Buenos Aires: sorpresivo cierre de la planta Tía Maruca deja a 27 trabajadores en la calle
La empresa galletitera de Chascomús cerró de manera sorpresiva su planta, dejando a decenas de trabajadores sin empleo. Los operarios denuncian el vaciamiento del lugar y reclaman garantías para que las negociaciones no se vean afectadas por la pérdida de bienes. La crisis de la empresa matriz, Dilexis, comenzó meses atrás en San Juan.
- Gremiales
- Sep 27, 2025
La planta elaboradora de galletitas Tía Maruca, ubicada en la ciudad bonaerense de Chascomús, cerró inesperadamente, dejando a 27 de sus empleados sin trabajo, entre los que se encontraba la jefa de planta. La noticia fue anunciada por el jefe de Recursos Humanos, quien indicó que los trabajadores no serían despedidos formalmente, sino que iniciarían un proceso de negociación para obtener compensaciones económicas. Sin embargo, la decisión sorprendió a todos, ya que se les informó que, a partir de ese momento, debían considerarse desafectados de sus tareas.
El cierre de la planta generó una gran incertidumbre entre los empleados, quienes denunciaron un vaciamiento del lugar mientras, paralelamente, dos camiones retiraban materia prima e insumos de la planta. Este hecho aumentó el malestar entre los trabajadores, que exigieron garantías para que las negociaciones no se viesen condicionadas por la pérdida de bienes de la fábrica.
En medio de este clima tenso, se realizó una reunión en la sede del Ministerio Provincial de Trabajo, donde el cierre de la planta pasó a ser el tema central, desplazando la discusión sobre el atraso en el pago del medio aguinaldo.
La Confederación General de Trabajadores (CGT) Regional Chascomús expresó su apoyo a los trabajadores despedidos, condenando el abrupto cierre como “injustificado” y acusando las políticas económicas del gobierno de Javier Milei como responsables de la crisis que atraviesa la región. Desde la CGT, señalaron que este tipo de situaciones reflejan un impacto directo sobre el empleo y la producción local. Además, destacaron que la caída en el consumo y el freno de la economía real han generado un caldo de cultivo para la precarización laboral.
Por su parte, la empresa matriz, Dilexis, atraviesa una compleja crisis financiera que ya se había comenzado a manifestar a partir de mayo, cuando los trabajadores de la planta en San Juan denunciaron demoras en el pago de salarios.
En ese momento, el CEO de Dilexis, Pablo Tamburo, había desmentido los rumores sobre un posible cierre, asegurando que la paralización de la planta en agosto tenía como objetivo «optimizar la producción». Sin embargo, el cierre sorpresivo de la planta Tía Maruca puso en evidencia una crisis que parece no tener solución a corto plazo.

