DOMINGO, 19 DE JUL.

¿Un atentado que cambió el mundo?: a 24 años del «11S»

El más grande de los tres atentados del 11 de septiembre de 2001 dejó un saldo de casi 3.000 víctimas fatales y un cuarto de millón de heridos, convirtiendo a la ciudad de Nueva York en escombros y cenizas.

Este 11 de septiembre se conmemora un nuevo aniversario de los atentados del 2001 en Estados Unidos, una serie de 4 ataques con aviones que se sucedieron durante aquella fatídica mañana, durante los cuales fueron derribadas las Torres Gemelas en el World Trade Center y que dejó un saldo de casi 3.000 muertos y alrededor de 25.000 heridos.

Esa mañan, cuatro aeronaves comerciales que viajaban hacia Los Ángeles y San Francisco fueron secuestrados en pleno vuelo por un grupo de terroristas posteriormente identificados con Al Qaeda. En cada grupo había un piloto que tomó control de cada vuelo y que tenía la indicación de estrellarlo contra edificios de relevancia.

El primero de ellos en estrellarse contra su objetivo fue el vuelo 11 de American Airlines, que impactó contra la Torre Norte

El primer avión en alcanzar su objetivo fue el vuelo 11 de American Airlines. Fue estrellado contra la Torre Norte del complejo World Trade Center en el Bajo Manhattan, de la ciudad de Nueva York, a las 8:46 a. m. 17 minutos después, a las 9:03 a. m., la Torre Sur del World Trade Center fue golpeada por el vuelo 175 de United Airlines. Ambas torres de 110 pisos se derrumbaron en 1 h 42 min, lo que llevó al colapso de otras estructuras del World Trade Center, incluido el 7 World Trade Center, y dañó significativamente los edificios circundantes.

Un tercer vuelo, el vuelo 77 de American Airlines, que había despegado del aeropuerto internacional de Dulles, secuestrado sobre Ohio, fue estrellado a las 9:37 a. m. contra el lado oeste del Pentágono (sede del Ejército estadounidense) en el condado de Arlington (Virginia), causando un colapso parcial de ese lado del edificio. El cuarto y último avión secuestrado fue el vuelo 93 de United Airlines, en dirección a Washington D. C. Los pasajeros del avión intentaron recuperar el control de la aeronave de los terroristas y, finalmente desviaron el vuelo de su objetivo previsto; se estrelló en un campo cerca de Shanksville (Pensilvania), a las 10:03 a. m. Los investigadores determinaron que el objetivo del vuelo 93 era el Capitolio de los Estados Unidos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores argentino reiteró su condena al terrorismo en todas sus formas, acompañada de su solidaridad con las víctimas, sus familias, y con el gobierno de los Estados Unidos.

Una ceremonia conjunta entre la Amia y la Embajada de Estados Unidos recordó a los cinco argentinos fallecidos en los atentados, con encendidos de velas y discursos de familiares.

Medios nacionales aprovecharon la fecha para recuperar testimonios de supervivientes y familiares, analizar los cambios en las políticas de seguridad internacional, y examinar cómo ese evento dejó marcas profundas en la conciencia global y local.

También se retomó el vínculo entre Argentina y Estados Unidos, marcado tras esos hechos por una solidaridad inicial y desafíos posteriores en lo diplomático y lo económico.

Mientras tanto, en Estados Unidos, los principales actos se desarrollaron en los tres lugares emblemáticos: Ground Zero, en Nueva York; el Pentágono, en Virginia; y en Shanksville, Pensilvania, donde se estrelló el vuelo 93. Familiares de las víctimas leyeron los nombres, se guardaron momentos de silencio, se izaron banderas y se rindieron honores a los primeros respondedores.

Una tradición que ha cobrado fuerza en los últimos años es la transformación del aniversario en un Día Nacional de Servicio y Recuerdo, movilizando a miles de voluntarios.

Veinticuatro años después, la memoria sigue vigente: no sólo como un homenaje, sino como un recordatorio de la necesidad de denunciar el terrorismo, proteger los derechos humanos, y mantener viva la reflexión sobre el precio del menosprecio, la violencia y el extremismo.

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