MARTES, 09 DE JUN.

Regulan la venta de bolsitas de nicotina en Rosario y prohíben la comercialización a los menores de 18 años

El Concejo aprobó una ordenanza que equipara estos productos al régimen del tabaco, ante el crecimiento de su consumo y la falta de regulación específica.

Una ordenanza aprobada este jueves en el Concejo Municipal establece que en Rosario quedará regulada la venta de bolsitas de nicotina de uso oral y, además, prohíbe su comercialización a menores de 18 años, en respuesta al aumento de su consumo y su expansión en kioscos y estaciones de servicio. Estoslocales deberán exigir la acreditación de edad correspondiente.

La normativa establece que estos productos solo podrán venderse en comercios habilitados para la comercialización de tabaco, por lo que queda expresamente prohibida su venta ambulante o en espacios no autorizados.

Asimismo, los vendedores deberán exigir la acreditación de edad correspondiente para evitar el acceso de menores. Además, la ordenanza dispone que tanto la exhibición como la publicidad y promoción de las bolsitas de nicotina se ajusten a las restricciones previstas en la legislación nacional vigente para productos de tabaco. De esta manera, se busca limitar su visibilidad y desalentar su consumo, especialmente entre los jóvenes.

Por otra parte, la iniciativa surge en un contexto en el que se ha detectado una creciente comercialización de estos productos en distintas ciudades del país, muchas veces presentados con formatos y sabores atractivos que pueden resultar engañosos respecto de sus efectos en la salud.

En tanto, desde el Concejo señalaron que la medida apunta a cubrir un vacío legal, ya que, si bien no se prohíbe la venta, se establecen controles similares a los que rigen para los cigarrillos, en línea con la Ley Nacional 26.687.

La normativa prevé la aplicación de sanciones para quienes incumplan las disposiciones, reforzando así un enfoque preventivo y sanitario frente a una sustancia considerada altamente adictiva.

La autora de la iniciativa, Alicia Pino, explicó que “se trata de un producto que, bajo la apariencia y el sabor engañosos de una golosina, se vende y se consume sin las debidas advertencias sobre el daño a la salud ni los controles que exige una sustancia altamente adictiva. Escuchamos las alarmas sanitarias y generamos esta regulación con un enfoque preventivo y sanitario para saldar el vacío legal que existía”.

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