Israel y Hamas en un punto crítico: crece la presión por un acuerdo mientras se agrava la crisis humanitaria en Gaza
La difusión de un video con rehenes en condiciones críticas reavivó las protestas en Israel. Mientras tanto, las negociaciones con Hamas siguen estancadas y las cifras de muertos en Gaza superan los 60.000.
- Internacionales
- Ago 5, 2025
La publicación de un video que muestra a varios rehenes israelíes en condiciones de salud extremadamente delicadas volvió a encender la presión interna sobre el gobierno de Benjamin Netanyahu. Familiares, ciudadanos y organizaciones civiles se movilizan nuevamente exigiendo un acuerdo urgente con Hamas, que permita la liberación de los cerca de 50 cautivos que permanecen en la Franja de Gaza desde el 7 de octubre de 2023.
En paralelo, el conflicto militar se profundiza, la situación humanitaria en Gaza es catastrófica y los intentos de alto al fuego impulsados por mediadores internacionales no logran avances concretos. El reloj diplomático avanza y tanto Israel como Hamas endurecen sus posturas.
Un nuevo clamor por los rehenes
El video, difundido este lunes 4 de agosto, muestra a varios rehenes emaciados, con signos visibles de deterioro físico y emocional. Uno de ellos, Michael Shamai, de 41 años, aparece pálido y débil. Su padre, Itzik, rompió en llanto al reconocerlo: “Es un llamado desesperado. Necesitamos un acuerdo ahora”.
Las imágenes causaron un fuerte impacto en la opinión pública israelí, donde las protestas se multiplicaron. Miles de manifestantes marcharon en Tel Aviv y Jerusalén bajo el lema “Deal Now” (Acuerdo ya), exigiendo que el gobierno acepte un intercambio total de rehenes, incluso si implica un alto al fuego prolongado.
La propuesta de Israel y la respuesta de Hamas
En medio de este contexto, el gobierno israelí propuso un nuevo acuerdo de cese al fuego de 40 a 45 días, que incluiría la liberación de 10 a 11 rehenes vivos y la devolución de al menos una decena de cuerpos. Sin embargo, Hamas insiste en una solución integral: exige un intercambio único de todos los rehenes vivos por miles de prisioneros palestinos, el fin total de la ofensiva militar y garantías de reconstrucción.
“Estamos dispuestos a liberar a todos los rehenes a cambio de un alto al fuego de cinco años”, indicó un vocero de Hamas al medio Al Arabiya. Desde Israel, la respuesta fue contundente: “No abandonaremos Gaza ni detendremos la guerra hasta que Hamas sea desmantelado y todos los rehenes estén en casa”, dijo Netanyahu.
El prolongado conflicto y la falta de resultados concretos han modificado significativamente el clima político en Israel. Encuestas recientes revelan que entre el 68 % y el 75 % de la ciudadanía desea poner fin a la guerra. Solo un tercio aún respalda continuar con la ofensiva militar, especialmente tras confirmarse que al menos 30 de los rehenes que permanecen en Gaza podrían haber fallecido.
Guerra, bloqueo y devastación
Mientras las negociaciones se mantienen empantanadas, el conflicto avanza con consecuencias devastadoras. Las fuerzas israelíes consolidaron el llamado “Corredor de Morag”, una franja de ocupación que divide la Franja de Gaza de norte a sur. Los bombardeos continúan, y el ataque aéreo más reciente sobre Shujaiyya, a principios de abril, dejó al menos 35 muertos.
Las cifras oficiales de víctimas palestinas ascienden ya a más de 60.900, en su mayoría civiles. Además, más de 2,3 millones de personas -la población total de Gaza- enfrentan escasez extrema de alimentos, agua, electricidad y servicios médicos. Agencias humanitarias alertan sobre el riesgo inminente de hambruna masiva antes de septiembre si no se permite el ingreso sostenido de ayuda internacional.
Un conflicto sin salida clara
A casi dos años del inicio de la guerra, el estancamiento entre las partes se profundiza. Ni Hamas ni Israel muestran señales de ceder en sus exigencias centrales, mientras la comunidad internacional intenta mantener abierto el canal de diálogo con Egipto, Qatar y Estados Unidos como principales mediadores.
En las calles israelíes, la consigna se repite: “Primero, traerlos de vuelta. Después, todo lo demás”. En Gaza, el grito es otro, pero también desesperado: sobrevivir.

