MIéRCOLES, 03 DE JUN.

¡Vaya hallazgo!: encontraron restos de paracetamol, ibuprofeno y Viagra en las aguas del Río de la Plata 

Investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de La Plata tomaron muestras de ríos y arroyos del área metropolitana de Buenos Aires y hallaron una gran presencia de fármacos, que llegan a los afluentes por la excreción humana o la incorrecta eliminación de los residuos.

 

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Universidad de La Plata analizaron las aguas del Río de la Plata y descubrieron un aspecto llamativo: en el afluente hay presencia de algunos medicamentos como viagra, paracetamol e ibuprofeno. Esto demuestra cómo impacta en las cuencas la urbanización y la disponibilidad de plantas cloacales.

El análisis –que fue publicado en la revista Environmental Toxicology and Chemistry– se realizó sobre afluentes del Río de la Plata: los ríos Luján, Reconquista y Matanza-Riachuelo; y los arroyos Del Gato, Maldonado y El Pescado, cuyas cuencas cruzan las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada, y el Espinillo, en el partido de Magdalena.

Para realizar este análisis se tomaron “numerosas muestras” de los ríos y arroyos antes mencionados a distintas alturas, es decir, desde las zonas agrícolas-ganaderas hasta su inserción en urbanizaciones. El informe apuntó que a medida que aumenta la cantidad de habitantes, “también lo hace el número y las concentraciones de este tipo de sustancias químicas”.

En las aguas de las zonas rurales hay una presencia promedio de dos o tres fármacos, mientras que en los tramos que atraviesan las ciudades se detectaron residuos de prácticamente la totalidad de los medicamentos buscados, que son dieciséis.

Daniela Pérez y Pedro Carriquiriborde, investigadores del Conicet.

“La lista de los más aparecidos está liderada por el antiepiléptico carbamazepina (control de convulsiones), y le siguen el paracetamol, el ibuprofeno, y el atenolol, que se usa para tratar la hipertensión arterial y la arritmia. Son grupos terapéuticos bien diferentes”, expuso Daniela Pérez, becaria del Conicet en el Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIM) y primera autora del trabajo.

Un medicamento que aparece en el listado también es el sildenafil, más conocido como viagra, y que es utilizado para las disfunciones eréctiles.

En este marco, Pérez destacó que la época del año, el clima y los hábitos de las personas incidente como factores de los medicamentos hallados en el río: “El sildenafil tiene mucha mayor presencia en los meses de verano, lo cual se asocia a un aumento de la actividad sexual en esa época. Durante el invierno, en cambio, las prescripciones de todos los medicamentos en general están incrementadas, algo que indica un alza en la ocurrencia de enfermedades, y que en el estudio se ve claramente con el caso del salbutamol, utilizado para el asma y otras afecciones respiratorias, típicas del clima frío”.

El investigador del Conicet en el Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM), Pedro Carriquiriborde, destacó que los medicamentos llegan al agua por la excreción humana y animal o la incorrecta eliminación de los residuos.

Si bien algunos fármacos aparecen en concentraciones similares a lo que ocurre en otras partes del mundo –como la carbamazepina, altamente indicada en más de cien países–, otros hallazgos hablan de un consumo local bien característico. “El caso del paracetamol es llamativo: los residuos de ese medicamento aquí son altísimos comparados con los niveles internacionales, lo cual indica una ingesta mucho mayor”, indicó el investigador.

Daniela Pérez, investigadora del Conicet.

El estudio también señaló algunas particularidades en cuanto a las drogas relacionadas con trastornos de salud mental, como la baja presencia de algunos compuestos que, en cambio, son muy utilizados en el hemisferio norte, y viceversa. “Consideramos que esto responde a singularidades regionales según las cuales en cada lugar varían los psicofármacos de preferencia”, sostuvieron los autores.

“Comparamos áreas rurales y pobladas, y urbanizadas con y sin plantas cloacales, y encontramos que los cursos de agua que reciben descargas de plantas de tratamiento poseen los mayores niveles de contaminación. No obstante, las cantidades también son altas en ausencia de cloacas, lo cual revela que, por la relevancia de las descargas clandestinas, pozos ciegos, e incluso quizás a través de rellenos sanitarios incorrectamente impermeabilizados, los residuos podrían estar alcanzando las aguas subterráneas y de allí las superficiales”, apuntó Carriquiriborde.

Al concluir el estudio, Pérez expresó: “Se trata de comprender que lo que ingerimos y descartamos no termina su ciclo en el inodoro o el tacho de basura, sino que va a algún sitio, y por lo general es el agua o la tierra, y esto es algo que afecta al ambiente y por ende a todos los seres vivos”.

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