SáBADO, 31 DE OCT.

Estados Unidos negó injerencia en la fuga de Flavio Bolsonaro y aseguró que «no participó directamente en los preparativos»

"El (por Bolsonaro) ya tenía una visa, y el presidente Trump decidió permitirle la entrada al país", declaró Rubio en una rueda de prensa en Atlanta, Georgia, donde recibió a los ministros de Relaciones Exteriores del G20 para una reunión de dos días.

 

 

Apelando a una respuesta que deja varios opciones abiertas, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, surfeó las preguntas de los periodistas sobre el rol que jugó la Casa Blanca en la fuga de Flávio Bolsonaro de Brasil, y afirmó que el gobierno de Donald Trump «no participó directamente en los preparativos».

«El (por Bolsonaro) ya tenía una visa, y el presidente Trump decidió permitirle la entrada al país», declaró Rubio en una rueda de prensa en Atlanta, Georgia, donde recibió a los ministros de Relaciones Exteriores del G20 para una reunión de dos días.

Cabe consignar que en esa cita de Georgia coincidieron el canciller argentino Pablo Quirno y el brasileño Mauro Vieira, en el primer cruce diplomático entre Argentina y Brasil desde que Flávio Bolsonaro atravesó territorio argentino para viajar a Miami, después de perder el balotaje frente a Lula da Silva.

Los hombres de prensa le preguntaron a Rubio sobre la carta que habían enviado congresistas demócratas, exigiendo a Trump, al Departamento de Estado y a los funcionarios estadounidenses en la región que brinden «explicaciones claras» sobre el papel que jugó Estados Unidos en la cinematográfica fuga de Bolsonaro y su familia desde Brasil. Allí la Justicia ya le había pedido que entregue sus pasaportes y no salga del país por causas que lo involucran en presunto lavado de dinero.

El grupo demócrata apuntaba que el gobierno de Trump fue parte fundamental de ese escape, al «contribuir a la fuga de un ciudadano brasileño «que tenía restricciones judiciales».

 

RESPUESTA AMBIGUA

Sin embargo, la respuesta de Rubio no terminó ni de saldar la presión demócrata, ni de dejar claro el rol estadounidense en la salida de Bolsonaro. Es que contestó que «el gobierno estadounidense no estuvo directamente involucrado» en los trámites que Bolsonaro llevó adelante para salir del país, pero dejó abiertas las interpretaciones a cual pudo haber sido entonces «el papel indirecto» de la Casa Blanca en el tema.

Se cuestiona no solo la ayuda para que Bolsonaro salga de Brasil, sino el otorgamiento del inmediato visado para que permanezca en Estados Unidos, cuando la misma la administración Trump ha expulsado ya cerca de un millón de extranjeros, que en muchos casos llevaban no sólo décadas viviendo en Estados Unidos, sino que tenían familias y trabajos asentados en diversas comunidades.

 

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