MIéRCOLES, 14 DE OCT.

Crece la preocupación por el Paraná: ganaderos retiran animales de las islas ante el riesgo de inundaciones

Según datos oficiales citados por el Gobierno de Entre Ríos, quedan menos de 200.000 animales en las islas de la provincia. Ante la posible crecida del río Paraná, las autoridades coordinan puntos de desembarco, controles sanitarios y operativos para agilizar el traslado de la hacienda a tierra firme.

Productores de Entre Ríos comenzaron a trasladar hacienda a tierra firme ante las previsiones de una creciente del río Paraná que podría alcanzar su pico en diciembre y extenderse hasta marzo o abril. Según datos oficiales citados por el Gobierno provincial, quedan menos de 200.000 animales en las islas entrerrianas. Mientras tanto, las autoridades coordinan desembarcos, controles sanitarios y operativos para agilizar los traslados.

La posibilidad de una nueva creciente del río Paraná comenzó a modificar la actividad ganadera en las islas de Entre Ríos, donde los productores retiran animales de manera preventiva ante el pronóstico de un aumento del caudal durante los próximos meses. El Gobierno provincial coordina un operativo junto con organismos nacionales y entidades del sector para facilitar el traslado de la hacienda a tierra firme y evitar pérdidas por posibles inundaciones.

Según las proyecciones mencionadas por el director de Ganadería entrerriano, Martín Sieber, la creciente podría intensificarse hacia fin de año, alcanzar su punto máximo en diciembre y mantener niveles elevados hasta marzo o abril, aunque aclaró que por el momento no existe una situación de emergencia inmediata.

La reducción del stock ganadero es una de las principales medidas preventivas que adoptaron los productores frente a las perspectivas hidrológicas. De acuerdo con las estimaciones de la Fundación de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Fucofa), la campaña comenzó con aproximadamente 480.000 cabezas distribuidas entre campos bajos e islas de Entre Ríos.

Sin embargo, según datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) citados por Sieber, actualmente permanecen menos de 200.000 animales en las islas de la provincia.

El funcionario explicó que la disminución responde, en buena medida, a la venta de animales que ya están en condiciones de comercialización y a la decisión de no reponer la hacienda que sale de los establecimientos. “Vemos una constante bajada de stock de cabezas semana a semana, y no van reponiendo”.

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Sieber también remarcó la importancia de diferenciar el ganado ubicado en las islas del que permanece en campos bajos, ya que las condiciones de acceso y las posibilidades de evacuación son distintas. Como referencia histórica, recordó que Entre Ríos y Santa Fe llegaron a concentrar alrededor de un millón de cabezas en sus zonas insulares.

Uno de los principales desafíos del operativo es garantizar lugares adecuados para descargar los animales en tierra firme. La disponibilidad de esos espacios resulta clave para reducir los tiempos de espera de las embarcaciones y aumentar la cantidad de viajes diarios.

“Si tenemos lugares de desembarco, el barco viene, tira ahí y va y busca otro viaje”, explicó Sieber al describir la dinámica que buscan implementar.

Para mejorar la logística, el Gobierno entrerriano trabaja en coordinación con Prefectura Naval Argentina, la Brigada de Delitos Rurales, Fucofa y Senasa. Las tareas incluyen la identificación de puntos de desembarque y el acondicionamiento de corrales de espera en la costa.

De esta manera, los barcos pueden descargar la hacienda y regresar a las islas para buscar nuevos animales, mientras los equipos en tierra organizan su traslado posterior en camiones.

No obstante, las características del terreno representan una dificultad adicional. En algunos sectores, los productores deben arrear el ganado durante largas distancias hasta alcanzar lugares accesibles para las embarcaciones o los vehículos de transporte.

Según Sieber, al momento de sus declaraciones el Paraná registraba una altura de 3,46 metros frente a la capital entrerriana, un nivel cercano a los valores habituales. El funcionario señaló que la referencia de emergencia se ubica en torno a los cinco metros y aclaró que las medidas actuales responden a la necesidad de anticiparse a una eventual suba.

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Las previsiones mencionadas por el área de Ganadería provincial ubican el posible pico de la creciente en diciembre, con niveles elevados que podrían prolongarse hasta marzo o abril. Sin embargo, la evolución dependerá del comportamiento de las lluvias y de los caudales en las distintas cuencas.

La estrategia busca evitar que los productores deban evacuar grandes cantidades de animales en poco tiempo, cuando el avance del agua puede dificultar el acceso a las islas y reducir las alternativas de traslado.

La experiencia acumulada durante crecientes anteriores también permite identificar sectores más elevados y organizar con anticipación los movimientos de hacienda.
Además de la logística, el operativo contempla controles sanitarios y administrativos para garantizar que los movimientos se realicen de manera ordenada.

Sieber explicó que en una misma isla pueden convivir hasta 30 propietarios de ganado, por lo que resulta fundamental verificar la documentación y la identificación de cada animal para evitar confusiones sobre la propiedad de la hacienda.

En ese marco, la Provincia capacitó a personal de Prefectura y de la Policía para reforzar los controles durante los traslados y garantizar la trazabilidad de los animales.

También se intensificaron las recomendaciones sanitarias, en particular las relacionadas con la prevención de la garrapata. El objetivo es evitar que el movimiento de ganado desde las islas favorezca la propagación del parásito hacia establecimientos ubicados en tierra firme.

El retiro anticipado de animales busca reducir los riesgos económicos y productivos que podría provocar una inundación prolongada. Para los ganaderos, el desafío consiste en trasladar la hacienda de forma gradual, sin generar demoras logísticas ni comprometer las condiciones sanitarias.

Mientras los organismos provinciales y nacionales coordinan los operativos, la evolución de las precipitaciones y del nivel del Paraná será determinante para definir si es necesario intensificar las medidas durante las próximas semanas.

Por ahora, el escenario no es de emergencia, pero los productores comenzaron a prepararse ante la posibilidad de que el río aumente significativamente su caudal hacia fin de año.

 

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