MIéRCOLES, 22 DE JUL.

La ONU advierte que el hambre afecta a 645 millones de personas en el mundo

Un informe de cinco agencias de Naciones Unidas señala una leve reducción del hambre por tercer año consecutivo, aunque alerta que el avance es insuficiente para alcanzar el objetivo de Hambre Cero en 2030. África concentra casi la mitad de las personas afectadas.

Según el informe anual sobre seguridad alimentaria presentado este martes por cinco agencias de las Naciones Unidas (ONU), alrededor de 645 millones de personas, equivalentes al 7,8% de la población mundial, padecieron hambre durante 2025. Aunque los datos reflejan una leve mejora respecto de años anteriores, el organismo advirtió que el ritmo de reducción sigue siendo insuficiente para alcanzar el objetivo de erradicar el hambre antes de 2030.

El informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI 2026), elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, señala que Asia y América Latina y el Caribe registraron los mayores avances en la reducción del hambre, mientras que África continúa siendo la región más afectada.

En tanto, América Latina y el Caribe, el hambre alcanzó al 4,8% de la población, equivalente a 32 millones de personas, consolidando una tendencia de mejora desde el pico registrado durante la pandemia de 2020, cuando el indicador había ascendido al 6,1%.

En contraste, África concentró 309 millones de personas con hambre, casi la mitad del total mundial, mientras que en Asia la cifra llegó a 292 millones. Aunque el porcentaje de población afectada en África descendió levemente, del 20,3% en 2024 al 20% en 2025, la cantidad de personas que padecen hambre no disminuyó debido al crecimiento demográfico.

El informe también advierte sobre la persistencia de la inseguridad alimentaria, es decir, la falta de acceso regular a alimentos suficientes, seguros y nutritivos. En 2025, unas 2.100 millones de personas, el 25,8% de la población mundial atravesaron situaciones de inseguridad alimentaria moderada o grave, una mejora respecto al 28,7% registrado en 2020, aunque el problema sigue afectando con mayor intensidad a las zonas rurales y a las mujeres.

Al mismo tiempo, Naciones Unidas alerta sobre el aumento de la obesidad en adultos, que pasó del 12,1% en 2012 al 16,2% en 2024, reflejando que la mala alimentación también representa un desafío creciente para la salud pública.

Otro factor de preocupación es el encarecimiento de una dieta saludable. El costo promedio diario pasó de 2,94 dólares en 2017 a 4,28 dólares en 2025, mientras que en América Latina alcanzó los 4,91 dólares.

Según los organismos internacionales, conflictos como la guerra en Ucrania y la crisis en el estrecho de Ormuz, junto con los efectos del cambio climático y las secuelas de la pandemia, siguen dificultando el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible de Hambre Cero para 2030.

«Hay una pequeña mejoría, pero seguimos estancados. Los avances no han sido suficientes desde que se fijó la meta para 2030», afirmó Juan Carlos Mendoza, director de Medio Ambiente, Clima, Género e Inclusión Social del FIDA.

En la misma línea, el economista jefe de la FAO, Máximo Torero, sostuvo que la disminución del hambre por tercer año consecutivo demuestra que «es posible avanzar», aunque insistió en que los progresos siguen siendo «frágiles, desiguales e insuficientes». Las proyecciones del informe indican que, de mantenerse la tendencia actual, más de 500 millones de personas seguirán padeciendo hambre en el mundo en 2030, de las cuales el 56% vivirán en África.

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