VIERNES, 03 DE JUL.

Buscan recuperar el edificio abandonado de Corrientes y Pellegrini

El inmueble, ubicado en Corrientes al 1700, quedó a medio construir desde hace décadas. En los últimos días hubo novedades: con un cartel de alquiler, buscan que algún empresario termine las obras y luego pueda explotar el espacio sin pagar renta, hasta que recupere el dinero invertido. 

 

El habitual paisaje de la esquina de Corrientes y Pellegrini cambió a inicios de esta semana, cuando fueron retiradas las chapas y maderas que cubrían el frente de una construcción abandonada desde hace años. El inmueble, ubicado al lado de la sucursal del Banco Macro, ahora luce un cartel de “Se alquila”: el objetivo es que alguna empresa termine la obra y luego pueda explotar comercialmente el espacio, con una renta bonificada hasta que recupere lo invertido.

Las modificaciones en la fachada no pasaron desapercibidas para los vecinos del barrio Abasto y para los transeúntes de la zona, que padecen el abandono del lugar, especialmente los días de lluvia ya que las filtraciones generan que, pasado el temporal, sigan cayendo gotas sobre la vereda. El plano con permiso de obra data de 1983, por lo que se estima que hace unos cuarenta años que el inmueble quedó inconcluso. 

Entre el subsuelo, la planta baja y el primer piso, el edificio tiene unos 500 metros cuadrados cubiertos, pero, en lo que hace a la construcción, no tiene más que las estructuras de hormigón. El alquiler mensual de referencia que fijó la inmobiliaria es de 3.500 dólares, lo que al tipo de cambio actual equivaldría a unos cinco millones de pesos.

En diálogo con Conclusión, el ingeniero y gerente comercial de la inmobiliaria Ámbito, Gabriel García Novaira, explicó: “La idea es reactivar el inmueble, por eso pusimos el cartel de alquiler. Buscamos alguna empresa, inquilino o alguien que quiera poner un comercio con ese frente sobre calle Corrientes, a pasos de Pellegrini. Hace mucho tiempo que la construcción está parada y, si bien tiene una estructura de hormigón, obviamente hace falta una inversión inicial”.

En cuanto al estado de la construcción, el ingeniero remarcó: “Es una estructura de hormigón que tiene terribles columnas. Eso está casi todo techado y, más allá de los años de abandono y de la suciedad, está muy bien. El inmueble estaba pensado para seguir edificando al nivel del banco y contemplaba un sector de cocheras, por lo tanto, las losas se pensaron para poner autos, son súper fuertes, a eso no habría que hacerle mucho. Le faltan las terminaciones, el cerramiento, la colocación pisos, instalaciones eléctricas y demás”.

“La idea es que venga alguien que lo necesite y que tenga un poder de inversión para terminar el frente y el interior. Esa inversión que haga se le bonificará en el plazo que sea necesario de alquileres, es algo que hemos hecho con otros inmuebles que por ahí son más antiguos, como casonas. Así las construcciones se ponen en valor nuevamente y el inquilino que entra e invierte quizás está tres años sin pagar el alquiler, pone toda la plata junta al inicio y después se le reconoce esa inversión en el tiempo que sea necesario para recuperarla”, añadió el corredor inmobiliario (matrícula Nº 172).

García Novaira comentó que este edificio –que tiene 16 metros de frente y 18 de fondo– es ideal para diferentes comercios, pero sobre todo para el concesionarias: “Tiene una gran vidriera y contempla el ingreso y salida de autos. Además de la plata baja, tiene un subsuelo muy grande y un primer piso. Está preparado para poner un montacoches adentro, en el cual se podrían subir autos o bajarlos al subsuelo. Es un inmueble que tiene mucho potencial pero nunca lo terminaron”.

La inmobiliaria sólo es una intermediaria en esta operación: la propietaria del edificio es una empresa que busca poner el valor la construcción y, a cambio, ofrece contratos que podrían extenderse por cinco o siete años, en los cuales se compromete a no cobrar el alquiler hasta que los inversores recuperen todo el dinero que pusieron para terminar la obra.

Al ser consultado sobre si se contempla la posibilidad de que el comercio que se instale no prospere, el corredor inmobiliario observó: “Puede ser que no funcione el negocio, pero una vez que hiciste la inversión inicial, y si tenés, por ejemplo, tres años sin pagar alquiler, es muy difícil que no avance, porque no tenés el costo más alto, que es la renta, y te quedarían solo los gastos operativos”.

“En otros inmuebles en los que hemos tenido este tipo de alquileres ocurrió que hubo un cambio de rubro o se buscaron nuevos clientes para que continúen con la explotación del lugar y ahí se hacía algún tipo de arreglo. La idea con este tipo de alquileres es que la cosa funcione, pero si alguien viene y nos dice que tiene que subalquilar la planta alta y en planta baja va a poner, por ejemplo, un gimnasio, está bien. Nuestro objetivo no es que esto sea subalquilado, pero queremos que el que entre e invierta pueda tener un negocio rentable”, cerró García Novaira.

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