MIéRCOLES, 22 DE JUL.

La Iglesia se pronunció en defensa de los jubilados: «No podemos mirar para otro lado cuando nuestros mayores claman por justicia»

Lo afirmó el obispo de Posadas, Juan Martínez, al compartir su mirada sobre la situación de los adultos mayores y advirtió sobre la indiferencia social creciente y la ausencia de políticas públicas. "Decir que no hay quórum o que se vetaría lo que se apruebe muestra la falta de diálogo y de compromiso con los más vulnerables".

 

Durante su habitual espacio de reflexión, el obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, compartió su mirada sobre la situación de los adultos mayores en el país y advirtió sobre la indiferencia social creciente y la ausencia de políticas públicas que atiendan su realidad. El prelado expresó «es un reclamo justo. Ojalá que en la cabeza de quienes nos representan esté presente el tema de la ancianidad y de la fragilidad que requiere contención social», expresó y señaló con preocupación que «con los abuelos hay un Estado ausente. Están ahí, y no los miramos, no los escuchamos, nos desinteresamos».

En sintonía con el reciente comunicado de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y la Comisión Nacional de Justicia y Paz, el obispo posadeño recordó el pasaje del Salmo 71: «No me rechaces en el tiempo de mi vejez», como llamado urgente a la conciencia social. Agregó «la sociedad debe apresurarse a atender a los ancianos, cada vez más numerosos y a menudo más abandonados. Son un tesoro».

En referencia a las manifestaciones de jubilados frente al Congreso Nacional y la represión que sufrieron, el obispo fue enfático: «La violencia nunca es la respuesta ante el ejercicio del derecho a reclamar, más aún si se trata de una injusticia grave como lo es la reducción de haberes».

Monseñor Martínez también cuestionó el accionar legislativo: «Decir que no hay quórum o que se vetaría lo que se apruebe muestra la falta de diálogo y de compromiso con los más vulnerables».

Apuntó, además, al rol de los medios de comunicación: «Me preocupa que no se hagan eco de temas que son vitales para la situación de nuestra gente. Romantizar la pobreza es esconder una tragedia. Vender alfajores no es una elección creativa, es necesidad».

Durante su mensaje, el obispo también compartió su experiencia personal con los costos de la salud, dijo «yo gasto entre 300 y 400 mil pesos por mes en medicamentos. Es una realidad que viven muchísimos abuelos. Si no tienen la ayuda de sus familias, es casi imposible sobrevivir».

Sobre el cierre de su reflexión, el obispo se refirió al creciente desencanto ciudadano, evidenciado en la baja participación electoral del último domingo en Buenos Aires «el desinterés es un síntoma grave. Cuando la gente se siente ajena, se corre un riesgo serio como sociedad».

Finalmente, monseñor Martínez dejó un mensaje claro para la comunidad: «No podemos mirar para otro lado. Nuestros mayores merecen respeto, justicia y dignidad. La fe que se expresa en nuestras celebraciones también debe impulsarnos al compromiso concreto con quienes más lo necesitan».

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