VIERNES, 21 DE AGO.

Crisis e incertidumbre: una histórica cadena de farmacias de la Patagonia cierra 17 sucursales y despide a 200 empleados

Autofarma atraviesa una grave crisis financiera marcada por retrasos salariales, falta de stock, deudas y problemas para sostener sus locales. La empresa confirmó el cierre de 17 sucursales en distintas provincias patagónicas y el despido de unos 200 trabajadores.

La reconocida cadena de farmacias Autofarma atraviesa una profunda crisis financiera que derivó en el cierre de 17 sucursales y la pérdida de unos 200 puestos de trabajo en distintas provincias de la Patagonia. La empresa, con casi seis décadas de trayectoria, acumula retrasos en el pago de salarios, conflictos por alquileres y dificultades para reponer medicamentos, mientras mantiene reclamos millonarios por prestaciones adeudadas por obras sociales provinciales.

La crisis se hizo visible en las últimas semanas con el cierre de distintos puntos de venta y la falta de stock en establecimientos de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Uno de los episodios que encendió las alarmas ocurrió en Ushuaia, donde bajó sus persianas el local ubicado sobre la calle Kuanip.

La situación generó reclamos y movilizaciones de los trabajadores, especialmente en Río Gallegos. Durante las audiencias realizadas ante el Ministerio de Trabajo, los representantes de la compañía reconocieron las dificultades para mantener las fuentes laborales y confirmaron el cese de actividades en las sucursales afectadas.

Uno de los principales factores detrás del deterioro financiero de la empresa está relacionado con las demoras en el cobro de prestaciones realizadas a la Obra Social del Estado Fueguino.

De acuerdo con los representantes de Autofarma, la falta de esos fondos complicó la reposición de medicamentos e insumos básicos y dificultó el cumplimiento de compromisos con droguerías. A esto se sumaron los salarios adeudados a los empleados, que según los trabajadores se acumulan desde mayo.

La empresa también enfrenta una inhibición judicial sobre sus propietarios, una medida que limita la posibilidad de vender, alquilar o transferir la red de establecimientos con el objetivo de encontrar una alternativa que permita preservar los puestos de trabajo.

La pérdida de los empleos generó preocupación entre las familias afectadas y en distintos municipios patagónicos. Los trabajadores denunciaron que los atrasos salariales provocaron dificultades para afrontar gastos básicos, alquileres y servicios.

En algunos casos, los empleados aseguraron haber sufrido cortes de servicios y desalojos como consecuencia de la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones económicas.

Antes del cierre definitivo de algunos locales, la compañía avanzó con la venta del remanente de mercadería disponible. También se entregaron medicamentos de alto costo que se encontraban pendientes, mientras los trabajadores aguardaban definiciones sobre su situación laboral.

El Ministerio de Trabajo convocó a una nueva audiencia para el 24 de agosto, instancia en la que se buscará avanzar en un acuerdo sobre las indemnizaciones correspondientes a los trabajadores despedidos.

Mientras tanto, el caso de Autofarma expone las dificultades que atraviesa parte del sector farmacéutico y comercial en la Patagonia. Las cámaras empresariales advierten que la caída del consumo, el incremento de los costos fijos y la suba de los alquileres complican la continuidad de numerosos establecimientos.

El cierre de las 17 sucursales representa así un fuerte impacto para las economías locales y marca el final de una extensa etapa para una cadena que durante décadas tuvo presencia en distintas ciudades del interior patagónico.

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