MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Rescataron a trece niños de un “hogar” en Florencio Varela: eran explotados y vivían en condiciones inhumanas 

Dos funcionarios de organismos de Niñez habrían ayudado a ocultar o alterar pruebas antes de un allanamiento, por lo que son investigados.

 

Trece chicos fueron rescatados de un supuesto “hogar” infantil donde vivían en condiciones extremas. El hecho ocurrió en la localidad bonaerense de Florencio Varela, donde los menores eran golpeados, sometidos a tareas laborales pesadas –desde albañilería hasta juntar bosta y heces– y no eran enviados a la escuela con regularidad. Hay dos funcionarios investigados en el caso.

Según el parte oficial, el hecho se descubrió en el marco de una investigación judicial que llevó adelante la Fiscalía Nº 8 de Berazategui, a cargo de Ernesto Daniel Ichazo.

En el lugar donde los niños debían ser resguardados, se vulneraron todos sus derechos: eran obligados a juntar con carretillas las heces y desperdicios de treinta y un perros y dos caballos, alimentar a los animales y encargarse de la limpieza de las casas y del mobiliario del lugar. Muchas veces estos trabajos se realizaban sin supervisión adulta adecuada y en condiciones consideradas peligrosas para menores.

Entre las tareas, los menores preparaban cemento, levantaban maderas, piedras y otros elementos pesados, realizaban trabajos de albañilería, manipulaban cañas con machetes para construir cercos y cortaban el pasto del predio. Las labores se extendían durante todo el día, hasta la medianoche, bajo la lluvia y a la intemperie.

La investigación también determinó que, si los chicos se resistían a cumplir con esas actividades, podían ser privados de alimento o expulsados al exterior durante jornadas de frío o durante la noche. Vivían episodios de violencia, como golpes con objetos contundentes.

Además, se detectaron condiciones de hacinamiento, suciedad, alimentación deficiente y falta de higiene. En algunos casos, los chicos dormían en colecho con perros y trabajaban cuando estaban enfermos, sin recibir atención médica adecuada.

Asimismo, los menores, tenían prohibido mantener contacto con vecinos o con personas ajenas al lugar para evitar que contaran lo que ocurría. No concurrían regularmente a la escuela, lo que implicaba una afectación directa de sus derechos a la educación y a la salud.

Dos funcionarios de organismos de Niñez de zona oeste habrían ayudado a ocultar o alterar pruebas antes de un allanamiento, por lo que son investigados. Habrían utilizado información reservada sobre medidas investigativas para advertir a las principales imputadas y permitir que el lugar fuera acondicionado antes del procedimiento, con el objetivo de ocultar las condiciones reales en que vivían los chicos.

En el marco de la causa se realizaron varios allanamientos en el lugar donde se encontraba el hogar, así como en domicilios y oficinas vinculados a los funcionarios investigados. Durante los procedimientos se secuestraron teléfonos celulares de distintas marcas, un disco rígido de 160 GB y documentación considerada relevante para el avance de la investigación.

Los operativos fueron realizados por personal del área de Cibercrimen contra las Infancias y delitos conexos a la trata de personas de la Policía de Buenos Aires, con apoyo de efectivos de la Policía de la Ciudad.

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