Semana de la Dulzura: por qué se celebra del 1 al 7 de julio en la Argentina
La tradicional propuesta de intercambiar una golosina por un beso nació como una campaña publicitaria en 1989, pero con el paso del tiempo se transformó en una de las costumbres más populares del país.
- Info general
- Jul 1, 2026
Como ocurre cada año entre el 1 y el 7 de julio, la Argentina celebra la Semana de la Dulzura, una tradición que invita a intercambiar chocolates, caramelos, alfajores y otras golosinas como muestra de afecto. Bajo el ya clásico lema «una golosina por un beso», la iniciativa trascendió su origen comercial y se consolidó como una costumbre instalada en la cultura popular.
La Semana de la Dulzura nació en 1989 como una campaña impulsada por Arcor junto con la Asociación de Distribuidores de Golosinas, Galletitas y Afines (ADGyA). El objetivo era incentivar el consumo de golosinas durante el invierno, una época en la que históricamente las ventas registraban una caída.
Para lograrlo, los organizadores lanzaron el eslogan «una golosina por un beso», una propuesta simple que rápidamente ganó aceptación entre los consumidores y, con el paso de los años, se convirtió en una tradición que ya supera las tres décadas.
Durante los siete días que dura la celebración, amigos, parejas, familiares y compañeros de trabajo suelen intercambiar golosinas como un gesto de cariño. Si bien el beso continúa siendo el símbolo de la campaña, con el tiempo la costumbre se amplió y hoy también se acompaña con abrazos, mensajes, palabras de afecto o pequeños obsequios.
La fecha también representa una oportunidad comercial para kioscos, supermercados y comercios, que suelen ofrecer promociones y descuentos especiales en distintos productos.
Entre las golosinas más elegidas para regalar se encuentran los chocolates, alfajores, bombones, caramelos, gomitas, chupetines y turrones, aunque cualquier dulce puede convertirse en la excusa para compartir un momento especial.
Más allá de su origen como estrategia de marketing, la Semana de la Dulzura logró instalarse como una de las celebraciones más populares del calendario argentino, manteniendo vigente su espíritu original, promover pequeños gestos de afecto a través de un intercambio tan simple como simbólico.

