Jair Bolsonaro detenido en Brasil y Álvaro Uribe condenado a 12 años de prisión domiciliaria en Colombia
Santiago Toffoli y Emilio Ordoñez analizaron la disposición de la justicia brasileña que dispuso la detención del ex presidente carioca y la condena a de la justicia colombiana contra el ex presidente cafetero.
- Café Internacional
- Por Café Internacional
- Ago 11, 2025
En un nuevo programa de Café Internacional, el hilo conductor del programa estuvo dado por la detención de dos ex presidentes con capacidad de convocatoria, en el marco de procesos judiciales extensos. En el caso brasileño, la detención de Jair Bolsonaro por incumplimiento de medidas ordenadas por el Supremo Tribunal Federal agitó aún más las aguas de la política local y promete hacer lo mismo en la convulsa relación bilateral con Estados Unidos tras la anunciada suba de aranceles a importaciones brasileñas. Mientras tanto, el arresto domiciliario de Uribe se inscribe en un clima pre-electoral sumamente polarizado y violento, con las elecciones internas a la vuelta de la esquina tanto para la coalición oficialista como para la derecha. Ambos casos parecen llamados a reconfigurar el mapa político de ambos países de cara a sendas elecciones a celebrarse el próximo año.
La orden de arresto domiciliario contra Jair Bolsonaro dictada el 04 de este mes, envió ondas de choque a todo el ambiente político brasileño e incluso más allá de las fronteras. Fundamentada en el incumplimiento de las medidas cautelares ordenadas por el juez instructor Alexandre de Moraes, esta medida ha reactivado a los sectores más duros del bolsonarismo y ha llevado a diversas manifestaciones tanto a favor de la liberación de Bolsonaro como de la promulgación de una ley de amnistía que beneficie tanto al líder ultraderechista como a otros implicados en el caso por intento de golpe de Estado. Asimismo, esta medida puede ser leída como una respuesta tanto a las políticas arancelarias llevadas adelante por Donald Trump contra las exportaciones brasileñas, al mismo tiempo que propone un contrapunto a las recientes sanciones del Departamento de Estado contra el propio de Moraes, consideradas como un acto de intromisión a la soberanía brasileña. Para analizar los efectos de este verdadero hito político, se entrevistó a la politóloga brasileña Ana Tereza Duarte, quien ofreció valiosas claves sobre las consecuencias en la imagen del presidente Lula Da Silva, las reacciones del bolsonarismo y el panorama de cara a las presidenciales del año que viene.
También en Colombia se viven jornadas históricas atravesadas por las mismas dinámicas. En este caso, referidas a la condena sobre el ex presidente Álvaro Uribe Vélez a 12 años de prisión domiciliaria por intento de soborno y fraude procesal, en una causa iniciada en 2012 y que mantuvo en vilo a la sociedad colombiana, en tanto se trataba del destino de quizás la figura más importante del último cuarto de siglo y líder del Centro Democrático, el principal partido del sector conservador. Este arresto, si bien es en primera instancia, está llamado a afectar a la campaña electoral con vistas a las elecciones presidenciales a celebrarse en mayo de 2026, teniendo en cuenta la proximidad de las internas tanto en la coalición oficialista como en los partidos de derecha. Desde la mesa de conducción del programa se abordaron las principales líneas de análisis en torno a las repercusiones del arresto de Uribe en el marco de una sociedad hiperpolarizada en torno al legado del ex presidente derechista y, sobre todo, de la acción de gobierno del actual presidente Gustavo Petro Urrego.
Como siempre, el último bloque es ocupado por la tradicional Ultima Columna, donde Lautaro Murialdo sigue con las peculiares historias de ciertas figuras de peso internacional. En este caso la atención se centró en el ex dictador de Zaire (ahora República Democrática del Congo), Mobutu Sese Seko, no sólo en sus excentricidades sino también en un hecho recordado por todos los amantes del boxeo: la famosa pelea entre Muhammad Ali y George Foreman celebrada en la capital, Kinshasa, denominada en los libros Rumble in the Jungle (Estruendo en la Jungla), considerada por los expertos como la mejor pelea de todos los tiempos, y que sirvió como un verdadero evento de relaciones públicas para el régimen gobernante.

