MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Comienza en Brasil la cumbre de líderes previa a la COP30

Con la presencia de unos 60 jefes de Estado y de Gobierno, Belém recibe la reunión que marca el inicio de la agenda climática global de 2025. António Guterres advirtió sobre el “fracaso moral” de los países en limitar el calentamiento global a 1,5 °C.

La cumbre de líderes previa a la COP30 (Conferencia de las Partes) comenzó este jueves en la ciudad amazónica de Belém, Brasil, con la participación de más de 60 mandatarios que buscan definir las bases de trabajo de cara a la conferencia climática de la ONU, que se iniciará oficialmente el próximo lunes. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, anfitrión del encuentro, encabezó la sesión inaugural con un llamado a la acción y al cumplimiento de los compromisos asumidos hace diez años en el Acuerdo de París.

En su intervención, Lula da Silva subrayó la necesidad de pasar de las promesas a la implementación efectiva de las políticas ambientales acordadas. “Mucha gente no está cumpliendo el Acuerdo de París”, advirtió, mientras propuso reforzar la cooperación internacional para enfrentar el cambio climático. El encuentro, que se extenderá hasta este viernes, incluye una sesión plenaria y tres mesas de trabajo temáticas: clima y naturaleza, transición energética y revisión del Acuerdo de París.

Entre los participantes confirmados se encuentran los presidentes Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia), Emmanuel Macron (Francia), Pedro Sánchez (España), Keir Starmer (Reino Unido) y Luís Montenegro (Portugal), entre otros.

En contraste, las ausencias de Xi Jinping y Donald Trump, líderes de los dos países más contaminantes del planeta, marcan un vacío político en la cita. Ambos declinaron la invitación del mandatario brasileño, lo que fue interpretado como una señal de distanciamiento respecto al consenso climático global.

Además, el inicio de la cumbre coincidió con un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial, que advirtió que 2025 se perfila como uno de los años más cálidos registrados. Aunque no superará a 2024, el más caluroso de la historia, se ubicaría en el segundo o tercer lugar, lo que, según Naciones Unidas, confirma la tendencia de calentamiento sostenido del planeta.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, inauguró el foro con un mensaje contundente. “Hemos fracasado en el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a la era preindustrial”, lamentó, calificando la situación como un “fracaso moral y una negligencia mortal”. Según afirmó, décadas de retraso y negación han llevado al planeta a una situación crítica, aunque todavía “es posible minimizar los daños si se actúa con decisión y rapidez”.

Asimismo, Guterres alertó que cada año que se supera ese límite, las economías se debilitan, aumentan las desigualdades y los países más pobres, los que menos contaminan y son los más golpeados. En esa línea, criticó que “demasiados líderes siguen siendo rehenes de los intereses de los combustibles fósiles” y sostuvo que el límite de 1,5 °C no es simbólico, sino una “línea roja para la humanidad”.

A pesar de reconocer algunos avances, el titular de la ONU destacó que los nuevos compromisos nacionales aún son insuficientes. “Mientras tanto, la crisis climática se acelera”, advirtió, recordando que las emisiones contaminantes crecieron un 2,3 % en 2024 y continúan en aumento. Frente a ello, insistió en que solo una acción global coordinada y a gran escala podrá hacer que la crisis sea “lo más baja, breve y segura posible”.

De esta manera, la cumbre de Belém se convierte en el primer gran test político previo a la COP30, donde se pondrá a prueba la voluntad real de los gobiernos de traducir sus discursos en acciones concretas para evitar un punto de no retorno en la emergencia climática mundial.

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