A lomo de las plataformas virtuales, creció 136% la compra de ropa importada y ya se perdieron más de 10 mil puestos de trabajo
Una de cada dos empresas nacionales textiles registró una caída en sus ventas durante los primeros seis meses del año tras la desregulación de la importación de indumentaria.
- Economía
- Por Manuel Parola
- Jul 24, 2025
El pasado 28 de marzo de este año, el gobierno nacional publicó el decreto 236/2025 donde bajó los aranceles a la importación de prendas de vestir provistos por el Mercosur 18 años atrás. Desde entonces, han proliferado las aplicaciones para la compra vía web de ropa e indumentaria, como Shein, Temu o AirExpress, que se dividen el mercado entre ellas debido a los bajísimos precios en comparación con los productos nacionales o exhibidos en un anaquel en una galería o por la facilidad de envío y recibo de los productos una vez abonados. No obstante, esta panacea del consumo esconde una señera industria que da trabajo de manera directa a decenas de miles de familias en 17 provincias diferentes.
La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) registró que durante los primeros seis meses del año hubo un incremento del 136% en el gasto de ropa en el exterior respecto del mismo semestre del año pasado, lo cual se traduce en 1572 millones de dólares gastados en lo que va del año sólo en ropa importada. Si se pone la lupa en los envíos internacionales con servicio puerta a puerta -es decir, con el precio del envío al domicilio del comprador incluido en el costo del servicio- creció 211% sólo entre enero y junio. Esto representa un nuevo récord en el monto destinado a la importación de elementos textiles e indumentaria: el anterior estaba 9% abajo, en la marca del 2017.
“Hoy muchas empresas se están viendo afectadas en su capacidad de producción y ventas terriblemente. Están trabajando por debajo del 60% de su capacidad. La producción bajó muchísimo”, analizó el referente de la Asociación Obrera Textil de Rosario, Iván Cussi, en diálogo con Conclusión y señaló que, lejos de stockearse con prendas de la siguiente temporada como estilaban en años anteriores, los talleres están “trabajando con la venta diaria”.
En línea con esto, 56% de las empresas de la CIAI registraron una caída en sus ventas, mientras que el 77% de las firmas advirtieron una baja en la demanda de mercadería: “Las pymes son las más afectadas porque tienen un mínimo de operarios trabajando, como pagan todo al contado se ven afectados en la caída de la producción y cobrando lo que venden en el día a día. Ya no hay como antes se hacía, que se producía adelantado a la temporada y generar un stock. Hoy no podes hacer esto, porque cambia la moda. Uno fabricaba para la temporada adelantada, hoy tenés que especular con lo que vas a vender”, explicó el referente gremial.
Entre los problemas enumerados por este sector industrial se encuentran el aumento de los costos (los cuales la mayoría no ha podido trasladar a precio bajo el riesgo de continuar perdiendo ventas), la competencia desleal con productos importados, la presión impositiva y los retrasos en la cadena de pagos.
Las aplicaciones digitales: ¿las puertas del Hades?
Los datos de la Fundación ProTejer sostienen que el problema del sector tiene dos patas: la pérdida de poder adquisitivo entre los consumidores (señalado por 8 de cada 10 empresas encuestadas) y el crecimiento de la popularidad de las plataformas digitales de compra de mercadería importada, a la vez que hubo un desplome en los precios de las prendas importadas.
Si bien hubo un incremento en el volumen de importación en todos los rubros registrados, el INDEC destacó que creció 153% las toneladas de tejidos de punto, mientras que las confecciones subieron 150% y las prendas 118%. Así mismo, las prendas ingresaron a USD 17,49 por kilo en los primeros cinco meses del año: una caída histórica del 22% respecto del mismo periodo de 2024. Estos elementos son los principales productos ofrecidos por Shein, TEMU y AirExpress, plataformas digitales dedicadas al ecommerce de prendas de ropa e indumentaria de diferente clase.
Con la desregulación de las importaciones, las puertas quedaron abiertas para el ingreso de estas plataformas que lo único que necesitan es una tarjeta de crédito (según el caso, como Temu, no se necesita ni siquiera una cuenta habilitada en dólares ya que trabaja con transacciones habilitadas en pesos argentinos), un dispositivo con conexión a internet y una dirección domiciliaria: estas plataformas trabajan con servicio puerta a puerta, sin tener que pasar por trámites aduaneros o el pago de impuestos arancelarios, lo cual también hace al atractivo de las mismas.
No obstante, los elementos que ingresan al país tienen una calidad en sus materiales que es muy inferior a las prendas de primeras y segundas marcas que son vendidas y algunas incluso producidas en Argentina: el motivo de la compra en las aplicaciones de ecommerce es meramente económico.
En una nota publicada por el diario La Capital, el titular de la Cámara Industrial de la Indumentaria Rosario, Mario Giambattistelli, sostuvo que quienes optan por consumir a través de este tipo de plataformas web no lo hacen “por diseño, calidad, ni siquiera por comodidad. Algunas lavan la ropa dos veces y se descose, otras les dura un poco más, pero la calidad deja mucho que desear”.
Si bien fuentes industriales advierten que no es la principal causa, la mutación hacia la compra digital de elementos que en los anaqueles de los comercios terminan arrumbados, se suma a los golpes que recibe una industria muy magullada por la apertura de las importaciones: “Las importaciones traicionaron los precios a la baja en detrimento de las empresas nacionales. Hay pocas empresas que tienen una espalda para poder seguir”, advirtió Cussi.
Uno de los costos más importantes de esto tiene que ver con el saldo de trabajadores que caen fuera del esquema: “Antes te podías dar el gusto de comprar algunas cosas, pero la importación a gran escala hizo que se pierda mucha mano de obra calificada en muchas empresas. Las fábricas están llevando adelante retiros voluntarios, reducciones de estructura, achicamiento de personal, despidos”, expuso el referente gremial.
Cussi apuntó que el sector está padeciendo una merma “muy importante de trabajadores por suspensiones de trabajo a nivel nacional”, y añadió: “Se perdieron más de 10 mil puestos de trabajo desde marzo de 2024. Esto empezó cuando se abrieron las importaciones con empresarios que especulan con traer prendas de afuera para vender más barato”.
Un obrero textil tiene un ingreso básico promedio de 800 mil pesos al mes, dependiendo de la cantidad de horas trabajadas en el taller: “Las paritarias de un trabajador textil, al igual que todas a nivel nacional, están pidas y las familias de los trabajadores empiezan a buscar otros horizontes en otros rubros”, dijo a este medio y sostuvo que la importación también hace que se pierdan puestos de trabajo en la cadena de producción: “Hay mucha incertidumbre en las empresas sobre lo que va a pasar en el futuro, si seguimos en esta línea. Lo peor de todo es que quienes somos un poco más mayores esto ya lo vivimos, ya nos lo contaron. Y ya sabemos cómo termina”, sentenció.

