MIéRCOLES, 03 DE JUN.
Entrevista

Navidad y Año Nuevo sin culpa: ¿cómo disfrutar de lo que nos gusta sin atracones de comida y qué papel juega el alcohol?

"Un error que repiten muchas personas, esos días, es no comer nada o hacerlo inadecuadamente, y de esta manera llegan con demasiada sensación de hambre a un banquete sensorial" explicó en una necesaria entrevista con Conclusión la licenciada en Nutrición, Mariela Gentile.

 

Las fiestas suelen ser días en los cuáles el desorden y los excesos están  la orden del día. La celebraciones comienzan el 24 a la noche y se extienden hacía 25, ocurriendo los mismo el 31 y el primero. ¿Es posible no comer y beber esos días cómo si se terminara el mundo?

La mayoría de las personas realiza promesas de comienzo de dietas y otras tantas, pasan las fiestas con sensación de culpa por el exceso de comida. Para que esto no ocurra, Conclusión entrevistó a la licenciada en Nutrición, Mariela Gentile para profundizar sobre la posibilidad de cambiar algunos hábitos que se repiten año a año. «El cuidado no pasa por prohibir o recompensar, sino por escuchar al cuerpo y organizarse mejor y disfrutar, sin hacernos daño».

-¿Tenemos muy malos hábitos en las fiestas?

-El error clave que veo es que muchos llegan “vacíos” a la cena por la vorágine de los días o porque simplemente ya estiman que a la noche van a comer mucho. Es decir, pasan el día sin comer nada o comiendo inadecuadamente para llegar con demasiada sensación de hambre a un “banquete sensorial”.

Si sumamos la cantidad de comida, al hambre, el estrés y el cansancio se convierte en un combo explosivo.

-¿Cómo analizás la cantidad de desajustes que realizamos en esta época?

El cuerpo no entiende de días festivos, entiende de hambre y saciedad. Por ello siempre remarco la importancia de respetar los períodos intergestivos, realizando las comidas que estamos acostumbrados diariamente. Agregando buena calidad de alimentos como frutas, verduras, proteínas de calidad como carnes, quesos magros y huevos. De esta manera llegaremos con una sensación leve y no descontrolada de hambre a la cena.

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-¿Qué recomendaciones podemos tomar a la hora de sentarnos a la mesa?

-Lo que yo suelo decirles a mis pacientes es que, una vez que se sientan en la mesa, elijan, no sirvan todo lo que esté disponible, sino tomarme un tiempo para elegir entre todo lo que hay, lo que más me guste. Si resulta que todo me gusta, puedo poner un poquito de cada cosa en mi plato y comerlo despacio, de manera consciente, disfrutándolo, no pensando en lo que me voy a servir en el próximo plato. De esta manera tomamos conciencia y ponemos la mirada a ese plato que estoy comiendo. Además es importante ingerirlo de manera pausada, masticando muy bien, charlando con las demás personas, tomando agua, preferentemente no alcohol.

En cuanto al plato principal, si es que lo hubiese, recomiendo seguir la misma pauta, no elegir todo lo que se le brinda como sino aquello que me gusta, y en lo posible, si hay disponibilidad de ensaladas, acompañarlo con ensaladas, aprovechando las altas temperaturas que nosotros solemos tener en los momentos de las fiestas.

Y para el momento de la mesa dulce, realizar las pautas anteriores y tratar de no perder el registro de qué o cuánto es lo que comí durante la cena.

-¿Qué papel juega el alcohol?

-El alcohol es un desordenador silencioso porque el alcohol aparte de sumar calorías vacías, es decir, calorías que no aportan nutrientes, desinhibe y altera la percepción de saciedad y favorece que comamos más de lo que necesitamos. Entonces mi sugerencia es no tomar alcohol con el estómago vacío. Si voy a empezar a tomar alcohol en la cena, alternarlo con agua, un vaso de alcohol por dos vasos de agua o soda. Y mi sugerencia final es tratar de evitar el alcohol hasta el momento del brindis, es decir, comenzar a tomar alcohol recién terminado. Si no es posible, ir alternándolo con agua y elegir siempre buena calidad, tratando de evitar tragos en donde el exceso de azúcares, el agregado de jugos o concentrados de pulpas que empeoran la situación.

No es solo lo que hacemos esa noche, sino también los días siguientes el 25 y el primero de año. Tratar de tener las comidas lo más similares a las que estamos habituados, tratando que no se otro día de atracón.

-¿Qué reflexión podrías dejarnos para esta época tan especial del año?

-Esta frase se la pedí prestada a una psicóloga con la cual trabajé mucho tiempo. Ella, decía “las deudas de hambre se pagan con comida”. El cuerpo no necesita un castigo, necesita coherencia. Los más importante, es que rápidamente se vuelva al orden, a la buena hidratación, comidas habituales y el buen descanso.

Algo que siempre recomiendo es hacer ejercicios, sin olvidar los horarios recomendados por el exceso de calor. Entonces, sugiero esperar que baje el sol, tomar una botellita de agua y salir a caminar para poder conectar con el cuerpo.

Disfrutar y cuidarse no son opuestos, cuando dejamos de pelear con la comida. Es decir, aceptando que vamos a comer diferente, cosas que habitualmente no comemos, esta situación a muchas personas puede generar alguna sensación de culpa. Por ello es importante escuchar a nuestro cuerpo, para que las fiestas dejan de ser una amenaza y vuelvan a ser lo que realmente son, un momento para compartir y disfrutar en familia en donde la comida es algo más, pero no el eje de la celebración.

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