JUEVES, 04 DE JUN.

Menos industria y más lucro: el crudo informe sobre la reconversión importadora en la era Milei

Un relevamiento del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas expone cómo las grandes empresas líderes abandonan la producción local para convertirse en importadoras. Mientras despiden personal y cierran plantas, sostienen ganancias extraordinarias vendiendo productos con sobreprecios que multiplican hasta por siete el costo de importación.

 

La política económica del gobierno de La Libertad Avanza ha consolidado un escenario de «apertura importadora» que está transformando radicalmente el ADN del empresariado argentino. Según un reciente informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), elaborado por Gustavo García Zanotti y Martín Schorr, las grandes firmas del país han iniciado un peligroso repliegue industrial: hoy prefieren importar productos terminados de China o Brasil antes que fabricarlos en sus plantas locales.

El documento, titulado «Las grandes empresas ante la apertura importadora del gobierno de Milei», advierte que este proceso no es un «efecto colateral» no deseado, sino una estrategia deliberada de reconversión de negocios que prioriza elevados márgenes de rentabilidad a corto plazo por sobre la preservación del empleo y la capacidad productiva nacional.

El dato más alarmante que revela el IPyPP es la enorme brecha entre lo que le cuesta a una empresa traer un producto del exterior y el precio al que lo vende al consumidor argentino. Gracias a la apreciación cambiaria y la eliminación de aranceles, el costo de importación se ha desplomado, pero ese beneficio no llega al bolsillo del trabajador.

Los ejemplos analizados son contundentes:

Artículos de cocina: La firma Essen importa cacerolas de China con un costo unitario (incluyendo fletes e impuestos) de unos $50.000. Sin embargo, en sus canales de venta se ofrecen a $384.000 (sin contar impuestos nacionales). La ganancia bruta es 7,7 veces el costo de origen.

Cencosud (Easy): Registra un margen de 7,6 veces en ciertos productos. Por ejemplo, una silla plegable de metal marca M+Design, cuyo costo de importación es de $32.000 (sin impuestos). En el caso de sillas de madera, el costo de importación es de $197.000.

Mondelez: Presenta márgenes significativos en el sector alimenticio. Las tabletas de chocolate Milka de 55 gramos tienen un costo de importación de $4.247 (6,5 veces su costo), mientras que las galletitas Club Social cuestan 2.164 (4,1 veces su costo).

Lumilagro: Sus termos importados de China tienen un costo unitario de unos $44.000 (sin impuestos nacionales), lo que representa una brecha de 5,4 veces.

Procter & Gamble (P&G): Las máquinas de afeitar tienen un costo de importación de $2.780, lo que equivale a un margen de 5,2 veces.

Adidas: En el segmento de calzado, las zapatillas casuales entran al país con un costo de $100.000, representando un margen de 3,7 veces.

 

Fuente: IPYPP

 

Despidos y desindustrialización

Esta «fiebre importadora» tiene un correlato social dramático: el cierre de plantas y la ola de despidos. El informe detalla cómo empresas emblemáticas han desmantelado sus líneas de producción para transformarse en simples distribuidoras de mercadería extranjera.

En el sector de electrodomésticos, Whirlpool cerró su planta en Pilar (inaugurada apenas en 2022), dejando a 300 trabajadores en la calle. Mientras tanto, sus importaciones de lavarropas terminados se duplicaron entre 2023 y 2025. Un camino similar sigue Pilisar (ex SIAM), cuyas compras de insumos para fabricar localmente desaparecieron, siendo reemplazadas por la importación masiva de unidades terminadas.

El sector electrónico también sufre el impacto. Newsan, en Tierra del Fuego, pasó de importar partes para ensamblar celulares a traer equipos terminados (como los modelos Motorola G23/24). Este cambio de esquema vino acompañado de despidos y suspensiones a principios de 2026.

Un modelo con fecha de vencimiento

Para los autores del informe, esta dinámica de «importar para comercializar con márgenes altos» tiene un límite inherente. «La profundidad de la desindustrialización afecta negativamente el desempeño en el mediano plazo a través de la reducción del empleo y los ingresos», señala el documento.

En síntesis, la apertura importadora de Milei no solo erosiona capacidades tecnológicas acumuladas durante décadas, sino que destruye la propia demanda interna. Al eliminar puestos de trabajo y bajar el poder adquisitivo, las empresas están socavando el mercado interno que, en última instancia, sostiene sus negocios. El informe del IPyPP es una señal de alerta: la rentabilidad extraordinaria de hoy es la desertificación industrial de mañana.

 

Las Grandes Empresas Antes La Apertura Importadora de Milei_DOC COMPLETO_ipypp by Conclusión TV

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