LUNES, 31 DE AGO.

La avícola Granja Tres Arroyos suspende la producción de su planta de Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre

La empresa notificó el hecho en su establecimiento bonaerense desde el 31 de agosto y lo atribuyó a problemas eléctricos y operativos. Alude "falta de suministro eléctrico y otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor".

 

La empresa avícola Granja Tres Arroyos suspendió la producción de su planta industrial de Capitán Sarmiento desde este 31 de agosto hasta “nuevo aviso”, mientras crece la sospecha entre sus trabajadores de que probablemente no abra más sus puertas.

La decisión profundiza la crisis operativa y financiera por la que atraviesa la compañía y según un mensaje interno, la dirección explicó que la medida responde a “la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento”.

La preocupación del personal se alimenta, además, por el retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas por parte del directorio, según trascendió estos días.

En ese contexto, la paralización de la planta es leída como un paso más hacia un posible cierre definitivo.

Esta situación se suma a una serie de recortes, suspensiones y despidos que la empresa viene aplicando en distintas unidades de su estructura productiva.

A comienzos de agosto, había despedido a más de 250 trabajadores de la planta La China, en Concepción del Uruguay, tras atribuir la caída de la actividad al impacto de la gripe aviar.

Durante este año también se registraron paradas en otras instalaciones. La planta de Avex, en Río Cuarto, permaneció un mes sin actividad, mientras que en Pinazo, en Pilar, todo el personal fue suspendido.

En Wade II hubo interrupciones por conflictos salariales y bloqueos, y en Wade I la producción se redujo de manera marcada.

A eso se suma el antecedente del cierre de la planta de Tristán Suárez, con 200 despidos, y la clausura de Becar, en Concepción del Uruguay, desde donde fueron trasladados 270 operarios a La China.

La empresa, además, carga con un fuerte endeudamiento: arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con acreedores una reestructuración que incluye quitas de hasta el 75 % del capital, plazos de pago de siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos.

A fines de 2024, había ingresado en un proceso preventivo de crisis y desde entonces aceleró los recortes internos mediante retiros voluntarios y pagos escalonados.

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