LUNES, 20 DE JUL.

Monóxido de carbono: ¿Cómo prevenirnos del asesino silencioso que provoca unas 200 muertes al año en Argentina?

Es incoloro, inodoro e insípido, pero puede ser letal en pocos minutos. Con la llegada de las bajas temperaturas y el mayor uso de sistemas de calefacción, los especialistas advierten sobre la importancia de prevenir las intoxicaciones por monóxido de carbono, una amenaza que cada invierno vuelve a poner en riesgo a miles de familias.


En Argentina, el monóxido de carbono (CO) causa alrededor de 200 muertes y unas 40.000 intoxicaciones por año. Solo en julio de 2025 se registraron 473 casos, un 57% más que la mediana de los años anteriores. Este gas tóxico se genera por la combustión incompleta de gas, leña, carbón o combustibles líquidos y tiene una característica que lo vuelve especialmente peligroso, no se ve, no tiene olor ni sabor, por lo que puede acumularse en ambientes cerrados sin que las personas lo adviertan.

“La gravedad de una intoxicación por monóxido de carbono no depende solo de cuánto gas hay en el ambiente, sino también de cuánto tiempo se respira. Estos dos factores se combinan: una concentración baja durante varias horas puede ser tan peligrosa como una concentración alta durante pocos minutos”, explicó la directora médica nacional de Ospedyc, Valeria El Haj.

Las medidas que salvan vidas

La intoxicación por monóxido de carbono es completamente prevenible y existen cuatro medidas fundamentales para reducir el riesgo.

La primera es realizar una revisión anual de todos los artefactos a gas por parte de un gasista matriculado. Calefones, termotanques, estufas, calderas, cocinas y sus respectivas salidas al exterior deben ser controlados antes del inicio del invierno para detectar posibles fallas de combustión.

La segunda recomendación es instalar detectores de monóxido de carbono. Estos dispositivos permiten identificar la presencia del gas antes de que alcance niveles peligrosos y emiten una alarma sonora que puede resultar decisiva para evitar una tragedia. Los especialistas aconsejan colocar uno en cada dormitorio y cerca de los artefactos a gas, además de verificar periódicamente el estado de sus baterías.

La ventilación también es clave. Aunque las temperaturas sean bajas, es necesario renovar el aire de la vivienda todos los días y mantener alguna abertura que permita la circulación cruzada del aire entre distintos ambientes.

Además, los expertos recuerdan que nunca deben utilizarse el horno ni las hornallas para calefaccionar la casa. Esta práctica figura entre las causas más frecuentes de intoxicaciones graves. Tampoco se recomienda instalar calefones o termotanques en baños o espacios cerrados, ni encender motores de automóviles o grupos electrógenos dentro de garajes o ambientes sin ventilación.

Los grupos más vulnerables

“El monóxido de carbono afecta más a quienes tienen menor reserva respiratoria o circulatoria. En estos grupos las medidas preventivas no son opcionales”, señaló El Haj.

Entre las personas con mayor riesgo se encuentran los niños y bebés, cuyo sistema respiratorio aún está en desarrollo y absorbe el gas con mayor rapidez. También los adultos mayores, que pueden presentar más dificultades para reconocer los síntomas o reaccionar a tiempo.

Las embarazadas constituyen otro grupo especialmente vulnerable, ya que el monóxido de carbono atraviesa la placenta y puede afectar al feto incluso antes de que la madre presente síntomas evidentes.

Asimismo, las personas con enfermedades respiratorias o cardíacas, como asma, EPOC, insuficiencia cardíaca o cardiopatía isquémica, pueden sufrir complicaciones severas ante una exposición al gas. Las mascotas tampoco están exentas del riesgo, perros y gatos pueden intoxicarse de la misma manera que los humanos.

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Cómo reconocer una intoxicación

Uno de los mayores problemas del monóxido de carbono es que sus síntomas suelen confundirse con otras afecciones comunes. Dolor de cabeza, náuseas, mareos, cansancio excesivo, debilidad y confusión son algunas de las primeras señales de alerta.

Los especialistas recomiendan sospechar de una posible intoxicación cuando varias personas del mismo hogar presentan síntomas similares al mismo tiempo o cuando el malestar desaparece al salir de la vivienda.

Ante una sospecha, la indicación es actuar de inmediato, salir al aire libre, abrir puertas y ventanas para ventilar el ambiente, llamar a emergencias (107 o 911) y acudir a un centro de salud aunque los síntomas parezcan leves.

También es importante evitar ciertas conductas de riesgo, como volver a ingresar al lugar antes de que haya sido ventilado correctamente, conducir un vehículo mientras persisten los síntomas o encender nuevamente artefactos a gas antes de verificar que el ambiente sea seguro.

Es fundamental no subestimar ningún síntoma y no esperar a ver si pasa. Cuanto más tiempo se permanece en el ambiente contaminado, mayor es el daño y menor la posibilidad de reaccionar. Ante la mínima sospecha, hay que salir al aire libre y consultar de inmediato”, concluyó El Haj.

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