Vecinos de Empalme cuestionaron las obras realizadas ante la llegada del Niño: “Eligieron a quiénes van a inundar”
El referente barrial Osvaldo Ortolani cuestionó que se construyan proyectos inmobiliarios sobre lagunas, las cuales reducían el nivel de agua del arroyo Ludueña. Asimismo, manifestó que las obras que se hicieron para prevenir inundaciones consisten en canales que aportan agua a este afluente y representan un riesgo para la zona norte de la ciudad.
- Ciudad
- Oct 28, 2026
Vecinos de barrios rosarinos ubicados en la zona norte y linderos al arroyo Ludueña se manifestarán este miércoles, a las 19.30 en la intersección de Juan José Paso y Ottone, para exigir que el Estado –tanto municipal, provincial como nacional– ejecute las obras necesarias para evitar inundaciones.
En diálogo con Conclusión, el referente del barrio Empalme Graneros, Osvaldo Ortolani, recordó que en el siglo XX la zona sufrió diecisiete inundaciones, siendo la más significativa la registrada en 1986. “Hace cuarenta años que nos reunimos todos los miércoles para pelear por obras”, apuntó.
El vecino reconoció que, si bien se hicieron obras como la represa o los aliviados 1 y 2, las cuales “evitaron cinco inundaciones”, la geografía y el uso del suelo cambió en las últimas décadas: “Un desarrollador inmobiliario compraba terrenos en las cuencas bajas del Ludueña, donde estaban las lagunas de Funes, Roldán e Ibarlucea, porque eran baratos”.
“Hoy estas zonas ya no tienen lagunas, que detenían el agua que llegaba al arroyo. En su lugar hay proyectos inmobiliarios como countrys, barrios cerrados o barrio abierto”, alertó Ortolani, quien observó que en 1986 la inundación se registró cuatro días y medio después de las lluvias, mientras que en 2012 el tiempo se redujo a menos de 24 horas.
“El Niño es una realidad y genera miedo, pero no nos vamos a inundar. Si hay una inundación no va a ser por las lluvias, sino por la desidia, por mirar a otro lado. Esta vez hay culpables”, dijo el vecino, quien señaló que Empalme Graneros es el “epicentro” de la crisis hídrica, pero hay “doce barrios afectados”.
Al ser consultado por las obras que deberían llevarse adelante, enumeró: “Una de ellas es el Conducto Grandoli, que va de Ibarlucea al río Paraná y le restaría muchísima agua al Ludueña, que se entuba en Empalme. Cuando le dan más agua de la que puede percibir el tubo, desborda en la canilla o en el desagüe de una casa”.
“El mismo Estado provincial anunció cinco o seis represas que detendrían el agua. Les decimos que hagan un plan y empiezan por una, la que más les guste. Con todos los gobernadores teníamos en el año cuatro o cinco reuniones, a Maximiliano Pullaro le pedimos una audiencia el día después que asumió, pero tenía otras prioridades. Seguramente hay cosas más importantes que la inundación de 120.000 personas. Hasta el día de hoy no pudimos concretar el encuentro”, detalló Ortolani.
En la misma línea, alertó que todas las obras que se anunciaron para prevenir inundaciones consisten en canales que aportan agua al arroyo Ludueña: “Son trabajos para que no se inunde el country de Fulano o del campo de Doña María. Entonces, no digan que están haciendo infraestructura para que no nos inundemos. Sincerémonos. Eligieron a quiénes van a inundar. Si hay una catástrofe, la vamos a sufrir nosotros. Ellos hacen los negocios y nosotros vamos a poner los muertos, que no son las 3 o 4 personas que fallecen por ahogo, sino que el índice de mortalidad sube por 20 y afecta principalmente a adultos mayores”.
El referente barrial también contó que presenció una discusión en donde se debatía si a las personas inundadas les iban a entregar agua mineral o bidones y refutó: “No queremos que nos regalen una manta o un colchón, queremos soluciones. Hace cuarenta años que las pedimos”.
Y comentó: “Estuvimos en una reunión con el ministro de Obras Públicas, un abogado que de hidráulica, pobre, no entiende nada. Las autoridades nos hablan con distanciamiento y desde la soberbia. Nosotros asumimos nuestra ignorancia, pero ellos no asumen su incapacidad y su ineptitud. Liberaron la realización de canales. En esta nueva gesta de achicar el Estado y que los privados hagan las cosas, hace unos años denunciábamos los canales clandestinos y se hacía algo al respecto, pero ahora no, es una anarquía total y no sabemos cuántos hay. Estamos a la buena de Dios”.
Asimismo, recomendó que se tapen los canales en los lugares donde tienen previsto construir represas –que son terrenos con depresión, donde hay lagunas –, al tiempo que pidió que se dejen de lotear estas tierras.
Por otro lado, apuntó contra la dirigencia política: “Los candidatos están peleando por dónde ponen un arenero para que jueguen los chicos. Mientras tanto, van a inundar gente. Esto es crónica de una muerte anunciada”.


