JUEVES, 05 DE NOV.

Cientos de miles de personas toman las calles de París por salarios: cierran la Torre Eiffel y vacían las aulas

El paro afecta de forma drástica a las escuelas, universidades y dependencias de la administración pública en todo el territorio francés, sumando más de 180 marchas simultáneas que desafían al Gobierno central.

Una huelga general sacude a Francia y por ello, en París, la Torre Eiffel canceló por completo la recepción de turistas este jueves.

Los operadores del sitio digital oficial del monumento confirmaron el cierre total de las instalaciones debido a la adhesión del personal a la medida de fuerza.

Como consecuencia, quedaron miles de visitantes frente a las rejas cerradas en una jornada donde el descontento social se trasladó a las principales avenidas del país.

El impacto de las movilizaciones se siente con fuerza fuera de la capital.

Fuentes del Ministerio del Interior confirmaron a la cadena BFM TV que, para el mediodía, ya se registraban 270.000 manifestantes distribuidos en unas 180 marchas a lo largo de las provincias.

El reclamo central apunta directamente a la erosión de los salarios frente al costo de vida actual.

El sector educativo es uno de los más golpeados por la jornada de protesta. Los reportes oficiales del Ministerio de Educación Nacional exponen que el 15,81 por ciento de los profesores de niveles básicos paralizaron sus actividades.

La situación en los niveles superiores muestra un escenario todavía peor: casi el 33 por ciento de las instituciones de educación universitaria sufrieron interrupciones en sus clases, afectando de forma directa a 60 de los 184 centros educativos de la Nación.

La administración pública también exhibe grietas operativas debido al conflicto laboral. El Ministerio de Acción y Cuentas Públicas admitió que cerca del 10 por ciento de los empleados estatales decidieron no asistir a sus puestos para sumarse formalmente al reclamo por mejoras económicas y salariales.

Esta parálisis masiva expone la vulnerabilidad de la gestión estatal ante el desgaste del poder de compra ciudadano.

En tanto, las centrales sindicales logran capitalizar el enojo de los trabajadores, convirtiendo un reclamo sectorial en un apagón turístico y administrativo que debilita la imagen de estabilidad que París intenta proyectar al exterior.

¿Será capaz el Ejecutivo de frenar la escalada con parches económicos o esto es solo el inicio de un invierno conflictivo en las calles francesas?

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