Qué decía el GPS de los pilotos bolivianos condenados tras abandonar una avioneta en Estación Díaz
Fueron condenados por contrabando, al ingresar 30.500 dólares y volar sin autorización. Si bien se presumía una posible actividad narco, al no encontrarse droga no fueron acusados por ese delito.
- Judiciales
- Sep 3, 2025
Los dos pilotos de una avioneta que aterrizó en forma clandestina y fue abandonada el 3 de junio pasado en una zona cercana a Estación Díaz, sobre la ruta provincial N°10, fueron condenados por la Justicia Federal de Santa Fe a cinco años de prisión y cuatro de inhabilitación para conducir aeronaves mediante un juicio abreviado. El delito por el cual el fiscal Gustavo Onel acusó a Milton Carlos Arévalo Estrada (53), nacido en Perú pero con residencia en Bolivia, y a Mikjail Zabala Rodríguez (31), de nacionalidad boliviana y residencia irregular en Argentina, fue contrabando de divisas. Si bien la investigación se orientó en un primer momento al tráfico de drogas, lo único que se les encontró a los condenados fueron U$S30.500 que ingresaron al país sin declarar.
Los dos pilotos tenían antecedentes por ese delito. Zabala Rodríguez había sido arrestado con anterioridad en Bolivia, en diciembre de 2021, también en una zona rural cercana a la localidad de Ixiamas, junto a dos personas en una avioneta. De acuerdo a los registros de ese caso, el aterrizaje habría sido de emergencia y el avión se incendió. Llevaba 480 kilos de cocaína.
Mientras que el otro tripulante de la avioneta Cessna 182, el peruano Milton Arévalo, fue detenido en 2020 en México junto a otras personas señaladas como miembros de una banda de tráfico internacional de estupefacientes que realizaba viajes a Estados Unidos.
¿Qué dice el GPS de la avioneta?
Sin embargo, en el GPS utilizado por los acusados durante el vuelo, los investigadores detectaron puntos georreferenciados creados manualmente con nombres como “Lora”, “Reco”, “Dormi”, “Deja”, “Dejada” y “Alter”, que permitieron reconstruir el recorrido que realizaron entre Bolivia y Santa Fe entre el 2 y el 3 de junio, y sospechar que trajeron alguna carga.
Según esos registros, el 2 de junio salieron de Bolivia, pasaron por los puntos “Lora” a las 13.20, y “Reco”, a las 14.45, que la fiscalía indicó como sugerente de “recoger”. El mismo día a las 17.55 se registró el punto “Dormi” en Bolivia (zona próxima a Santa Victoria Este, Salta), “posiblemente en referencia a un pernocte”.
El 3 de junio, a las 8.15, la avioneta ingresó al espacio aéreo argentino sobrevolando el norte del país. El GPS perdió el registro en la provincia de Chaco y lo recuperó a las 12.59 ya en Santa Fe. De acuerdo a la investigación, la señal volvió a perderse entre las 14.40 y las 16.25. En ese lapso se encuentra el punto “Alter”, que para la fiscalía sugiere la posibilidad de una maniobra alternativa.
A las 16.25 el GPS retomó la señal en inmediaciones del punto geográfico “Deja/Dejada”, posiblemente referido a dejar/descargar material, correspondiente a galpones rurales en Arroyo del Medio, provincia de Buenos Aires, en su límite con Santa fe. Finalmente, a las 17.38 se registra el descenso de altitud y velocidad en Estación Díaz, describieron los representantes del Ministerio Público Fiscal (MPF) en la audiencia.
Sin embargo, al no encontrarse drogas ni otro elemento ilícito, la investigación iniciada como posible tráfico internacional de estupefacientes, se redujo a la acusación por contrabando de importación agravado; conducción de una aeronave que no contaba con habilitación y a sabiendas de la adulteración de su matrícula; y del cruce de la frontera nacional de manera clandestina y por lugares distintos de los establecidos por la autoridad aeronáutica, en concurso real.
Los teléfonos
De acuerdo a la investigación del fiscal Onel, en el teléfono celular secuestrado a Zabala Rodríguez había registros de conversaciones en las que se coordinaban vuelos, puntos de aterrizaje, cargas y contactos logísticos, acompañadas de videos y fotografías del interior de la cabina de vuelo.
En el dispositivo de Arévalo Estrada se hallaron mensajes grupales donde se compartían coordenadas geográficas, imágenes satelitales, e instrucciones sobre el recorrido.
De ese modo la fiscalía reconstruyó la ruta aérea Bolivia-Santa Fe, con escala previa en un campo de la provincia de Buenos Aires. Si bien se sospechó del transporte de droga, no se obtuvieron elementos para confirmar esa hipótesis.
Las condenas
Para la fiscalía, la responsabilidad penal de los acusados quedó probada porque “tenían conjuntamente el dominio del hecho, lo cual se deriva de su condición de pilotos de aviación y la posibilidad de iniciar el viaje desde Bolivia, ingresar a la Argentina, sobrevolar el territorio nacional y gestionar un aterrizaje de emergencia”.
“Este punto se refuerza con el contenido de sus celulares y del GPS, de los cuales surgen conversaciones, coordenadas, puntos georreferenciados creados manualmente, que aluden a una coordinación y planificación mancomunada en materia aeronáutica por parte de ambos. Y resulta indicativo del dominio del hecho que tenían poder de disposición sobre la mercadería en el interior de la avioneta, por lo tanto, consideramos que han participado en los hechos materia de acusación en calidad de coautores penalmente responsables”, remarcó Onel.
Por medio de un procedimiento abreviado, y a menos de tres meses del hallazgo de la aeronave y la detención de sus pilotos en la zona rural de Estación Díaz, Arévalo y Zabala Rodríguez fueron condenados por el ingreso ilegal al país procedentes de Bolivia en una aeronave sin habilitación y con la matrícula adulterada y por el contrabando de 30.500 dólares. Además de los cinco años de prisión, aceptaron cuatro años de inhabilitación para tripular aeronaves.
A pedido de la fiscalía, el juez de garantías Eduardo Rodrígues da Cruz ordenó el decomiso de los bienes incautados: la avioneta Cesna, los 30.500 dólares, 6.700 pesos argentinos, 450 pesos bolivianos, cargadores de dispositivos electrónicos, una antena satelital Starlink, dos teléfonos celulares Iphone, un cargador de pistola calibre 9 milímetros con 15 proyectiles, siete bidones con combustible, bolsos de mano y un GPS marca Garmin.


