Un exoesqueleto robótico chino cambió la vida de una argentina con distrofia muscular
Una mujer conoció el dispositivo durante un viaje a la Feria de Cantón, en China. Tras probarlo, su historia se volvió viral y la empresa desarrolladora decidió regalárselo. Hoy lo utiliza en su rehabilitación y busca impulsar el acceso a estas tecnologías en Argentina.
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- Jul 10, 2026
Un viaje a China a comienzos de este año marcó un antes y un después en la vida de María Laura Biscaglia. La contadora y asesora organizacional argentina, que convive desde hace más de dos décadas con distrofia muscular, encontró durante la 139.ª Feria de Cantón, un exoesqueleto robótico que mejoró su movilidad y le abrió una nueva perspectiva para su rehabilitación y su vida cotidiana.
La experiencia comenzó cuando Biscaglia recorrió uno de los pabellones de alta tecnología de la Feria de Cantón y conoció un exoesqueleto desarrollado por la empresa china Hangzhou Taixi Intelligent Technology Co., diseñado para asistir a personas con dificultades de movilidad.
Con la ayuda del personal, se colocó el dispositivo y comprobó de inmediato sus beneficios. «Pude comprobar que el dispositivo tenía la sensibilidad suficiente para reconocer mi intención de moverme. Me acompañó y me ayudó con mi forma de caminar y me dio la fuerza para levantar mejor la pierna», relató Biscaglia en declaraciones a la agencia Xinhua.
El exoesqueleto funciona mediante una combinación de sensores e inteligencia artificial que interpreta los movimientos y la intención del usuario para activar motores que brindan asistencia en tiempo real al caminar y realizar otras actividades.
La experiencia emocionó tanto a Biscaglia como a las personas que la acompañaban, aunque la alegría inicial dio paso a la frustración al saber que debían regresar a Argentina sin el equipo. «Es muy difícil porque todos terminamos muy emocionados: el público, la gente del stand, mis amigos y yo; muy conmovidos», recordó.

Sin embargo, el video de la prueba se viralizó en redes sociales de China y otros países. La repercusión llegó hasta la empresa fabricante, que decidió contactarla y obsequiarle el exoesqueleto para que pudiera continuar utilizándolo en Argentina.
Casi 25 años después de haber sido diagnosticada con la enfermedad neuromuscular, Biscaglia incorporó el dispositivo y su aplicación móvil a su rutina diaria. Actualmente lo utiliza tanto para caminar como para realizar ejercicios de rehabilitación con el acompañamiento de sus médicos.
«Cuando regresé a Buenos Aires decidí dar un paseo con él por el barrio. Mis médicos, neurólogo y fisioterapeuta no se opusieron a que usara el dispositivo. Lo importante era ver cómo podía ayudarme en mi vida diaria», explicó.
Según cuenta, el exoesqueleto no solo mejora su forma de caminar, sino que también le permite estimular la musculatura y realizar actividad física de manera controlada, convirtiéndose en una herramienta clave para su tratamiento.
Su historia despertó el interés de numerosas personas con discapacidad o problemas de movilidad en Argentina, que comenzaron a interiorizarse sobre el potencial de este tipo de desarrollos tecnológicos para mejorar la autonomía y la calidad de vida.
Biscaglia también considera que su experiencia puede servir para fortalecer los vínculos entre las comunidades científicas, médicas y tecnológicas de Argentina y China.
«Si bien yo padezco esta enfermedad neuromuscular tan compleja, que actualmente plantea muchas más preguntas que respuestas, esta historia puede generar interés entre médicos, científicos y todos aquellos que trabajan para desarrollar más alternativas para miles de personas que viven en situaciones similares», afirmó.
Para la profesional, la combinación de la experiencia médica argentina con el desarrollo tecnológico chino puede abrir nuevas oportunidades para atender necesidades específicas de salud y promover la innovación.
«Hoy el exoesqueleto me ayuda a mejorar la calidad de mi marcha. Pero sé que puede hacer mucho más. Proporciona asistencia a las personas, fomentando una mayor autonomía, participación e integración en la sociedad. Ese es el verdadero valor de la innovación: poner a las personas en el centro», concluyó.

