JUEVES, 04 DE JUN.

Plan de paz para Ucrania impulsado por Trump y tensiones bilaterales entre China y Japón

Santiago Toffoli y Emilio Ordoñez analizaron la continuidad del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania que los Estados Unidos quiere ponerle fin. Además, un recrudecimiento de las tensiones en Asia.

 

En una nueva edición de Café Internacional, la atención estuvo puesta en temas centrales de agenda, en una coyuntura en la que, como una hidra, al intentar terminar un conflicto surge otro en su lugar. El plan de paz de 28 puntos impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump parece ser el primer instrumento serio orientado a acabar con la guerra en Ucrania en tres años de conflicto, aunque nace rodeado de controversias en torno a sus postulados. Al mismo tiempo, las tensiones diplomáticas entre China y Japón ponen el foco en la región de Asia Pacífico como otro eje de conflicto en la actual coyuntura global, sumado a la guerra tecnológico-comercial que tiene como protagonistas a Estados Unidos y a la propia China.

La guerra entre Rusia y Ucrania lleva poco más de tres años, en los que los lentos avances rusos en el terreno, la resistencia ucraniana apoyada por el Norte Mundial y los vaivenes diplomáticos fueron la tónica del conflicto, en una verdadera guerra de desgaste en la que no se vislumbra una salida a corto plazo. Por ello la sorpresa global ante el anuncio de Donald Trump de un plan de paz de 28 puntos que, a modo general, intenta poner fin a la guerra dando satisfacción a la mayoría de las reclamaciones rusas en materia territorial y de orientación política y militar con respecto a Ucrania. De aquí las críticas provenientes del propio gobierno de Kiev y de la Unión Europea, quienes presentaron modificaciones al plan original, en un juego de posiciones de máxima que pondrá a prueba la muñeca diplomática de la Casa Blanca y del Departamento de Estado para consensuar un documento que ponga punto final al conflicto. Desde la mesa de conducción del programa se explicaron los ítems más relevantes del plan de paz y sus posibles consecuencias para todos los actores involucrados.

Mientras se abría una chance para el cese de hostilidades en Europa Central, los tambores de guerra sonaron allí donde menos se lo esperaba. Las declaraciones de la flamante primera ministra japonesa Sanae Takaichi en torno a la “amenaza existencial para Japón” que supondría un eventual ataque de China a Taiwán y la disposición del gobierno nipón a apoyar militarmente al gobierno taiwanés, generaron un verdadero terremoto en las relaciones bilaterales. La reacción de China no se hizo esperar, advirtiendo de las consecuencias de intervenir en un territorio que el gobierno de Beijing reclama como propio desde 1949, en una escalada de declaraciones pre-bélicas que también incluyeron sanciones económicas y movimientos militares por ambos lados. En una región que no termina de acomodarse al escenario post guerra arancelaria entre Estados Unidos y China, la aparición de un nuevo eje de conflicto probablemente requiera, tal como ocurre en Ucrania, de un papel destacado por parte de Estados Unidos, tironeado entre las obligaciones para con un aliado -Japón- y la necesidad de desescalar el conflicto con su principal adversario a nivel global.

Como siempre, el cierre estuvo a cargo de Lautaro Murialdo y su Última Columna, la que tuvo como eje central a la propia primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en un perfil plagado de curiosidades y de contrapuntos. El recorrido por estos contrapuntos es lo que le da densidad a la historia de Takaichi, la primera mujer en llegar a su cargo en la historia de Japón, pero con posiciones ultraconservadoras en lo referente a lo político, lo social y al rol de la mujer en el contexto de un país fuertemente patriarcal. Desde su pasado como baterista en bandas de heavy metal hasta su llegada al poder máximo en Japón, Murialdo recorre los hitos más relevantes de Sanae Takaichi como figura política global.

Últimas Noticias