JUEVES, 25 DE JUN.

Dormir con el gato en la cama sí o no: qué dicen los expertos sobre una costumbre que divide opiniones

Para muchos dueños de mascotas es una fuente de compañía y bienestar; para otros, una práctica incómoda o poco higiénica. Veterinarios y especialistas explican cuáles son los beneficios, los riesgos y qué aspectos hay que tener en cuenta antes de compartir la cama con un felino.

 

Compartir la cama con un gato es una de esas costumbres que suele generar opiniones encontradas. Mientras algunas personas consideran que dormir junto a su mascota fortalece el vínculo afectivo y les brinda tranquilidad, otras prefieren mantener cierta distancia por cuestiones de higiene, alergias o calidad del descanso. Según los especialistas, no existe una respuesta única, la conveniencia de esta práctica depende tanto de la salud del animal como de las necesidades y condiciones de cada persona.

Uno de los principales factores a evaluar es cómo influye la presencia del gato en el sueño. Feargus McConnell, veterinario colegiado en Colorado, Estados Unidos, explicó que los felinos tienen comportamientos muy diferentes durante la noche. Algunos se adaptan fácilmente a los horarios humanos y descansan sin inconvenientes, mientras que otros mantienen una intensa actividad nocturna que puede traducirse en interrupciones constantes del sueño.

Por ese motivo, los expertos recomiendan prestar atención a la calidad del descanso. Si el gato despierta a su dueño varias veces durante la noche, juega sobre la cama o convierte la rutina nocturna en una fuente de estrés, puede ser conveniente buscar alternativas para que ambos descansen mejor.

Beneficios para el bienestar

Más allá de las posibles molestias, distintos estudios han señalado beneficios asociados a la convivencia cercana con los gatos. Uno de los aspectos más estudiados es el ronroneo felino, que suele producirse en frecuencias de entre 25 y 150 Hz. Algunas investigaciones vinculan ese rango con procesos relacionados con la recuperación de tejidos, la regeneración ósea y el alivio del dolor.

Además, el contacto con mascotas ha sido asociado con una reducción de los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés, y con un aumento de la oxitocina, una sustancia vinculada a las sensaciones de bienestar, confianza y apego emocional. Para muchas personas, la presencia de su gato durante la noche genera una sensación de calma y seguridad que favorece el descanso.

Cuándo conviene tomar precauciones

Sin embargo, los especialistas advierten que existen situaciones en las que es necesario extremar los cuidados. Iryna Smyrnova, veterinaria de la plataforma Meowoff, señala que la convivencia nocturna con mascotas requiere especial atención cuando hay bebés o niños pequeños en la casa.

Aunque los accidentes son poco frecuentes, un movimiento involuntario, un arañazo o una postura inadecuada pueden representar riesgos para los más pequeños. Por esa razón, los expertos recomiendan supervisar siempre la interacción entre mascotas y menores durante las horas de descanso.

También es importante analizar cada caso cuando existen personas con alergias severas, asma o sistemas inmunológicos debilitados. En estas situaciones, mantener una adecuada higiene del animal, lavar regularmente la ropa de cama y realizar controles veterinarios periódicos resulta fundamental para minimizar posibles riesgos.

La importancia de crear hábitos

En el caso de los gatitos, los especialistas aconsejan enseñarles desde pequeños a dormir de manera independiente. Esta costumbre facilita la adaptación ante cambios futuros, como mudanzas, viajes, la llegada de un bebé o problemas de salud que obliguen a modificar las rutinas familiares.

La recomendación no implica prohibir el acceso a la cama, sino evitar que el animal dependa exclusivamente de ese espacio para descansar. Contar con una cama propia o un lugar cómodo dentro del hogar ayuda a que pueda adaptarse con mayor facilidad a diferentes circunstancias.

Una decisión personal

La conclusión de los veterinarios es clara, dormir con un gato puede ser una experiencia positiva siempre que el animal esté sano, mantenga controles veterinarios regulares y no afecte la calidad del descanso de las personas. Cuando no existen problemas de salud ni interrupciones frecuentes del sueño, compartir la cama puede fortalecer el vínculo entre mascota y dueño y convertirse en un momento de confort y compañía para ambos.

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