SáBADO, 18 DE JUL.

Hoteleros y gastronómicos misioneros advierten que trabajan a pérdida por la caída del turismo y tarifas congeladas

Representantes del sector señalaron que la disminución del turismo brasileño, el estancamiento de las tarifas durante los últimos dos años y el aumento de los costos operativos profundizan la crisis. Aseguran que la actividad atraviesa uno de sus momentos más complejos.

El sector hotelero y gastronómico de Misiones atraviesa una situación crítica marcada por la baja afluencia de visitantes, especialmente extranjeros, y tarifas que permanecen prácticamente congeladas desde hace dos años. Empresarios del rubro aseguran que el incremento de los costos operativos, sumado a la caída de la ocupación, los obliga a trabajar a pérdida y dificulta cualquier posibilidad de reinversión.

Así lo expresó Gustavo Alvarenga, integrante de la Asociación Misionera de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines (AMHBRA), quien describió un escenario complejo para la actividad. “El sector está igual que toda la economía. Es un rubro que se vio muy afectado en estos últimos años y este año se está haciendo muy difícil, salvo algunas fechas puntuales donde se registra algo de movimiento”, afirmó.

Según explicó, uno de los factores que más impactó en la actividad fue la retracción del turismo brasileño, históricamente uno de los principales mercados emisores para la provincia. La diferencia cambiaria encareció los costos para los visitantes del país vecino, reduciendo significativamente su presencia en los destinos misioneros.

El brasileño no deja de venir porque no le guste la ciudad o la provincia, al contrario, le encanta. Pero hoy se fija mucho en los costos y la Argentina le quedó cara”, sostuvo Alvarenga. En ese sentido, relató que muchos turistas le comentan que con el dinero que en Brasil alcanza para que coman cinco personas, en Argentina apenas alcanza para dos.

La situación repercute especialmente en Posadas, donde buena parte del movimiento turístico depende de los viajes corporativos y los eventos. La desaceleración económica también afectó este segmento, con una menor frecuencia de congresos, reuniones y encuentros que tradicionalmente generaban demanda para hoteles y restaurantes.

Frente a este panorama, el sector deposita expectativas en las vacaciones de invierno y en eventos de gran convocatoria como el Turismo Carretera. Alvarenga destacó que este tipo de competencias movilizan no solo a la hotelería y la gastronomía, sino también a numerosos visitantes provenientes de provincias vecinas que comienzan a reservar alojamiento con anticipación.

Sin embargo, las perspectivas inmediatas siguen siendo moderadas. “Estamos muy quietos, muy quietos”, resumió al referirse al nivel actual de reservas para el receso invernal.

A la baja demanda se suma otro problema: las tarifas. Según explicó el dirigente, los establecimientos mantienen precios prácticamente sin modificaciones desde hace dos años para no perder competitividad, aunque los costos fijos y operativos crecieron de manera sostenida durante ese período.

“Nos subieron muchísimo los costos operativos y mermó notablemente el porcentaje de ocupación. Con tarifas planchadas, esto repercute de forma directa en la rentabilidad. Uno quiere reinvertir y mejorar, pero se hace muy difícil”, señaló.

Para atraer clientes, hoteles y restaurantes apelan a promociones permanentes, descuentos y ofertas especiales. No obstante, Alvarenga reconoció que en muchos casos los establecimientos están trabajando a pérdida. “Nos estamos atrasando en pagos y la estamos peleando. Hacemos un esfuerzo enorme para sostener el empleo y cumplir con salarios e impuestos, que son obligaciones que no pueden esperar”, afirmó.

Pese a las dificultades, el referente empresarial indicó que no tiene registro de cierres de hoteles en Posadas, aunque sí reconoció que algunos establecimientos fueron puestos a la venta. Cerrar un hotel es muy costoso y complejo. Por eso los empresarios aguantan hasta el último momento, esperando que la situación mejore”, concluyó.

 

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