JUEVES, 04 DE JUN.

Impacto emocional en los hogares argentinos a causa de la morosidad: culpa y stress

Expertos en salud mental afirman que el silencio por la vergüenza genera insomnio y angustia. Además advierten que la deuda se ha vuelto una preocupación que se sufre en soledad, provocando depresión.

 

La morosidad récord en la Argentina ha disparado el estrés y la culpa en la población, generando un grave impacto emocional en los hogares. Los individuos y familias que no pueden cumplir con sus obligaciones financieras se enfrentan a sentimientos abrumadores de ansiedad, vergüenza y desesperanza. Los informes revelan los valores del 6,6% de los préstamos familiares en mora, la marca más alta desde 2008, según el Banco Central.

Expertos en salud mental afirman que el silencio por la vergüenza genera insomnio y depresión. Además, advierten que la deuda se ha vuelto una preocupación que se sufre en soledad, provocando estrés crónico y depresión. La deuda oculta genera una doble vida emocional que desgasta. «Las personas no callan el monto, sino el sentimiento de fracaso y la vergüenza de admitir que ya no pueden pagar», según Martín Wainstein, psicólogo de la Universidad de Buenas Aires UBA.

Impacto emocional de la deuda

*Estrés y ansiedad: La incapacidad de pagar las deudas genera una preocupación constante y niveles elevados de estrés, que pueden afectar la salud física y mental.

*Culpa y vergüenza: El sentimiento de culpa por no poder cumplir con las expectativas económicas y la vergüenza social asociada a la morosidad son emociones comunes que provocan aislamiento y desánimo.

*Impacto en la salud mental: La crisis financiera y la deuda pueden ser desencadenantes de problemas de salud mental como la depresión, la ansiedad y, en casos extremos, el agotamiento emocional.

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Martín Wainstein, explicó que la deuda silenciosa no se esconde por las cifras, sino por lo que simboliza: la pérdida de valor e identidad.

Miedo al Acoso: Personas con deudas relataron que lo peor es el miedo a que las empresas de cobranza llamen a familiares o al trabajo, un acoso que rompe el silencio y humilla al deudor. Especialistas en finanzas insisten en que el primer paso para salir del laberinto es nombrar el problema y hacer una «radiografía completa» de las finanzas para crear un plan. La deuda es una circunstancia, no una identidad, y su solución pasa por romper el silencio y el aislamiento.

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