SáBADO, 18 DE JUL.

Cincuenta años después: la misteriosa historia del telescopio robado en dictadura a la Vigil que está en el Planetario

Un telescopio reflector marca Zeiss y un filtro monocromador Lyot apropiados ilegalmente de la biblioteca de barrio Tablada durante la intervención militar en 1977 fueron detectados en el Observatorio Municipal. Procesaron por administración fraudulenta al ex tesorero Jorge Menegozzi.

 

Para los estudiantes y docentes de Ingeniería que colaboran con la recuperada Biblioteca Constancio C. Vigil -la mítica entidad de barrio Tablada que fue intervenida y desguasada durante la última dictadura– no fue difícil advertirlo: el telescopio reflector alemán de la marca Zeiss y el filtro monocromador que permite observación directa del sol que están en el Complejo Astronómico Municipal, ubicado en el parque Urquiza, son los equipos robados casi medio siglo antes a la entidad. Ese hallazgo, que forma parte de una investigación judicial federal, fue de la mano con el procesamiento del ex tesorero de la intervención liquidadora, Jorge Menegozzi, por el delito de administración fraudulenta. Una pericia de parte que forma parte del expediente estima que el daño patrimonial sufrido por la biblioteca popular se ubicó entre los 10 y los 14 millones de dólares.

Los instrumentos astronómicos que “desaparecieron” de la Vigil al comienzo de la dictadura, luego de que la entidad fuera intervenida con el pretexto de inconvenientes financieros y algunos de sus directivos secuestrados, estuvieron durante casi medio siglo a pocas cuadras del edificio de Alem y Gaboto: puntualmente, en el Complejo Astronómico Municipal conocido como Planetario.

¿Cómo fueron a parar allí? La Intendencia tiene inventariado los dos instrumentos en su patrimonio desde 1999, según dijo a Conclusión la subsecretaria Legal y Técnica, Juliana Conti, aunque se cree que ingresaron a fines de los 70 o principios de los 80 al Complejo Astronómico. En los registros municipales figuran como donación, pero aún no se encontró documentación que respalde esa hipótesis.

Un mundo muy pequeño

El hallazgo se produjo hace relativamente poco, con la recuperación del observatorio astronómico por parte de la nueva conducción de la Biblioteca Vigil, que tras la devolución del edificio en 2005 tomó posesión del inmueble y retomó la actividad truncada por la intervención militar. Según contaron a Conclusión el presidente de la entidad, Roberto Frutos, y la abogada de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) que la patrocina, Gabriela Durruty, fueron estudiantes y profesores de la carrera de Ingeniería que colaboraron con la reactivación del observatorio quienes aportaron los primeros datos sobre el destino del telescopio reflector y el filtro monocromador.

Durruty destacó que “es un mundo muy pequeño el de la astronomía” en Rosario, por lo cual, lo que ahora se comprobó judicialmente, era una suerte de secreto a voces. “Y muchos de estos docentes y estudiantes que ayudaban en Vigil también hacían alguna clase de voluntariado en el Observatorio Astronómico, y pueden advertir que era muy difícil que no fuera parte del equipamiento, por las características tan especiales que tenían estos dos lentes, que esperemos recupere Vigil a la brevedad”, añadió en diálogo con este diario digital.

 

Los elementos robados a la Vigil aparecieron 50 años después en el Complejo Astronómico Municipal.

 

Aparentemente ocurrió entre el año 78 y 80, en el que fue sustraído de la biblioteca y fue llevado al observatorio”, dijo por su parte Frutos, para agregar que “teníamos ya varios indicios desde hace un tiempo de que podía pasar esto, eran comentarios, datos sueltos. A partir de que hace dos años se empezó a recuperar el observatorio, eso nos dio también un impulso a empezar a reconstruir esa rompecabezas”.

En esa tarea convergieron las abogadas de la APDH que patrocinan judicialmente a la entidad y “compañeras del área de la memoria, de archivo” que comenzaron a indagar en causas judiciales y realizar nuevas entrevistas y “consulta con funcionarios antiguos y actuales”, explicó el presidente. Así, continuó, “llegamos a la conclusión que esas piezas efectivamente podían estar ahí”. A partir de esos indicios fueron al Complejo Astronómico Municipal: “Hoy ir al observatorio municipal, entrar a la cúpula, es entrar a una foto del observatorio de Vigil del año 70, y cuando vos entras acá y mirás una foto, te das cuenta que faltan cosas”, completó.

Esas “cosas” que faltan son el telescopio refractor de 300 milímetros y el filtro Liot. Muñido de esos indicios, los conductores actuales de la biblioteca se presentaron ante el fiscal federal Federico Reynares Solari, que interviene en las causas por delitos de lesa humanidad sufridos por los miembros de la Vigil. El fiscal diligenció un oficio al municipio pidiendo información.

“Después de algunas dilaciones y cuestiones técnicas, contestan desde efectivamente la Secretaría Legal y Técnica que sí, que habían ingresado por donación aproximadamente -con laxitud en la fecha- en el año 78, y que estaban emplazados en el observatorio”, contó Frutos a este diario digital.

La respuesta oficial

Conclusión consultó a la subsecretaria del área, Juliana Conti, quien dijo que “a partir de esa recepción que inicialmente tenía pocas especificaciones técnicas, fuimos desentrañando con la gente del planetario si coincidían, y mejorando obviamente las precisiones del oficio. Y hemos podido contestar hace unas semanas que parte de ese material con esas especificaciones técnicas se encontraba ingresado al patrimonio municipal, ya figuraba en la información patrimonial desde el año 1999 como una donación”.

“Pero lamentablemente -continuó la funcionaria- a esa donación no había un anexo sobre el origen o la procedencia, simplemente figuraba abstractamente como una donación ingresada al municipio”. Conti explicó también que “los registros que tenemos materiales son desde el año 1999, figura ingresado como donación en el inventariado municipal de todos los bienes, al cual recurrimos cada vez que existe alguna duda y donde están todos los bienes de la municipalidad registrados. No encontramos cuál fue el mecanismo o cuáles son los antecedentes o por lo menos alguna explicación”. Y afirmó que “figura esta breve consignación como donación”. ¿Quién donó un bien de ese tipo, apropiado ilegalmente y sin dejar huellas?

 

 

Frutos explicó que, en el caso del telescopio alemán, sólo había dos en Argentina a fines de los años 70 y ambos estaban en Rosario: uno en la Vigil, otro en el Planetario. Pero el de la biblioteca era superior, porque era de 300 milímetros, el doblo que el ubicado en el municipio.

El fiscal Reynares Solari explicó a Conclusión que los dirigentes de la Vigil “tenían el dato de que estaba en el observatorio municipal” y que tras enviar el oficio constató que “ese lente está en la Municipalidad, en el inventario está dado el alta”. Detalló que “ingresa en la dictadura, pero no están los antecedentes, sería una donación”.

Historia de un saqueo

Durante la década del 60 y los primeros años de los 70 del siglo pasado, la Biblioteca Constancio C. Vigil se convirtió en una institución que traspasó los límites del barrio Tablada, donde siempre estuvo ubicada. Nació en 1953 como una subcomisión de biblioteca impulsada por jóvenes del barrio obrero ubicado en la zona sur de la ciudad. Seis años después se constituyó institucionalmente y en la década siguiente creció de un modo exponencial a partir, entre otras cosas, de una famosa rifa que se pagaba en cuotas.

Una investigación de la Universidad Nacional de Rosario recuerda que “desde entonces, creció y se desarrolló sin pausa multiplicando proyectos y espacios institucionales. Durante la década del 60 surgieron el jardín de infantes, el Servicio Bibliotecario, la Editorial, el Museo de Ciencias Naturales, el Observatorio Astronómico, la Universidad Popular, un Centro Recreativo, Cultural y Deportivo, la Caja de Ayuda Mutua, la Guardería y el Centro Materno Infantil”.

 

La Biblioteca Constancio C. Vigil, intervenida y desguasada durante la última dictadura. 

 

Y ya “llegada la década del 70, la organización inauguró el Instituto Secundario y la escuela primaria; ambos de carácter gratuito, mixto, laico y de jornada extendida que pedagógicamente conectó con los proyectos anteriores ya denominados ‘Parasistema educativo’”. Así, la Biblioteca Vigil “resultó un complejo social, cultural y educativo de proporciones únicas en América Latina basada en el potente movimiento mutualista; una entidad cooperativa de sólido capital financiero y patrimonial dirigida por una comisión directiva cuyos miembros permanecieron en iguales funciones hasta el año 1977, por vía del voto mayoritario de la masa de 19.639 asociados e incorporando más de 600 empleados en sus diversas áreas”.

El 25 de febrero de 1977 ingresó por la fuerza al edificio un grupo de militares y policías de lo que luego se conoció como “la patota de Feced”, por el apellido del entonces jefe de Policía de Rosario designado por la dictadura, Agustín Feced. La Biblioteca fue intervenida y su patrimonio enajenado de un modo que la Justicia Federal investiga por su presunta ilicitud, y que llevó al procesamiento del ex tesorero de la entidad, Mengozzi.

Una pericia realizada en la causa judicial estimó que el daño patrimonial realizado por la dictadura a la entidad de barrio Tablada se ubica entre los 10 y los 14 millones de dólares. El edificio de Alem y Gaboto fue luego vendido al Estado provincial. En 2005, luego de un largo proceso, el gobernador Jorge Obeid restituyó el inmueble a la nueva comisión directiva.

 

 

Entre esos bienes estaban los instrumentos astronómicos encontrados en el Complejo municipal, “Si bien todo el proceso de liquidación de Vigil es muy oscuro y está lleno de delitos, en particular aquí hay una anomalía clarísima, donde esos elementos fueron sustraídos de la biblioteca, de los observatorios, llevados al municipio de manera bastante oscura y sin ningún tipo de registro”, señaló Frutos.

La restitución

Ahora, la comisión directiva reclama la restitución del reflector y el filtro alemanes. “Lo que nosotros hicimos, como otro paso más aparte de la Justicia, es presentar en el Concejo Municipal un proyecto conjunto de la comisión directiva y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, que pide la restitución y la investigación de todo esto”, añadió el actual presidente del a institución.

“Porque incluso -agregó- vemos en ese inventario que de Vigil, del Observatorio, faltan otras piezas, y vemos que también en ese período en el Observatorio Municipal ingresaron otros elementos por donación, así que quisiéramos una investigación más exhaustiva, más allá de lo que la Justicia ha logrado”.

En esa línea, Frutos dijo que aguardan ese resultado “más aún hoy, porque nuestros observatorio está funcionando y esas piezas podrían ser utilizadas en el mismo sentido comunitario y educativo que hoy ya está funcionando nuevamente, y que era la idea en aquel momento de Vigil también”.                  

La abogada Durruty amplió sobre lo que esperan del municipio: “Entendemos que deben investigar por un lado y deben restituir por el otro, deben señalizar el lugar, el observatorio, para que todos sepamos que se utilizaban esos lentes ahí, y además deben indemnizar a la Vigil”. Aclaró que “no en términos de una indemnización dineraria, como sería también posiblemente atendible, sino que al menos deben ofrecer ayudar con la evaluación técnica que debe hacerse para poder volver a instalar esos lentes, porque no es sencillo, es un mecanismo de relojería, algo que tiene que funcionar muy aceitadamente”.

La representantes de la APDH añadió que “hay que desarmar en el observatorio actual y se necesita una serie de inversiones, dinero y cuestiones técnica (para la restitución), y la Vigil no puede enfrentar porque no está en situación de hacer algo así”.

El tesorero eterno

Por otra parte, la semana pasada la Justicia Federal de Rosario dictó el procesamiento de Jorge Menegozzi, el único de los civiles que hasta el momento enfrenta una causa judicial por su participación en el despojo de la Vigil.

Menegozzi fue el interventor designado por la dictadura militar desde 1977 y ejerció ese cargo durante la democracia hasta 2005, un año después de la constitución de la Asamblea por la Recuperación de la Biblioteca Vigil, momento en que se comienzan a denunciar los ilícitos cometidos en la institución. Es uno de los máximos responsables civiles de todo el proceso liquidatorio, recordó la APDH, y consignó que “sería la primera vez que procesan a un civil en la causa que investiga los delitos económicos cometidos por la última dictadura contra la Vigil, causa que sigue su curso desde el año 2013”.

El presidente actual de la biblioteca recordó que “él es uno de los máximos responsables, fue el que tuvo los manejos económicos en todo ese período” que va desde la intervención militar a su continuidad en democracia. “Llegar hoy a esa situación, más en este contexto político complicado para las causas de esa humanidad en general, y más aún para aquellas que investigan delitos económicos, y por lo tanto a civiles, es un hito, realmente es algo para tener en cuenta”, celebró Frutos.

 

Roberto Frutos, actual presidente de la recuperada Biblioteca Vigil.

 

Recordó que varios de los civiles que participaron del proceso de desapoderamiento de bienes de la mítica biblioteca de Tablada fallecieron o, por su avanzada edad, no están en condiciones de enfrentar un proceso penal.

“En el caso de Menegozzi está con vida, goza de muy buena salud y creemos que es una muy buena noticia, porque va a tener que rendir cuenta en la Justicia de lo que se lo acusa, que es la figura jurídica es administración fraudulenta como probable partícipe necesario en todo el proceso de liquidación”, abundó el dirigente.

El fiscal Reynares Solari dijo a Conclusión que el procesado “actuó como contador de la intervención y de la liquidación. Lo que logramos demostrar que es que actuó en el marco del plan sistemático de desaparición de personas, y que fue (el desguase de la entidad) fue implementado como parte de la política represiva”.

Para el fiscal, en el caso de la Vigial “el objetivo de ir contra la organización colectiva, que no querían, que veían como algo peligroso, subversivo, y la intervención fue para eso” y no para emprolijar las finanzas de la entidad, dañadas tras la bruta devaluación de 1975 conocida como Rodrigazo, que puso en jaque el pago de los premios de la famosa rifa de la biblioteca.

Durruty, por su parte, explicó que en el proceso de liquidación de la biblioteca -a diferencia del secuestro de sus directivos- “no había clandestinidad, era necesario el delito contra las personas, era necesario el plan sistemático para cometer estos delitos económicos, pero estos son delitos que se cometen a la luz del día y por grandes señores que visten traje”.

La intervención liquidadora de Vigil fue un fraude desde su primer momento, es real que a partir del Rodrigazo tenía algunos problemas financieros pero no tenía problemas de respaldo patrimonial, sino de liquidez. Llegó a tener 44 propiedades, no es que era un problema que ameritara una intervención liquidadora”, sostuvo la abogada de la APDH.

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