Se cumplen doce años de la explosión en Salta 2141, la tragedia que se cobró la vida de veintidós personas
Este miércoles 6 de agosto, a las 9.20, habrá un acto en el memorial que se construyó en el lugar de la explosión, para conmemorar a las víctimas y a los heridos en el hecho.
- Ciudad
- Ago 6, 2025
El martes 6 de agosto de 2013 Rosario vivió una de las mayores tragedias de su historia. Una fuga de gas registrada en un edificio de calle Salta al 2141 –entre Balcarce y Oroño– generó una explosión y posteriormente el derrumbe de parte del inmueble, causando la muerte de veintidós personas y dejando un saldo de sesenta y dos lesionados. Este miércoles, a las 9.20, habrá un acto en el memorial que se construyó en el lugar del hecho.
Semanas antes de aquel fatídico 6 de agosto, los vecinos del edificio habían denunciado que tenían problemas con el suministro de gas natural. El consorcio hizo las denuncias pertinentes ante la empresa Litoral Gas –encargada de proveer el servicio en Rosario– entre el 23 y 24 de julio. Al lugar concurrió un gasista de apellido Allala, que cambió una válvula reguladora de presión. Sin embargo, después de que se realizó el trabajo y de que el servicio de gas volvió a la normalidad, el 2 de agosto varios ocupantes del edificio advirtieron que había un fuerte olor.
Ante la persistencia del olor a gas, en la mañana del martes 6 de agosto otro gasista –citado por el consorcio– volvió a presentarse en el edificio, y dio cuenta de que el regulador estaba mal ajustado y debía cambiarse. Simultáneamente, los vecinos de la cuadra afectada realizaron llamados al 911 denunciando que un fuerte olor a gas invadía el sector y que, en el área que rodea el edificio, escuchaban un silbido molesto.
El portero del edificio declaró que bajó ocho pisos hacia la entrada para ver que sucedía. Allí, vio que el gasista y su ayudante salieron corriendo al ver que el ambiente estaba contaminado por grandes cantidades de gas venteado.
A las 9:38 de ese 6 de agosto de 2013, ocurrió la tragedia: una fuerte explosión invadió la manzana, derrumbando el segundo cuerpo del edificio y destruyendo gran parte de los otros dos. Los edificios aledaños también sufrieron las secuelas como roturas de vidrios, ventanas y puertas.
Luego de cinco días de búsqueda entre los escombros, el 12 de agosto hallaron sin vida a las últimas personas desaparecidas. En total fallecieron veintidós personas y sesenta y dos resultaron heridas.
Los vecinos de Salta 2141 que perdieron al vida en la explosión fueron Teresita Babini, de 67 años; Federico Balseiro (30); Florencia Caterina (27); Eraselli Clides Ceresole (78); Luisina Contribunale (34); María Esther Cuesta (92); Lydia D’Avolio (86); María Emilia Elías (28); Maximiliano Fornarese (34); Débora Gianángelo (20); Santiago Laguia (25); Beatriz López (69); Carlos López (40); Estefanía Magaz (21); Adriana Mattaloni (57); Soledad Ulián Medina (31); Hugo Montefusco (56); Domingo Oliva (76); Juan Natalio Pennice (70); Roberto Daniel Perucchi (68); Ana Rizzo (65); y Maximiliano Vesco (29).
Una sola persona fue condenada
Tras el hecho, la fiscal Graciela Arguelles y la familia de Débora Gianángelo –la única que se constituyó como querellante en la causa– acusaron a once personas, las cuales fueron llevadas a juicio.
Dos de los acusados eran el gasista Osvaldo Carlos García y su ayudante, Pablo Miño; también se sentaron en el banquillo Norma Bauer, Carlos Repupilli y Mariela Calvillo, quienes formaban parte de la administración del edificio; el gasista José Luis Allala, quien había trabajado previamente en el lugar; los reclamistas de Litoral Gas Gerardo Bolaño, Guillermo Oller y Luis Curaba; y a los gerentes de Litoral Gas, Viviana Leegstra y Claudio Tonucci.
El viernes 2 de agosto de 2019 los jueces Carlos Rubén Leiva, Marcela Canavesio y Rodolfo Enrique Zvala condenaron al gasista Osvaldo Carlos García. El fallo fue apelado, pero la Cámara Penal, integrada por los jueces Carina Lurati, Carlos Carbone y José Luis Mascali, confirmó la sentencia de primera instancia: sólo condenó al gasista García a cuatro años de prisión domiciliaria –pena que ya fue cumplida–, mientras que los otros diez imputados fueron absueltos.


