Descubren en Neuquén una nueva especie de dinosaurio saurópodo de hace 95 millones de años
Se trata de Astigmasaura genuflexa, un gigantesco herbívoro de cuello largo que medía 18 metros y pesaba más de 10 toneladas. El hallazgo fue publicado en una revista científica internacional.
- Ecología
- Jul 2, 2025
Un equipo de paleontólogos del Conicet y otras instituciones argentinas identificó una nueva especie de dinosaurio en el departamento de Añelo, al norte de la provincia de Neuquén. Bautizada como Astigmasaura genuflexa, esta criatura pertenecía a la familia de los rebaquisáuridos, un grupo de saurópodos herbívoros de cuerpo robusto, cuello y cola larga. El fósil tiene una antigüedad estimada de 95 millones de años y su descubrimiento fue publicado recientemente en la revista Cretaceous Research.
Astigmasaura era un cuadrúpedo herbívoro de cuello y cola larga, medía unos 18 metros de largo y pesaba más de 10 toneladas. Las vértebras de la cola tenían prolongaciones óseas muy altas, tanto hacia arriba como hacia los costados. Tenía arcos hemales, huesos por debajo de la cola para que protegen el sistema nervioso y circulatorio muy diversos, alargados y rectos, y en forma de bota y de estrella. Además, poseía patas esbeltas y dedos de los pies ensanchados desde adelante hacia atrás.
Flavio Bellardini, becario posdoctoral del Conicet en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN) y primer autor del artículo comenta que es la primera vez que se descubre la parte posterior del esqueleto de dinosaurios rebaquisáuridos, con ambos miembros traseros, la cadera y la mitad anterior de la cola perfectamente preservados, permitiendo así aclarar parte de la anatomía aún poco conocida.
Además, remarca que Astigmasaura es una de las últimas especies de dinosaurios rebaquisáuridos antes de su extinción, ocasionada hace unos 90 millones de años, por lo que es fundamental para reconstruir las fases finales de la historia evolutiva del grupo, por lo menos en Patagonia.
Las tareas de excavación requirieron cinco campañas paleontológicas y más de treinta días de trabajo de campo. Durante ese tiempo, para romper la roca portadora se utilizaron mazas, puntas, martillos, cortafierros, martillos rotopercutores, martillos neumáticos y cortadoras de roca.
Para trasladar adecuadamente los huesos se armaron ocho bochones de yeso y arpillera, de los cuales, los más livianos fueron cargados en camionetas mediante un trípode y un malacate, mientras que, para los más pesados, algunos más de una tonelada, se necesitó la intervención de una máquina retroexcavadora y dos camiones.

