«Changui» Cáceres: “Estamos en una situación sumamente jodida: éste es un psicópata que disfruta el sufrimiento ajeno”
El histórico dirigente radical, Luis “Changui” Cáceres, analizó con dureza la gestión de Javier Milei, advirtió sobre el desmantelamiento del Estado y llamó a construir un frente común que supere las viejas antinomias para “rescatar la República”.
- Conclusion TV
- Abr 16, 2026
En una visita a la ciudad de Rosario para acompañar a la militancia local, Luis “Changui” Cáceres, referente histórico de la Unión Cívica Radical (UCR), rompió un silencio que, según confesó, mantenía por la «ira» que le genera el escenario político actual. Con 68 años de militancia y próximo a cumplir 83, el abogado santafesino desplegó una lectura descarnada sobre lo que considera un proceso de «entrega del patrimonio nacional» y «pauperización del pueblo».
Cáceres no ahorró calificativos al referirse al presidente Javier Milei, a quien definió, basándose en consultas con especialistas, como un «psicópata». “Psicópata es peor de lo que yo pensaba, porque es una persona que provoca sufrimiento para disfrutar el sufrimiento ajeno”, sentenció, vinculando esta patología con las medidas de ajuste que afectan a jubilados, discapacitados y jóvenes.
Para el dirigente, el actual gobierno es producto de la «incapacidad de una oposición que no supo generar una alternativa» y de un «voto bronca» que canalizó la ira social. Además, alertó sobre la «batalla cultural» desatada desde el Ejecutivo, la cual, a su criterio, no ha encontrado aún una respuesta organizada que logre frenar el desmantelamiento de la estructura educativa y de salud pública.
Economía de saqueo y deuda
En términos económicos, el «Changui» comparó la actual hoja de ruta con la de Martínez de Hoz, Alemann y Alsogaray, afirmando que el país está «enterrado como jamás en la vida». Según los datos citados por el dirigente, Argentina enfrenta una deuda total de 457.724 millones de dólares, habiéndose incrementado en 112.000 millones en solo dos años.
Cáceres denunció un esquema de «saqueo con basamento jurídico» a través de la Ley Bases y el RIGI, redactados —según sus palabras— por los estudios jurídicos de las grandes corporaciones para garantizar el extractivismo y la jurisdicción de tribunales extranjeros como los de Nueva York. “Se ubican en los dos lados del mostrador: son los que otorgan y son los que reciben”, fustigó respecto a los funcionarios que provienen del sector privado.
El panorama social descrito es desolador: 126.000 Pymes cerradas, desmantelamiento de institutos científicos como el INTI y el INTA, y un freno total a la obra pública que, según advirtió, convierte al Estado en «copartícipe de los asesinatos en ruta» por la falta de mantenimiento vial.

Peor que en la Dictadura
Una de las afirmaciones más fuertes de Cáceres fue comparar el presente con la última dictadura militar. Si bien aclaró que hoy no hay desapariciones físicas ni torturas, sostuvo que la situación es «peor» en términos de destrucción del patrimonio nacional y la legitimidad que otorga el voto popular a un gobierno que «profundiza un camino de entrega».
Asimismo, advirtió sobre el peligro que corre la democracia ante el posible desfinanciamiento de los partidos políticos, lo que dejaría la política en manos del «narco» y del «dinero de los blanqueos».
La propuesta: Unidad y el Tercer Movimiento Histórico
Frente a este escenario, el dirigente radical propuso una estrategia de «tres escalones» para salir del «atolladero». El primero consiste en generar ámbitos de discusión con «aquellos que piensan parecido», sin importar su origen partidario, bajo la única premisa de «corruptos abstenerse».
“Que no me jodan los radicales con el antiperonismo o que a este demente hay que votarlo porque vienen los ‘cuca’, y que no me jodan del lado del peronismo con el antirradicalismo”, reclamó con énfasis, llamando a recuperar la noción de «patria» por encima de las candidaturas.
Finalmente, Cáceres rescató la idea del «Tercer Movimiento Histórico» que Raúl Alfonsín planteó en Parque Norte hace 40 años. Aunque en aquel entonces le pareció una utopía, hoy lo ve como una salida viable para conformar una coalición que recupere la República, la división de poderes y la libertad de prensa, en un esfuerzo de reconstrucción que, advirtió, «va a ser doloroso y va a demandar tiempo».

