LUNES, 20 DE JUL.

Trabajadores del neumático de Córdoba exigen la reapertura de la empresa IBF a hora de las fiestas

Junto a dirigentes sindicales, los empleados despedidos sorpresivamente hace días denunciaron que sus cesantías se realizaron de prepo, con un escribano y guardaespaldas y que ello vulneró derechos laborales básicos.

 

Trabajadores de la fábrica de neumáticos IBF de la ciudad de Córdoba protestaron este martes frente a la Secretaría de Trabajo de la provincia mediterránea para exigir la reapertura de la planta cerrada de manera sorpresiva el viernes pasado, a horas de las fiestas.

Los despidos alcanzaron a unos 40 operarios de la firma que contaron el episodio que marcó el cierre de la compañía y las mencionadas cesantías: «El viernes trabajamos normal y el lunes, a las 7 de la mañana, vino un escribano con guardaespaldas a darnos los documentos, quisiéramos o no».

«Tenemos alquileres que pagar y se nos complica justo en esta fecha. No pueden hacernos esto», se lamentaron y subrayaron que en medio del contexto económico por el que atraviesa el país se «habilita a que las patronales traten a los trabajadores como descartables».

Por su parte, un referente del gremio, Germán Silva, denunció que se presentó una acusación falsa para habilitar el desalojo policial.

“Hubo una denuncia anónima diciendo que teníamos a un trabajador secuestrado dentro de la planta. Con esa excusa la fiscalía dictó la orden y la policía vino a sacarnos de prepo”, explicó.

Escala media

La planta de neumáticos IBF comenzó a operar en Córdoba como un emprendimiento industrial de escala media, orientado a la producción y recapado de neumáticos, con foco en el mercado interno.

Durante sus primeros años mantuvo una dotación estable de trabajadores y una actividad productiva regular, vinculada principalmente al abastecimiento regional.

Con el correr del tiempo, la empresa atravesó distintos períodos de inestabilidad, que incluyeron interrupciones en la producción, dificultades financieras y conflictos recurrentes con su plantel de trabajadores.

Según denuncias sindicales, en esos años comenzaron a registrarse atrasos en el pago de salarios y problemas en el cumplimiento de obligaciones laborales.

En etapas posteriores, IBF aplicó suspensiones, reducciones de turnos y cambios en las condiciones de trabajo, lo que derivó en reclamos gremiales y en la intervención del Ministerio de Trabajo en más de una oportunidad.

Sin plan de crisis

Los delegados señalaron que nunca se presentó un plan de crisis formal ni se informó oficialmente un proceso de cierre o reconversión.

Durante el último período de funcionamiento, la planta operó de manera intermitente, con menor nivel de actividad y sin anuncios claros sobre su continuidad.

Los trabajadores advirtieron sobre un proceso de vaciamiento progresivo, marcado por la falta de inversión y la incertidumbre permanente sobre el futuro de la fábrica.

El cierre repentino de la planta y el despido de los 40 operarios fue señalado por el sindicato como el desenlace de ese proceso, ejecutado sin cumplir los mecanismos legales previstos y sin instancias de negociación, lo que derivó en el conflicto laboral y judicial que actualmente permanece abierto.

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