia de Santa Fe utiliza el gas de garrafa para cocinar y calefaccionar su hogar, lo que en vidas humanas se traduce en 1.779.962 santafesinos.

Este problema tiene origen en los niveles de postergación que hay en aquellas localidades del norte de la provincia. Según los mapas de la plataforma abierta de datos espaciales de la Argentina llamada Poblaciones, elaborada por el CONICET y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, todos los departamentos al norte de San Cristóbal, San Justo y Garay (incluidos los tres) tienen al 80% o más de su población cocinando sus hogares con leña o gas, a la vez que los departamentos San Jerónimo y Castellanos tienen entre el 50% y el 80% de su población conectada a la red de gas natural.

Durán explica que el indicador de “cocina” se utiliza porque es “más acertado que el cómo se calefacciona una casa, pero podría aproximarse mucho al número de hogares que utilizan los mismos medios para poder dar cuenta de esta realidad”.

Así mismo, Rosario no está entre las peores ubicadas: “Más bien se encuentra en el mismo lugar que la ciudad de Córdoba. Toda la provincia de Santa Fe tiene el 51% sin acceso a red de gas, mientras que la provincia de Buenos Aires tiene un déficit de acceso de 33%. Más del 80% de los hogares del norte de la provincia, no tienen acceso a la red de gas”, sostuvo la referente de la Usina de Datos de la UNR.

Desregulación y coso: ¿qué va a pasar con el precio de la garrafa de gas?

El gobierno nacional de Javier Milei anunció la eliminación del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) y fusionarlo con el Ente Nacional Regulador de Energía en un mismo organismo autárquico, intitulado Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad. Así mismo, sin ninguna autoridad que arbitre la situación, esto se suma al Decreto 446/2025 que liberó el precio de las garrafas de gas licuado de petróleo.

Al ser consultado por este tema, el referente de la Cámara Argentina de Empresas Fraccionadoras (Cafragas), Pedro Renda, desestimó que fuera un problema para las familias que dependen del gas envasado para poder parar la olla: “La desregularización no llevó al aumento del precio de las garrafas. De alguna manera ya veníamos desregulados. El precio del gas estaba sin reglamentación porque veníamos pagando el precio internacional que se forma en EEUU”, explicó a Conclusión.

El empresario sostuvo que los productores ya venían cobrando desde hace tiempo un precio producto de una fórmula internacional y argumentó que los aumentos del precio del gas envasado se dan en temporadas estivales, y no durante el invierno: “En Argentina, estamos a destemporada con el mundo. El clima de EEUU es invertido con el nuestro. Cuando aumenta el precio de referencia de gas es verano, entonces prácticamente no tenes aumentos en los precios (durante los meses de frío), con el aliciente de que Argentina es productor autosuficiente de gas”.

De este modo, Renda apuntó que los aumentos “se pueden dar por los incrementos en los costos de mano de obra, transporte, combustible, las cubiertas. Esos son los factores que afectan”. Así mismo, el sector observa aumentos en los consumos según las inclemencias del clima: “El consumo viene dando un crecimiento de entre el 12% y el 13% anual, que tiene que ver con el crecimiento vegetativo de la población en general”, con lo que descartó que el frío aumentara la demanda de las garrafas durante las últimas heladas.

Actualmente, una garrafa de 10 kilogramos tiene un costo promedio de 15 mil pesos, “aunque se las encuentra más baratas en el mercado”. Renda estimó que una garrafa recién cargada a tope tiene una duración, con uso exclusivo para cocinar, de aproximadamente 20 días: “Esa persona gasta $750 por día de gas. Arriba de la hornalla, en la cacerola pongo pocas cosas. Hoy el peso específico de la garrafa dentro de la canasta básica total pasó a ser ínfimo teniendo en cuenta el costo de los alimentos”, sentenció.

 

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