LUNES, 27 DE JUL.

Escala la crisis entre Argentina y Brasil: el Gobierno de Lula endurece su postura y crecen las críticas contra Milei

Las declaraciones de Javier Milei durante su visita a Brasil siguen generando repercusiones. El canciller Mauro Vieira calificó los dichos del mandatario argentino como una "provocación sin precedentes en más de 200 años de historia", mientras dirigentes del oficialismo brasileño advirtieron que el conflicto diplomático ya supera al registrado en 2024.

La tensión diplomática entre Argentina y Brasil alcanzó un nuevo punto de máxima fricción luego de las declaraciones del presidente Javier Milei durante su participación en un acto político en San Pablo, donde respaldó al senador Flávio Bolsonaro y lanzó duras críticas contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y otras autoridades brasileñas. La respuesta del gobierno de Brasil fue inmediata y elevó el conflicto a un nivel inédito desde la llegada del libertario a la Casa Rosada.

El canciller brasileño, Mauro Vieira, calificó las expresiones del mandatario argentino como una «provocación sin precedentes en más de 200 años de historia de las relaciones bilaterales», una definición que refleja el profundo malestar de Itamaraty (Cancillería) por los ataques formulados por Milei en territorio brasileño. El funcionario sostuvo que nunca antes un presidente extranjero había realizado declaraciones de ese tenor contra las autoridades del país durante una visita oficial o política.

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Las críticas de Vieira se suman a la decisión adoptada por el gobierno de Lula de convocar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, una medida diplomática que refleja el deterioro del vínculo entre ambos países y que busca evaluar los pasos a seguir en la relación bilateral. Además, Brasil exigió explicaciones al representante argentino en Brasilia.

La escalada se produjo luego de que Milei calificara a Lula como un «presidiario» y un «ladrón», además de dirigir fuertes insultos al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, quien había rechazado un pedido para que el mandatario argentino visitara al ex presidente Jair Bolsonaro, actualmente con prisión domiciliaria. También denunció, sin presentar pruebas, una supuesta campaña impulsada desde Brasil, México y sectores del Partido Demócrata de Estados Unidos contra la Selección argentina durante el Mundial.

En Brasil hablan de una crisis más profunda que la de 2024

En el plano político brasileño, distintos analistas y dirigentes consideran que el episodio supera incluso el conflicto diplomático registrado entre ambos gobiernos en 2024, cuando Milei ya había protagonizado fuertes cruces con Lula.

La evaluación predominante en Brasilia es que esta vez el conflicto adquirió una dimensión institucional mayor porque las descalificaciones fueron realizadas en suelo brasileño y en medio de un acto partidario de respaldo a la oposición encabezada por el bolsonarismo, lo que fue interpretado como una intromisión directa en la política interna del país vecino.

Boulos volvió a cargar contra Milei

Las reacciones también llegaron desde la oposición brasileña. El diputado federal Guilherme Boulos volvió a cuestionar con dureza al mandatario argentino y lo definió como una «caricatura patética» y un «lamebotas», al considerar que su visita tuvo como único objetivo respaldar al espacio político de Jair Bolsonaro.

Según el dirigente del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), Milei representa un proyecto político alineado con la extrema derecha internacional y sus declaraciones solo profundizan el aislamiento diplomático de Argentina frente a uno de sus principales socios comerciales.

Las críticas de Boulos se suman a las expresadas por otros referentes políticos brasileños, quienes advirtieron sobre el deterioro de una relación estratégica para ambos países, especialmente en materia comercial, industrial y dentro del Mercosur.

Mientras tanto, el gobierno de Lula mantiene silencio público respecto de una eventual respuesta directa del presidente brasileño, aunque la convocatoria del embajador y las declaraciones del canciller dejaron en evidencia que Brasil decidió responder por la vía diplomática ante una crisis que ya es considerada como una de las más graves de las últimas décadas en la relación bilateral.

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