¿Es seguro tomar Ozempic para bajar de peso?: la mirada de una nutricionista
La semaglutida y la liraglutida, entre otros, son fármacos clínicamente indicados para el tratamiento de la diabetes tipo 2, pero cada vez es más frecuente que se utilicen para bajar de peso. No obstante, esto tiene ciertos riesgos para algunos órganos, especialmente el hígado, páncreas y estómago.
- Info general
- Por Elisa Soldano y Gisela Gentile
- Sep 14, 2025
Con la emergencia de fármacos como el Ozempic, ciudadanos de todo el mundo se ilusionaron con bajar de peso tomando o inyectándose un medicamento. Sin embargo, estas drogas fueron diseñadas para personas con diabetes tipo 2, por lo que su ingesta en individuos que no tienen esta patología y que solamente buscan perder unos kilos debe estar monitoreada de cerca por un médico.
Para echar luz sobre el tema, Conclusión dialogó con la nutricionista Mariela Gentile, quien reconoció que los fármacos para pacientes diabéticos “se han difundido mucho actualmente”, y apuntó: “Hay varias drogas de este estilo, como semaglutida o liraglutida. También hay varias marcas y diferentes presentaciones, vienen inyectables, algunas semanalmente y otras diarias, y vía oral, que son más recientes.
“Estas drogas –explicó la profesional– fueron diseñadas, aprobadas y dosificadas para pacientes con diabetes tipo 2, porque hace que baje la insulina y disminuya el riesgo cardiovascular. Como uno de sus efectos secundario, vemos que retarda el vaciamiento gástrico y genera mayor saciedad. Esto puede ser positivo para los pacientes que tiene sobrepeso y obesidad, que muchas veces coexisten con la diabetes”.

En relación a aquellas personas que no son diabéticas pero quieren tomar estos medicamentos para bajar de peso, Gentile recomendó: “Deben consultar a su médico clínico, endocrinólogo, ginecólogo, a un nutricionista. Hay que hacer chequeo hepático y renal antes de dar la medicación. Yo, como profesional, no doy un no rotundo a este planteo, porque es un fármaco estudiado y aprobado, seguro para diabetes tipo 2. Pero para usarlo solo en casos de obesidad se deben hacer consultas y no tomar la receta prestada, porque hay al menos cinco fármacos diferentes, con cinco presentaciones, cada una de ellas con dosis ajustables”.
No obstante, la nutricionista observó que hay algunas personas que sí tienen absolutamente contraindicado la ingesta de estas drogas, como quienes tuvieron carcinomas a nivel tiroideo o antecedentes de ellos e individuos con enfermedad o antecedentes graves de patologías renales o hepáticas. “Estos medicamentos son un riesgo para algunos órganos como el páncreas, el hígado y el estomago, pueden tener efectos secundarios, no son inocuos”, alertó la profesional.
Y ejemplificó: “Para pacientes que tienen diabetes y obesidad con comorbilidades, el riesgo es mucho menor que el beneficio. Ahora, en una persona que tiene un par de kilos de más y solo quiere bajar de peso, hay que evaluar los riesgos”.
Gentile aclaró que todos estos fármacos fueron “dosificados para diabetes”. A esto se suma que las dosis recomendadas para tratar la obesidad aún no fueron habilitadas en Argentina, de forma que cuando una persona desea consumir este medicamento solamente para bajar de peso, las dosis deben ser ajustadas por un profesional.
“Hay riesgos al utilizar estas drogas como si fueran un suplemento nutricional, porque no lo son. Tienen que estar indicados y monitoreados por un médico, porque se tiene que ajustar la dosis para cada persona”, enfatizó la profesional.
Y concluyó: “Muchas personas vienen de largos caminos, muy cansadas, y cuando parece algo así tiendo a evaluar cómo viene el tratamiento del paciente. He visto que este medicamento funciona, pero cuando el paciente ya viene con tratamiento de descenso de peso, hace ejercicios físicos y está monitoreado por su médico. Los efectos son a largo plazo y no se sostienen de manera indefinida. No es algo mágico ni inmediato, no es que lo tomo una vez y el efecto queda para siempre”.

