La mano de Lula: la prueba de que un obrero puede llegar a gobernar un país
Al presidente de Brasil, quien fue reelecto este domingo, le falta el meñique de la mano izquierda: lo perdió a los 17 años, cuando tuvo un acceidente laboral en la fábrica matalúrgica en la que trabajaba. La demora en recibir atención médica fue clave para que le amputen el dedo.
- Internacionales
- Oct 26, 2026
El presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, fue reelecto este domingo y asumirá su cuarto mandato frente al vecino país. Entre las imágenes que se viralizaron luego del triunfo, se destacó una que sólo muestra la mano izquierda del referente del Partido de los Trabajadores (PT) levantada en alto. La extremidad es representativa del brasileño, dado que le falta el dedo meñique: lo perdió en un accidente laboral cuando tenía apenas 17 años y era obrero metalúrgico.
En uno de los debates que Lula tuvo con Flávio Bolsonaro –a quien enfrentó en el balotaje de este domingo–, habló sobre el tema. El candidato del Partido Liberal (PL) le dijo: “No sirve de nada que el salario mínimo esté en 1.621 reales, si das con una mano y quitas con los nueve dedos”.
A lo que da Silva respondió: “Si hay alguien que perdió el dedo con 17 años, fui yo. ¡No voy a permitir que un miliciano me llame ‘nueve dedos’! Vas a tener que pedir disculpas. Porque el pueblo trabajador lo está viendo. Millones de trabajadores se accidentan por la irresponsabilidad patronal que obliga a la gente a trabajar en largas jornadas para tener algo que comer”.
Cuando Lula –que nació el 27 de octubre de 1945– tenía catorce años, consiguió empleo en una fábrica de tornillos, donde trabajaba doce horas diarias. Para cumplir este horario, y a pesar de ser un buen estudiante, abandonó la escuela, ya que debía ayudar económicamente en su casa ante las necesidades que afrontaba su familia.
Paralelamente, realizó un curso de tornero mecánico impartido por el Servicio Nacional de Industria (Senai) y, tras tres años de capacitación, lo terminó en 1963.
A los 17 años, el actual presidente de Brasil cumplía turno nocturno en la fábrica metalúrgica Independencia, ubicada en el barrio de Vila Carioca, en la ciudad de São Paulo, donde se desempeñaba como tornero mecánico.
Una noche intentaba arreglar una prensa industrial, pero su compañero –quien manejaba el torno– se distrajo y liberó el brazo del equipo, que cayó directamente sobre la mano izquierda de Lula y le aplastó el meñique.
Más allá de la la gravedad de la lesión, la demora en recibir atención médica –recién fue visto por un doctor a las 7 de la mañana, tras cuatro horas de espera– hizo que el dedo quede insalvable, siendo la amputación la única solución.
“Llegué a las tres de la mañana oliendo a overol de trabajo, oliendo a grasa. El médico me miró a la cara y dijo: ‘¿Para qué necesita 10 dedos un peoncito? Voy a quitártelo’. Y me quitó el muñón. Podría habérmelo dejado para rascarme la nariz, pero lo quitó”, contó el referente del Partido de los Trabajadores en una entrevista que brindó en 2002 al presentador Jô Soares.
El mandatario brasileño contó en varias oportunidades que, tras perder el meñique, sintió vergüenza por el aspecto de su mano, a la cual generalmente ocultaba en el bolsillo o envolvía en una toalla. Además, tuvo que readaptarse a hábitos cotidianos, como lavarse la cara, los cuales cambiaron ante la ausencia del dedo.
Sin embargo, con el paso del tiempo se animó a contar esta experiencia para visibilizar las complejas situaciones que atravesaba la clase trabajadora. La falta del meñique se volvió un sello de Lula, que recuerda su origen obrero y demuestra que un trabajador puede llegar a ser presidente.
Cuatro años después del accidente, en 1968, da Silva comenzó su actividad gremial en el Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo. Desde esa base laboral construyó su perfil de representación obrera, ocupó una banca legislativa entre 1987 y 1991, y alcanzó la presidencia de Brasil en los períodos 2003-2010 y desde 2023 hasta 2031.


