VIERNES, 09 DE OCT.

Módolo: “El problema laboral no sólo es no tener trabajo, sino tenerlo y querer cambiar porque no alcanza”

Tras conocerse los datos del aumento del desempleo abierto, el economista analizó la estructura del mercado laboral “libertario”. Las diferencias con los años 90 y un horizonte económica desalentador.

 

La desocupación abierta creció en el primer semestre del año en relación al 2025, según los datos difundidos por el Indec. Ese fenómeno tiene dos patas: la caída de la actividad y los despidos que se derivan de ella, y al incremento de personas que buscan trabajo. El economista Cristian Módolo analizó con Conclusión la estructura laboral actual, la crisis de ingresos y las particularidades del mercado de trabajo en la “era libertario”. Parecen los 90, pero es peor. Ahora, el que tiene un empleo -incluso formal- la puede pasar mal. “El problema laboral no sólo es no tener trabajo, sino tenerlo y querer cambiar porque no alcanza”, explicó.

“Tenemos una crisis en el mercado laboral que tal vez tendrá las características de esta época, en donde uno de cada tres rosarinos o uno de cada cuatro santafesinos tienen problemas laborales”, señaló Módolo en su columna quincenal de Conclusión TV.

Eso se desprende los datos difundidos por el Indec en septiembre pasado sobre el primer semestre del año 2026. El Gran Rosario pasó de 7,7% de desempleo al 11,5% en apenas un año. El Gran Santa Fe trepó al 8,6% en los primeros seis meses de este año, mientras que el promedio nacional de quienes buscan trabajo y no lo consiguen se ubicó en el 7,9% de la población económicamente activa (PEA). En ambos casos, los aglomerados de la provincia están por encima de promedio del país.

“El desempleo de esta etapa de la historia libertaria tiene otras características. Y la característica se da que la gente que trabaja, a lo mejor trabaja pocas horas y quiere trabajar más horas, pero no consigue trabajos de jornada completa”, explicó Módolo.

El licenciado en Economía agregó que “el problema también está en que quienes trabajan, es decir, los que están hoy con jornadas completas de 8 o 9 horas, porque no les alcanza y necesitan cambiar de trabajo o tener un segundo empleo”.

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Esa es la novedad de la época. “Este es el punto donde podríamos decir es la frutilla de este postre libertario. Que el problema laboral no solamente es no tener trabajo, sino tener trabajo y querer tener otra cosa, o un segundo o un tercer empleo, o cambiar porque lo que gana no le alcanza”, graficó.

La diferencia con los 90

A mediados de los años 90, durante el segundo gobierno de Carlos Menem, Argentina conoció guarismos de desocupación que eran inédito en su historia. En 1995 el presidente ganó la reelección con 18 puntos de desempleo, que treparon a casi 30 en la crisis de 2001. Pero, el que tenía trabajo, carecía de ese problema en la economía del “uno a uno”.

 

 

“Hoy trabajar ya no te da las condiciones de vida que a lo mejor en los años 90 quienes trabajabas tenían, es decir, un trabajo medianamente formal con niveles de ingreso que permitía subsistir en el uno a uno”, sostuvo Módulo sobre la convertibilidad entre el peso y el dólar que “inventó” el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, y que representó el “éxito” del modelo menemista.

“Aquel que no estaba en el mercado de trabajo tenía que ver cómo se las arreglaba. Hoy la realidad es otra. El mercado laboral argentino ya no es formal, es mayoritariamente informal. Y esta es una cuestión estructural que es totalmente distinta en la historia argentina. Tenemos que remontarnos a principios del siglo XX para encontrar tamaña cantidad de informalidad laboral”, precisó el economista.

Agregó que “cuando hablamos de informalidad laboral, estamos hablando de personas que tienen un ingreso y ese ingreso no tiene aportes, jubilaciones, contribuciones a la seguridad social, no tiene obra social, no tiene vacaciones pagas, no tiene sistema de seguridad social aceptado. Por lo tanto, o es un monotributista que presta servicios y factura o es un informal abierto como lo conocemos, un trabajador en negro, para ponerlo en el lenguaje de la calle. Hoy eso es más del 50 por ciento, son los más, no los menos”.

Incentivos insuficientes

Módolo también se refirió a los incentivos fiscales que dio este año el Gobierno de Santa Fe, que permiten deducir del pago de Ingresos Brutos el salario de un empleo nuevo creado por empresas locales. Lo que la Casa Gris denomina “medidas anticíclicas”.

“No alcanza, el esfuerzo que puede hacer la provincia e incluso hasta los municipios, hay municipios que tienen algún tipo de promoción para la captura de inversiones o nuevas inversiones, no alcanza”, indició.

Recordó que “Rosario destruyó en un año nada más 22.000 puestos de trabajo según las estadísticas del Indec, o sea con los incentivos -que son bienvenidos porque de alguna manera contribuyen a paliar esta problemática-, no alcanzó a parar la suba del desempleo. Se destruyeron 22.000 puestos de trabajo formales en 12 meses en Rosario”.

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“Las políticas que vos mencionabas -continuó- lo que apuntan en todo caso es a preservar el trabajo formal, haciéndolo digamos más atractivo o tratar de privilegiar la creación del trabajo formal, que está muy bien, pero es absolutamente insuficiente cuando vos tenés, por ejemplo, empresas que deciden cerrar”.

Para el especialista, el problema no es un elevado costo laboral, sino la falta de actividad que justifique la contratación de mano de obra. “Es un problema de la actividad económica, le están cerrando los números, no hay dinámica económica que permita sostener tamaña cantidad de empleo o crearlos, entonces por más que te digan te abarato el costo de mantener el trabajo, a lo mejor ayudas al que está ya trabajando, pero no le estás dando la chance al nuevo puesto de trabajo, porque la empresa necesita facturar más, el comercio vender más”.

Y cerró: “Por lo tanto, si eso no se reactiva, el empleo no es un elemento de la economía que pueda autoresolverse o autogestionarse, se necesita actividad económica”.

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