JUEVES, 18 DE JUN.

Ucrania atacó con drones una planta petrolera rusa: hubo incendios y se paralizó la actividad aerocomercial en la región

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, asumió la autoría del bombardeo y dijo que las acciones fueron una “respuesta totalmente justificada a los ataques rusos contra las ciudades y comunidades” de su país.

 

Ucrania lanzó vehículos aéreos no tripulados (drones) contra Rusia, en lo que fue la mayor ofensiva de los últimos veinticuatro meses. En el ataque, logró vulnerar los anillos de seguridad, provocar incendios en la periferia de Moscú y forzar la paralización de la actividad aerocomercial en toda la región.

El núcleo del ataque ucraniano se concentró en la planta de refinamiento de petróleo MNPZ, un complejo energético vital situado en el distrito de Kapotnia, en el sector sur de la capital rusa. El propio jefe comunal, Serguéi Sobianin, reconoció ante las agencias de noticias que la agresión revistió características de un operativo “a gran escala”, aunque las autoridades del Kremlin evitaron precisar la magnitud de la ofensiva.

El gobernador de la región de Moscú, Andréi Voroviov, precisó que al menos 16 personas resultaron heridas en el ataque, entre ellos dos niños de 3 y 10 años.

Sobianin dijo a través de la plataforma de mensajería Telegram que, aunque las fuerzas de defensa aérea repelieron gran parte del ataque, varios drones alcanzaron la refinería MNPZ. Esta planta –que abastece más de un tercio de la demanda energética de la capital rusa– ya había sido bombardeada el pasado martes.

El funcionario aseguró que “se están tomando medidas para lidiar con las consecuencias” del ataque ucraniano y aseguró que la defensa aérea rusa logró destruir varios drones enemigos. No obstante, evitó dar detalles sobre los daños sufridos en la instalación industrial.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, asumió la autoría del bombardeo y convalidó la estrategia militar implementada por sus mandos tácticos. Además, tipificó las acciones como una contestación legítima y plenamente fundamentada frente a las arremetidas rusas contra los cascos urbanos y la infraestructura civil ucraniana.

La operación de Kiev guardó además una fuerte carga simbólica y de oportunidad política, al coincidir de forma simultánea con una asamblea internacional que el mandatario ruso, Vladimir Putin, presidía junto a mandatarios y representantes de naciones del sudeste asiático en la localidad de Kazán, a unos 700 kilómetros del epicentro del ataque mención al incidente aeronaval.

Fuente: X (@ZelenskyyUa).

El presidente ucraniano señaló que, además de la refinería, “también se atacaron objetivos en la región de Rostov y en territorios temporalmente ocupados de Ucrania”. El mandatario, sin embargo, cerró su comunicado con un llamado a la paz: “Es hora de que la guerra termine, y Rusia debe tomar los pasos necesarios en la diplomacia”.

El objetivo de Kiev es claro: hace algunas semanas que intensificó sus ataques contra plantas energéticas rusas para evitar que este país reciba ingresos por la venta de hidrocarburos y que, con este dinero, financie los ataques bélicos.

A inicios de esta semana, Rusia había atacado a Kiev con más de sesenta misiles, afectando instalaciones que procesan crudo.

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