La Justicia revocó la medida cautelar que protegía a los carpinchos en Nordelta, a un mes de su implementación
La nueva resolución judicial deja sin efecto la prohibición de aplicar métodos de control sobre la población de capibaras, como la castración química o las inyecciones anticonceptivas. El conflicto entre vecinos y ambientalistas vuelve a escalar.
- Corazón Animal
- Oct 25, 2025
La disputa entre los vecinos de Nordelta y los defensores de los carpinchos sumó un nuevo capítulo. Apenas un mes después de que un juez dictara medidas cautelares que protegían a los humedales y a la fauna silvestre, incluidos los capibaras, otra jueza decidió revocar esas disposiciones. De esta manera, queda habilitada nuevamente la posibilidad de aplicar métodos de control poblacional, como la castración química, las inyecciones anticonceptivas u otras prácticas similares.
En un fallo dictado el 29 de septiembre, según informó oportunamente el medio local Qué Pasa Web, la Justicia había resuelto suspender “de manera inmediata” todas las obras que afectaran la zona de humedales y el hábitat de los carpinchos, tras una medida cautelar presentada por la Asociación Civil Callejero Casa Quiere. Además, el juez prohibió la aplicación de castración química mediante inyecciones anticonceptivas, una práctica que se había propuesto como método de control poblacional.
Dicho texto llevaba la firma del juez Guillermo Ottaviano, titular del Juzgado en lo Civil y Comercial N.º 13 de San Isidro. En la resolución se ordenaba que Nordelta S.A. cumpliera con “la suspensión inmediata de toda obra o actividad que altere, dañe o destruya humedales y fauna silvestre en la zona, hasta tanto se dicte sentencia definitiva o, en su caso, hasta que se acredite la realización y aprobación por la autoridad pertinente de un Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo”.
Ese estudio debía contemplar “de manera integral los efectos pasados, presentes y futuros de las urbanizaciones, las fumigaciones que afectan al ambiente y demás intervenciones sobre los humedales y la fauna local”.
En ese contexto, Ottaviano destacó que entre las acciones atribuidas a la empresa se encontraban “la fragmentación del ecosistema mediante cercos perimetrales, tablestacados en lagunas y construcciones, colocación de cercos eléctricos, ocupación del camino de sirga y fumigaciones ilegítimas”. Y agregó: “Todo ello genera una alteración irreversible del humedal, impide el libre tránsito y acceso al agua de la fauna, y causa la muerte de ejemplares de carpinchos”.
Sin embargo, en las últimas horas, la jueza María Paula Venere, titular del Juzgado Contencioso Administrativo N.º 1 de San Isidro, resolvió revocar esas medidas cautelares.
De esta manera, la magistrada dejó sin efecto tres disposiciones dictadas por Ottaviano: la suspensión inmediata de obras o actividades que alteren los humedales y la fauna silvestre en Nordelta; la prohibición de aplicar castración química, inyecciones anticonceptivas u otros métodos de control sobre la fauna protegida; y la prohibición de realizar fumigaciones que afecten el ambiente en el Delta del río Paraná.
Asimismo, la jueza unificó la causa presentada por Callejero Casa Quiere con otra iniciada por once vecinos de Nordelta. Este segundo expediente sostiene que existe una “superpoblación de carpinchos” y solicita medidas como la relocalización de ejemplares, la práctica de vasectomías, la modificación del decreto que los declara fauna protegida y su eventual consideración como “fauna exótica o plaga no nativa”.
Por su parte, la respuesta de los defensores de los animales no se hizo esperar. La abogada María de las Victorias Silvano González, representante legal de Callejero Casa Quiere, confirmó que apelará la decisión de la jueza Venere. “Sabemos del poder de Nordelta S.A., pero los animales necesitan que se los proteja. Apelaremos la revocación de la cautelar porque los animales merecen ser defendidos”, declaró la letrada.
Del mismo modo, Silvia Soto, vocera de la organización La Voz de los Carpinchos, expresó su preocupación: “La revocación de estas medidas cautelares se agrava por la unificación de la causa con otra de 11 vecinos de Nordelta, con los cuales no estamos de acuerdo quienes protegemos a la fauna silvestre y en especial a los carpinchos y sus crías”.
Finalmente, Soto subrayó que ese grupo de vecinos “contrató un biólogo que habla de eutanasia y faena de carpinchos. Es una locura y estamos consternados ante esta decisión, que va totalmente en contra de lo que venimos solicitando y que fue dictaminado por el juez de primera instancia”.

