Preocupa en Santa Fe el aumento de ataques de perros de razas consideradas peligrosas
En lo que va del año se registraron 45 denuncias por mordeduras en la provincia y que casi un tercio involucró a pitbulls. Fiscalía alerta por la “cifra negra” de casos no denunciados y reclaman nuevas regulaciones.
- Corazón Animal
- Nov 18, 2025
El fiscal regional Jorge Nessier confirmó que el Ministerio Público de la Acusación recibió 45 denuncias por ataques de perros en lo que va del año, de las cuales entre 12 y 14 correspondieron a animales de raza pitbull. La tendencia generó preocupación entre las autoridades, que advirtieron sobre el incremento de episodios graves y la falta de controles adecuados.
Nessier explicó que el relevamiento incluyó todas las denuncias y actuaciones de oficio vinculadas a mordeduras de perros registradas durante 2025. Según detalló, las cifras mostraron que cerca de un tercio de los hechos correspondió a pitbulls, aunque también se registraron episodios protagonizados por otras razas, perros mestizos e incluso casos en los que no se logró identificar al animal agresor.
Asimismo, el fiscal insistió en que la estadística real podría ser muy superior, dado que existe una “cifra negra” de mordeduras que no se denuncian. Esto ocurre, especialmente, cuando las lesiones resultan leves o cuando el perro pertenece a un familiar o vecino.
Como ejemplo, recordó casos recientes de gravedad, entre ellos el ataque a una niña en barrio Los Hornos el último fin de semana, y mencionó además la investigación por la muerte del niño Diego Román en Recreo, próxima a llegar a juicio.
Por otra parte, Nessier indicó que los ataques se producen en contextos muy variados, dentro de la vivienda del propio dueño, en casas de allegados o en la vía pública, incluso sin lograr identificar luego al animal.
En ese sentido, remarcó que existe un deber ineludible del propietario de adoptar precauciones para evitar situaciones trágicas, tanto dentro como fuera del hogar.
Además, el fiscal subrayó que la tenencia de perros potencialmente peligrosos implica responsabilidades civiles y penales. Precisó que puede configurarse imprudencia cuando el dueño permite que el animal circule sin bozal o quede suelto, lo que obliga a intervenir a las autoridades.
A su vez, señaló que estas causas no avanzan con rapidez porque requieren múltiples pericias técnicas y porque los responsables suelen negar su participación. En algunos expedientes, los animales terminaron secuestrados, entregados en custodia o eutanasiados.
En ese contexto, Nessier planteó la necesidad de actualizar las regulaciones sobre la tenencia de perros catalogados como peligrosos. Sostuvo que la comunidad debía definir bajo qué condiciones aceptaría la presencia de estos animales y advirtió que las normativas vigentes resultaban insuficientes sin control y cumplimiento efectivo.

