MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Día Mundial de la Diabetes: una enfermedad que afecta a uno de cada diez argentinos

La diabetes se produce cuando el organismo no utiliza adecuadamente la insulina, una hormona que regula el nivel de glucosa en sangre, lo que genera un aumento de azúcar en el torrente sanguíneo y, si no se detecta o se trata a tiempo, puede provocar complicaciones en el corazón, los riñones, los ojos y los pies.

 

Cada 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad que en Argentina afecta a más de 4 millones de personas, pero se estima que el 40% de ellas no lo sabe. Los diagnósticos positivos de diabetes aumentaron considerablemente en las últimas décadas, mientras que los especialistas advierten que estos números seguirán en alza.

La diabetes es fomentada por el sedentarismo, el sobrepeso y la mala alimentación. Sin embargo, con prevención, acciones sobre los factores de riesgo y detección temprana es posible vivir sin complicaciones asociadas a esta patología.

La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre, como consecuencia de alteraciones en la acción o producción de insulina. Existen distintas variantes: la tipo 1, que suele aparecer en etapas tempranas de la vida, aunque también puede manifestarse en personas mayores; la tipo 2, que es la más común y tradicionalmente se diagnosticaba en adultos, pero cuya presencia en adolescentes va en aumento, impulsada por el sobrepeso y el sedentarismo; y la diabetes gestacional, que se desarrolla durante el embarazo.

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El doctor Hugo Sanabria, jefe del Programa de Prevención Cardiovascular del  Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (Icba), indicó: “En Argentina, se estima que más de 4 millones de personas conviven con esta enfermedad. La mayoría tiene diabetes tipo 2, relacionada con hábitos inadecuados de estilo de vida. La prevalencia aumentó más del 50% en las últimas décadas, y lo que es más preocupante es que las proyecciones nos muestran que seguirá en crecimiento. Pero hay otra dato que nos debe alertar y es que se estima que 4 de cada 10 personas con diabetes no saben que tienen la enfermedad”.

El médico señaló que los malos hábitos son el motor que impulsa el avance de esta enfermedad, que hoy afecta a más de 830 millones de personas a nivel global, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“En la mayoría de los casos, factores de riesgo como el sedentarismo, los inadecuados hábitos alimentarios y el exceso de peso están en el centro del desarrollo de la diabetes. La predisposición genética también juega un rol, y en algunos tipos de diabetes es determinante, pero en la tipo 2, que es la más frecuente, el estilo de vida suele ser el factor clave. Se estima que hasta 1 de cada 3 casos podría evitarse modificando hábitos cotidianos”, señaló Sanabria.

A grandes rasgos, para prevenir la diabetes se recomienda:

• Mantener una alimentación equilibrada, con porciones adecuadas y bajo consumo de azúcares simples.

• Realizar actividad física en forma regular, adaptada a cada persona.

• Cuidar la piel y los pies, para prevenir lesiones o infecciones.

• No fumar y moderar el consumo de alcohol, ya que agravan las complicaciones vasculares.

Una alimentación saludable para prevenir o controlar la diabetes incluye el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas magras y grasas de buena calidad, limitando los alimentos ultraprocesados, azúcares añadidos y bebidas azucaradas.

¿Cómo frenar el avance de la diabetes?

La diabetes suele avanzar sin mostrar síntomas evidentes que deriven en una consulta médica. Por eso, es fundamental la realización de controles periódicos, ya que constituyen la principal herramienta para poder detectarla a tiempo.

“Muchas veces, el diagnóstico se establece cuando aparecen complicaciones, como un infarto, un Accidente Cerebrovascular (ACV) o daño en los riñones. En casos muy específicos de pacientes con glucemias muy elevadas pueden dar algunas señales como sed excesiva, orinar con frecuencia, fatiga, visión borrosa o heridas que tardan en cicatrizar. Cuanto antes se detecta, más posibilidades hay de evitar daños”, comentó el profesional de la salud.

El especialista recomendó adoptar una alimentación saludable, reducir el consumo de azúcares simples, hacer al menos 150 minutos de actividad física por semana y mantener un peso adecuado. Además, remarcó que realizar chequeos médicos periódicos permite detectar alteraciones como la prediabetes, una etapa reversible si se actúa oportuna y adecuadamente.

La diabetes afecta silenciosamente los vasos sanguíneos y es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares. “Las personas con diabetes tienen entre dos y cuatro veces más riesgo de sufrir un infarto, un ACV o insuficiencia cardíaca. Esto se debe a que los niveles elevados de glucosa en sangre, mantenidos en el tiempo, provocan inflamación y daño en las arterias, favoreciendo la aterosclerosis y el daño del músculo cardíaco”, detalló Sanabria.

Las enfermedades cardiovasculares representan una de las principales causas de muerte de las personas con diabetes. Por ello, los tratamientos no sólo se enfocan en regular la glucosa, sino también en controlar la presión arterial, el colesterol, el peso y otros factores que protegen las arterias y el corazón.

La importancia de la detección temprana

El médico manifestó: “Detectar la diabetes a tiempo puede marcar la diferencia entre vivir con o sin complicaciones. Muchas personas transitan durante años con niveles elevados de glucosa sin saberlo, lo que favorece el daño silencioso a órganos vitales como el corazón, los riñones, los ojos y los nervios”.

La detección temprana abre las puertas a un tratamiento mucho más efectivo: con un simple análisis de sangre anual, es posible diagnosticar precozmente la enfermedad y actuar antes de que aparezcan consecuencias graves o irreversibles.

“Estar en una situación de prediabetes no significa que la enfermedad sea inevitable, sino que el cuerpo está dando una señal de alerta. Es una instancia valiosa para tomar conciencia y empezar a hacer cambios que realmente tienen impacto, como mejorar la alimentación, moverse más, reducir el consumo de azúcares y cuidar el descanso y el estrés. Lo más importante es saber que aún se está a tiempo de revertir el curso. Con pequeños cambios sostenidos, es posible recuperar el equilibrio y evitar complicaciones futuras”, concluye el profesional de la salud.

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