Destrucción del entramado productivo: en la era Milei ya cerraron más de 32.000 empresas y se perdieron 437.611 puestos de trabajo
De esta manera, el retroceso de la estructura empresarial y laboral se prolonga en un contexto en el que el programa económico del Gobierno combina ajuste del gasto público, apertura comercial y una política de ingresos que condiciona el consumo interno.
- Economía
- Oct 9, 2026
El entramado productivo continúa reduciéndose durante la gestión de Milei, con una caída simultánea en la cantidad de empresas que cuentan con trabajadores registrados y en el volumen de empleo formal.
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y julio de 2026 desaparecieron 32.290 unidades productivas, mientras que se perdieron 437.611 puestos de trabajo registrados.

Los números reflejan una contracción del 6,3% en la cantidad de empleadores con personal declarado y del 4,4% en el empleo registrado en unidades productivas. La tendencia también se mantuvo durante el último mes relevado: en julio se contabilizaron 948 empresas menos y otros 3.485 puestos de trabajo registrados perdidos.
De esta manera, el retroceso de la estructura empresarial y laboral se prolonga en un contexto en el que el programa económico del Gobierno combina ajuste del gasto público, apertura comercial y una política de ingresos que condiciona el consumo interno.
MENOS EMPRESAS Y MENOS EMPLEOS
Las estadísticas oficiales muestran que la cantidad de unidades productivas pasó de 512.357 en noviembre de 2023 a 480.067 en julio de 2026. La diferencia de 32.290 empresas representa una reducción del 6,3% respecto del punto de partida, mientras que el empleo registrado en esas unidades descendió de 9.857.173 a 9.419.562 trabajadores.
En términos absolutos, la caída equivale a 437.611 puestos de trabajo menos desde el comienzo del período analizado. El retroceso representa el 4,4% del empleo registrado que existía en noviembre de 2023 y permite observar que la reducción de la actividad empresarial no se limita a una variación en la cantidad de firmas, sino que también tiene una correlación con la evolución del trabajo formal.

Los datos corresponden a las estadísticas de cobertura del sistema de riesgos del trabajo, que releva a empleadores y trabajadores alcanzados por esa cobertura.
Por eso, la serie permite seguir la evolución de las unidades productivas con personal registrado, aunque no equivale a un recuento de todas las empresas existentes en el país ni permite afirmar que cada baja administrativa represente necesariamente un cierre definitivo.
La distinción es relevante para dimensionar el fenómeno: las cifras describen una reducción neta del universo de empleadores registrados, en el que inciden tanto las bajas como las nuevas incorporaciones.
En cualquier caso, el balance entre noviembre de 2023 y julio de 2026 muestra que las altas no alcanzaron para compensar las salidas y que el saldo acumulado continuó siendo negativo.
El resultado también permite poner en perspectiva el argumento oficial sobre la estabilización macroeconómica. La desaceleración de determinadas variables nominales y el ordenamiento de las cuentas públicas no se traducen automáticamente en una recuperación de la producción, la inversión o el empleo.
El gobierno libertario impulsó un programa centrado en el equilibrio fiscal, la reducción del gasto estatal y la desregulación de distintos mercados. La estrategia modificó las condiciones en las que operan empresas industriales, comerciales y de servicios, especialmente aquellas cuya actividad depende del mercado interno y de la contratación de personal. El ajuste del gasto público repercute sobre los ingresos de distintos sectores de la economía, mientras que la reducción del poder adquisitivo condiciona el consumo de los hogares.

