Lana, una milonga sobre la guerra y un pulóver: “Es una canción que no romantiza a Malvinas como hecho sociopolítico”
El músico santafesino Lucho Milocco compuso “Lana”, una canción inspirada en la historia del excombatiente de Malvinas Miguel Savage, quien, preso del frío, le “robó” un pulóver azul a unos isleños, pero veinticuatro años después volvió al territorio austral para devolverlo. La obra, además, interpela el rol que la sociedad y que la dictadura militar tuvieron en el conflicto.
- Conclusion TV
- Por Elisa Soldano
- Abr 2, 2026
En plena pandemia y alejado de los escenarios, el músico Lucho Milocco –nacido en la ciudad santafesina de Sastre– ideó un ciclo de entrevistas virtuales para hablar sobre el duelo. En la búsqueda de interlocutores encontró a Miguel Savage, un “sobreviviente de Malvinas”, como él mismo se autodefine. La charla sobre cómo atravesar situaciones de dolor y muerte devino en una amistad que lleva casi seis años y que inspiró al artista a escribir “Lana”, una canción que vio la luz el 2 de abril de 2023, en la cual no sólo cuenta una historia que tiene como protagonista al excombatiente y a un pulóver azul, sino que también cuestiona el concepto patriótico que la dictadura militar le imprimió al conflicto.
“Miguel atravesó muchas situaciones como soldado, entre ellas la soledad, el hambre, el frío y la falta de asistencia por parte del Ejército. En ese contexto es enviado a una misión a una cabaña. Cuando llegó a ese lugar encontró un pulóver azul que, como él mismo cuenta, fue una conexión con la vida. La canción relata esa historia y hace referencia a ese pulóver como un tejido que abraza la vida”, contó el integrante del trío Pim Pau a Conclusión.
Y añadió: “La canción va jugando, tiende puentes entre el pulóver, el continente, la vida de Miguel antes de Malvinas, las situaciones de la guerra y las discusiones que se dan entre los soldados. Savage tiene una mirada crítica del conflicto bélico, pero no sólo por lo cuestionable y horroroso del hecho, sino que también apunta contra la política que lo impulsó”.
El protagonista de esta historia, Miguel Savage, también charló con Conclusión y contó: “Cuando entré a la casa sentí una conexión con ese lugar, era una estancia patagónica muy linda, con una vista alucinante, sierras, un río que serpenteaba lleno de truchas, y yo estaba mojado, moribundo, esquelético. Revisé un cajón y encontré un pulóver con borde azul en cruz, era hermoso, y cuando me lo puse en la nariz tenía un perfume parecido al de mi mamá. Cuando uno se está muriendo esas cosas simples, una casa limpia y un abrigo, te devuelven la dignidad. Con ese abrigo que me dio cobertura, me prometí que algún día iba a volver a hablar con esas personas y les iba a explicar en qué contexto me robé el tejido que me salvó la vida. Veinticuatro años después regresé a las islas y pude devolvérselo a una de las hijas del matrimonio que vivía en esa casa. Fue un momento totalmente emocionante, ella reconoció el pulóver de su papá ya fallecido”.
Además, habló de su vínculo con Milocco: “Él me contactó en pandemia para hacer una entrevista y así empezó una amistad. Después de dos años le propuse que componga un tema con la historia del pulóver. Al tiempo me mandó unos acordes y una letra que era como si la hubiera escrito yo, interpretó perfectamente mi sentir. Yo no quiero que nos vean como una especie de tótem patriótico, porque no fue así. Mi desesperación es que la sociedad cuestione a cualquier gobierno que tome una decisión tan alocada como una guerra, que pregunte por qué va a ser, quién va a ir”.
Para hacer esta “canción de denuncia”, como la describe Savage, Milocco contó con la colaboración de una de las voces más comprometidas del país: la de León Gieco. Pese a que uno nació en Sastre y el otro en Cañada Rosquín –localidades que distan unos 50 kilómetros–, estos dos músicos “de la raza de altroque” se conocieron personalmente gracias a Lana. “Contar con él tiene una carga emotiva, política y artística muy fuerte”, reconoció Lucho.
–¿Cómo llegás a la historia de Savage?
–Durante la pandemia estaba haciendo entrevistas con personas que habían atravesado situaciones de duelo, era un momento en que la muerte estaba muy presente en la sociedad. Llegué a la historia de Miguel por las redes, ví una charla suya y coincidí mucho con su mirada, así que le escribí para hacer una nota. Tuvimos un primer llamado, largo, donde nos dimos cuenta de que teníamos muchas cosas en común. Después hicimos la entrevista y nos hicimos amigos, empezamos a hablar periódicamente de varias cosas. Un día me dijo que tenía que hacer la canción del pulóver, para mí era un desafío muy grande, porque es difícil situar un abrigo en una guerra y poder condensar en una canción el sentido que eso tiene. Pasó un año más o menos, hasta que un día estaba sentado en el living de mi casa, mirando la tele con la guitarra en la mano, y me bajó una música y una estrofa. Así empecé a armar los primeros versos. Estaba empapado de las charlas que había tenido con él, de su libro (“Malvinas, sobrevivir y honrar la vida”), pero también del ida y vuelta que habíamos tenido. Le pasé lo que tenía y él me contestó que estaba emocionado, así que seguí esa intuición y ese camino.
–La postura que Miguel tiene sobre Malvinas cuestiona algunos conceptos que generalmente se vinculan con la guerra. ¿Esto influyó en la tarea compositiva?
–Para mí lo difícil era situar a un pulóver como el protagonista de una historia. El otro desafío era no hablar de Malvinas desde un lugar romantizado, sin cuestionar la decisión política de una guerra. Por lo general, sólo se cuestiona el horror, que es el lugar más fácil, pero no revisamos como sociedad por qué una plaza aplaudió esa decisión. Lo que plantea Miguel, y la canción trata de rescatarlo, es que al decidir ir a la guerra la dictadura tomó una decisión criminal, militar y estratégicamente hablando. Él dice que no fuimos a la guerra con el Ejército de San Martín, sino con genocidas entrenados para torturar, no para defender sus fronteras. Previo a la dictadura, en la causa Malvinas había conversaciones diplomáticas con el Gobierno británico para una transición. En este caso lo que es cuestionable es cómo la sociedad argentina lo avaló.
–El género que elegiste para la canción también está cargado de simbolismo.
–Sí, para mí era muy importante poder encontrar algo que sea argentino, folclórico, de nuestra propia cultura. Cuando uno empieza a bajar por el centro del país se encuentra con la llanura y después con la estepa, entonces la milonga sureña me parecía que representaba un poco ese paisaje, además de que es un género que muchas veces tiene un contenido crítico. El cuestionamiento está en la letra, cuando dice “En un milico país, no quiero ser yo tu patria”. Le pregunté a Miguel qué pensaba de una sociedad que, en pandemia, aplaudía a su médicos en un tono patriota, pero después no cuestiona si ganan lo que corresponde. Esa reacción fue la misma que la que se tuvo con los pibes de Malvinas. En un momento te mandan a la guerra y en otro te aplauden una dictadura, ese es el gran cuestionamiento de la canción.
–La canción cuenta con la participación de León Gieco. ¿Cómo se sumó a la propuesta?
–A la canción la terminé junto a Federico Cáneva, que es un amigo y músico de mi pueblo, con el que yo me formé. Con él hicimos el estribillo. Después tuvimos el honor de poder contar con León. Tenemos un amigo en común, Antonio Duretta, que me conectó con él y fue muy mágico todo. Era muy difícil coordinar una agenda entre su vida y la mía, pero un mes antes de que saliera el tema se dio, León vino a casa, estuvimos grabando y él empatizó mucho con la obra y con la crítica, se sentía muy identificado con la mirada que planteaba. El timbre de la voz de Gieco ya es un pedazo de la historia de nuestra cultura, entonces contar con él tiene una carga emotiva, política y artística muy fuerte. También le dio mucho empuje a la historia de Miguel, incluso le llevó su libro al Papa Francisco. Gracias a lo que sucedió con “Lana” no sólo lo pude conocer, sino que terminamos haciendo otras cosas y teniendo un vínculo.
–¿Y cómo fue realizar el videoclip?
–Está realizado por una periodista cordobesa, Florencia Pon, que me escribió unos meses antes de que existiera la canción, porque con un compañero estaban haciendo unos documentales sobre Malvinas y quería utilizar dos temas míos que no tenían que ver precisamente con la guerra, uno, de hecho, hablaba sobre el duelo. Cuando me mandó los microdocumentales, en uno estaba Miguel, con 18 años. Yo no conocía ese material y me llamó la atención. Cuando surgió la canción y la posibilidad de hacer un video, se me ocurrió hablar con Flor, que venía trabajando el material, y la complicación y edición que hizo me pareció maravillosa. Como la canción es un testimonio, nos parecía importante que Miguel esté en el video. El material también propone el juego de ver el papel de los medios desde lo conceptual, las narrativas, las letras. Aparecen videografs típicos de los 80’s y dos fragmentos que para mí son icónicos; en la apertura se ve a alguien que va a decir algo y lo censuran, ese es un momento real de la TV de ese momento; y otro es una persona repartiendo souvenires por la patria.
–Lana salió hace tres años, ¿qué repercusiones tuvo en este tiempo?
–Después de que salió la canción me escribieron de muchas escuelas, sobre todo secundarias, que la usaban para trabajar Malvinas. Me parece que faltaba una mirada que no romantice la guerra como hecho social, humano ni político. La canción cuestiona qué es la patria, qué pensamos y construimos como patria, qué lugar le damos al autoritarismo y a la violencia. Para mí una contradicción que merece un análisis y una revisión como sociedad es cómo la misma dictadura que meses antes estaba asesinando, fue aplaudida por una plaza llena y después cuestionada. Miguel dice que si Alfonsín es el padre de la democracia, los soldados de Malvinas son la madre, porque la parieron con el horror de la guerra, pero también pensar que el fin de la dictadura es es fin de la guerra se relaciona con la última parte de la canción que dice “Nunca pensé que esta vez iba a desear la derrota”. Tenemos que poder pensar en términos crudos qué significa realmente una guerra y por qué las sociedades han desarrollado un montón de recursos y herramientas para poder evitarlas, reflexionar sobre cuánta conciencia tenemos que tener para que ningún tipo de violencia sea naturalizada o institucionalizada, esos son los aportes que trae la canción. También me sorprendieron mucho las devoluciones, me escribieron otros veteranos o familiares. Uno escribe sobre las cosas que lo conmueven, por eso esta canción está hecha desde un lugar sincero.


