MIéRCOLES, 03 DE JUN.

La mayorista Caromar entra en concurso preventivo y busca reestructurar su deuda para evitar la quiebra

La cadena, dueña de la marca El Coloso, enfrenta una profunda crisis financiera en un contexto de cierres de sucursales, despidos de más de 100 empleados y fuerte caída del consumo.

La empresa mayorista Caromar se presentó en concurso preventivo de acreedores luego de atravesar un marcado deterioro financiero. En este contexto, la firma propiedad de la familia Manassero ya cerró locales en Mar del Plata, Burzaco, La Tablada y San Justo, lo que derivó en alrededor de 100 despidos. Actualmente, mantiene cinco sucursales operativas en Laferrere, Moreno, José C. Paz, Rosario y Neuquén.

Asimismo, la apertura del proceso fue dispuesta por el Juzgado Comercial N°1, que encuadró el caso como un “gran concurso” tras la declaración de cesación de pagos. De este modo, la empresa busca reordenar sus pasivos y ganar tiempo para evitar una eventual quiebra, mientras intenta sostener su operatoria.

Por otro lado, la crisis se explica por una combinación de factores que se intensificaron en el último año. En efecto, la empresa registró una caída interanual de ventas cercana al 42% entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, en un escenario de fuerte retracción del consumo y creciente presión competitiva.

Entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, las ventas de mercaderías de Caromar se desplomaron un 41,75%, pasando de facturar casi 4.700 millones de pesos mensuales a menos de 2.800 millones.

Además, desde la firma señalaron que algunos competidores llegaron a vender productos por debajo de sus costos, lo que impactó directamente en sus márgenes. Los números hablan por sí solos y muestran la magnitud del golpe.

En tanto, el ajuste ya se venía implementando desde fines de 2025. En ese sentido, Caromar redujo significativamente su estructura, pasó de contar con unos 500 empleados en su pico de actividad a poco más de 200 en la actualidad. Actualmente, mantiene cinco sucursales operativas en Laferrere, Moreno, José C. Paz, Rosario y Neuquén.

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A su vez, la compañía decidió cerrar su unidad industrial dedicada a la producción de jabón en polvo, una apuesta estratégica que había desarrollado durante cinco años. Sin embargo, la operación dejó de ser viable frente a la competencia de productos importados a menor precio y la caída en los volúmenes de venta.

Por otra parte, la situación también derivó en conflictos laborales y en la acumulación de deudas. En concreto, la firma enfrenta juicios laborales por cerca de 1.000 millones de pesos, además de cheques rechazados por montos similares y mayores exigencias de pago por parte de proveedores.

El caso de Caromar refleja las dificultades que atraviesa el sector mayorista en un contexto de recesión, caída del consumo y aumento de costos. En este marco, uno de los puntos de quiebre fue el cierre de su fábrica de jabón en polvo, una unidad en la que la empresa había invertido durante cinco años.

La planta, que llegó a abastecer a grandes cadenas como Carrefour y Día, dejó de ser viable en 2024 ante lo que la firma describió como “dumping” de competidores, que vendían por debajo de sus costos.

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