Alumnos y docentes de la UNR informan a las personas en la calle sobre deterioro cognitivo
La Universidad realiza una campaña de prevención de la condición entre adultos mayores de 50 años en la Plaza Pringles. Además, hacen un breve examen para detectar señales de alerta.
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- Oct 3, 2017
El Centro de Investigación en Neurociencias y el Laboratorio de Cognición y Emoción de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Rosario están desarrollando una campaña de deterioro cognitivo en la Plaza Pringles de nuestra ciudad.
Desde este lunes y por quince días, los docentes Mauricio Cervigni y Pablo Martino, junto con estudiantes voluntarios, informan a los transeúntes sobre el deterioro cognitivo y qué factores ayudan a prevenirlo.
Además realizan un breve examen para detectar alguna señal de alerta sobre esta patología y en caso de considerarlo necesario, se recomienda la consulta con un neurólogo.
La iniciativa está destinada a aquellas personas de 50 años de edad en adelante, ya que a medida que avanzan los años, aumentan las probabilidades de encontrar algún indicador de deterioro.
En diálogo con Conclusión, el profesor Mauricio Cervigni, comentó: “Hay un deterioro que es leve y otro que es más grave”, según manifiesta Cervigni la iniciativa está dirigida a prevenir el leve, es decir, los estados embrionarios que podrían desembocar en una demencia. “El fundamento es relentizar o prevenir el periodo de deterioro de la población adulta”.
El deterioro cognitivo es una condición que afecta procesos mentales como la memoria, la atención, el lenguaje, comportamiento social e incluso el razonamiento, a tal punto de impedir quehaceres básicos de la vida cotidiana que tengan que ver con el desarrollo de tareas laborales, domésticas, y en caso más serios, el poder orientarse en espacios públicos o reconocer los rostros de personas conocidas.
Suele darse en personas de más de 60 años y tiene que ver con la edad avanzada , así como con ciertos hábitos de vida como son el descanso, la alimentación, la actividad física, las relaciones sociales y la actividad intelectual, que pueden retrasar el desarrollo de la enfermedad.
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