LUNES, 07 DE SEPT.

Elsztain explicó su participación en la empresa más importantes de las islas Malvinas: “Coincide con la estrategia diplomática”

La inversión fue mencionada este domingo en un artículo publicado en La Nación y, según el empresario, hizo aparecer “teorías conspirativas y antisemitas” que lo tuvieron como blanco.

 

El empresario Eduardo Elsztain difundió este lunes una carta en la que explica su participación como accionista minoritario desde 2005 en la Falkland Islands Company (FIC), una empresa estratégica en el manejo económico y político de las islas.

La inversión fue mencionada este domingo en un artículo publicado en La Nación y, según el empresario, hizo aparecer “teorías conspirativas y antisemitas” que lo pusieron de blanco.

Frente a ese escenario, y con la intención de esclarecer la situación, Elzstain compartió un escrito en el que argumentó cuáles fueron las razones que lo llevaron a invertir en esa firma.

“La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía”, contó Elsztain.

En igual sentido expuso que en 2017 incluso trató de adquirir una porción mayor de las acciones de la FIC y que más empresarios se sientan convocados a invertir. No pudo hacerlo -dijo- porque la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas.

Igualmente sostuvo que “valió la pena, aunque haya fracasado” y “si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo”. Es más, “quizás vuelva a hacerlo”.

El respaldo del canciller

Elsztain es un empresario muy cercano al presidente Javier Milei. Compartieron en varias actividades públicas e incluso el mandatario se quedó en uno de sus hoteles luego de ganar las elecciones presidenciales.

El Gobierno, en ese marco, salió a respaldarlo ante los cuestionamientos que aparecieron por su participación accionaria en la firma estratégica. El vocero de este apoyo fue el canciller Pablo Quirno, quien sostuvo que Elsztain es “todo lo contrario a un traidor” y ratificó que esos movimientos empresariales coinciden con una posición estratégica.

La carta completa de Elsztain

Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra. No fue el único que pensaba eso: Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el ‘77. La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía.

Con eso en mente, desde 2005/06 fui comprando acciones de la Falkland Islands Company (FIC), una compañía de enorme relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas que tiene a cargo temas inmobiliarios, agropecuarios, hoteleros, entre otros. En el 2017 se abrió una oportunidad mayor, cuando los propios empleados de FIC hicieron una oferta para comprarla. La bolsa de Inglaterra es la cuna del liberalismo económico y, si una empresa recibe una oferta pública de compra, otra empresa puede ofertar más para quedarse con la compañía en cuestión. Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas. Además de ampararme en la lógica del derecho inglés, pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social.

Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas. Inclusive, Theresa May, primera ministra británica de la época, hizo declaraciones en contra de la compra de FIC (hoy FIH Group) por una empresa argentina. Mi empresa solo pudo mantener la participación minoritaria que había comprado a través del mercado -cercana al 2%- que tiene hoy, y la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd. Todo esto fue público y cubierto por medios como Clarín y Página 12 en el 2017. Hoy volvió a surgir el tema en un artículo de La Nación y por eso hago estas aclaraciones. Porque nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo. Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos, que me parece que no hay que quedarse callado.

Por mi edad, desde mis años de formación en el Colegio Nacional Buenos Aires y mi paso por la colimba, la causa Malvinas ha atravesado tanto mi vida privada como la del país. Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar.

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