Día Internacional de los Derechos Humanos: ¿por qué se celebra el 10 de diciembre?
El 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento que estableció los derechos inherentes a todos los seres humanos sin distinción de sexo, nacionalidad, lugar de residencia, origen étnico, religión, lengua, edad, partido político o condición social, cultural o económica.
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- Dic 10, 2025
Cada 10 de diciembre el mundo conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1950 con el objetivo de difundir los valores consagrados en la Declaración Universal realizada por ese organismo en 1948. El documento reconoce las libertades y dignidad inherentes a los seres humanos y es, además, una herramienta jurídica que sirve de base al Derecho Internacional Público.
En Argentina la fecha también coincide con la recuperación de la democracia. Este miércoles se cumplen 42 años del retorno de un gobierno constitucional, elegido por el pueblo: en 1983, tras siete años de una feroz dictadura cívico-militar, los ciudadanos volvieron a las urnas a elegir a sus representantes. El 10 de diciembre de ese año, Raúl Alfonsín asumió como presidente de la Nación.
Fue el 4 de diciembre de 1950 cuando la Organización de Naciones Unidas (ONU) dispuso celebrar el Día Internacional de los Derechos Humanos. La jornada se fijo para el 10 de diciembre, dado que fue en esta fecha, pero dos años atrás, cuando se firmó la Declaración Universal.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con distintos antecedentes jurídicos y culturales, y fue proclamada por la ONU, en París, el 10 de diciembre de 1948, como un ideal común por el que todos los pueblos y naciones deberían esforzarse en su cumplimiento.
Debido a la importancia de la Declaración, muchos países la incorporaron a sus constituciones para seguir sus lineamientos en políticas públicas y para que sus ciudadanías reciban protección legal. Se trata de derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción de sexo, nacionalidad, lugar de residencia, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, edad, partido político o condición social, cultural o económica.
Argentina suscribió la Declaración Universal desde 1948, pero recién en 1994 la incorporó a la Constitución Nacional, en el artículo 75 inciso 22, el conjunto de Declaraciones, Tratados y Pactos Internacionales sobre derechos humanos.
Además, cada 10 de diciembre se entregan dos distinciones relacionadas con los derechos humanos: el Premio Nobel de la Paz y el Premio de las Naciones Unidas en el Campo de los Derechos Humanos, que se otorga cada cinco años por la Asamblea General de la ONU.
¿Qué dice la declaración?
La Declaración Universal de Derechos Humanos –documento traducido a más de 577 lenguas– mantiene intacta su vigencia desde el día de su proclamación. El texto expone valores universales y un ideal común para todos los pueblos y naciones.
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”, señala el artículo primero.
En su preámbulo establece que “la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”.
Positivos, esenciales y alcanzables
“Los derechos humanos son positivos. No sólo protegen, también aportan alegría, felicidad y seguridad en la vida cotidiana. Están en los alimentos que comemos, en el aire que respiramos, en las palabras que pronunciamos, en las oportunidades que perseguimos y en las protecciones que nos mantienen a salvo”, aclararon desde Naciones Unidas.
Y añadieron: “Son esenciales. Son aquello que todos compartimos, una base en común que nos une más allá de las diferencias de raza, género, creencias u orígenes. En un mundo marcado por la incertidumbre, los derechos humanos constituyen nuestra constante cotidiana. Ante la inestabilidad, nuestros derechos a la seguridad, a la libertad de expresión y a la participación en la toma de decisiones se convierten en la base de nuestras vidas”.
Por último, el organismo señaló que los derechos humanos son alcanzables: “Comienzan con nosotros, con las pequeñas decisiones diarias, como tratar a los demás con respeto, alzar la voz frente a una injusticia y escuchar a quienes frecuentemente son ignorados. Pero también dependen de la acción colectiva, cuando comunidades, movimientos y naciones se unen para exigir justicia e igualdad”.

