SáBADO, 03 DE OCT.

Miles de personas se movilizaron en España para reclamar el derecho a la vivienda

Las movilizaciones, convocadas por el Sindicato de Inquilinos, se extendieron por más de 50 ciudades tras el rechazo en el Congreso de un paquete de medidas del Gobierno y el impacto del caso de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años desalojada de su vivienda.

Miles de personas se manifestaron este sábado en Madrid y otras ciudades españolas para reclamar el derecho a una vivienda digna y denunciar el agravamiento de la crisis habitacional. Las protestas, impulsadas por el Sindicato de Inquilinos, se producen un día después de que el Congreso rechazara los decretos del Gobierno con medidas para afrontar el problema y en medio de la incertidumbre política abierta por el presidente Pedro Sánchez sobre un eventual adelanto de las elecciones previstas para 2027. Según los organizadores, unas 500.000 personas participaron de las movilizaciones en todo el país, mientras que el Gobierno cifró en unas 70.000 las asistentes en Madrid.

Las protestas y los acampes por la crisis de la vivienda continúan este sábado con más de 50 movilizaciones convocadas en distintas ciudades españolas. En Madrid, las marchas estuvieron encabezadas por una gran pancarta con el lema «Hacia la huelga general» y tenían previsto confluir en la Plaza de Cibeles.

La movilización se produce después de una semana de acampe en la céntrica Puerta del Sol, donde un centenar de activistas mantiene una protesta para reclamar medidas frente al encarecimiento de los alquileres y las dificultades para acceder a una vivienda.

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«Lo que se respira en las calles es una nueva energía», afirmó Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, en referencia a la capacidad de las protestas para instalar el problema de la vivienda en el centro del debate político. Según Racu, ocho días de movilización y «poder popular» demostraron, a su juicio, una capacidad de presión superior a la de años de gestión del Gobierno progresista de Pedro Sánchez.

El movimiento tomó nuevo impulso a partir del caso de Maricarmen Abascal, una madrileña de 87 años que fue desalojada la semana pasada del departamento en el que había vivido durante siete décadas.

La mujer fue expulsada después de que la inmobiliaria propietaria del inmueble buscara incrementar el alquiler un 275%. El caso generó una fuerte reacción social y se convirtió en uno de los principales símbolos de las protestas contra la situación del mercado de alquiler en España.

Además, Abascal podrá regresar a su vivienda. Para Racu, su historia fue el elemento que terminó de encender la movilización. La dirigente destacó la «valentía» y el «ejemplo» de Maricarmen, que hicieron «prender la chispa» de las protestas.

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Las manifestaciones también expresan el malestar de los colectivos de inquilinos con la respuesta institucional a la crisis. El rechazo de los diputados a los decretos que incluían medidas destinadas a afrontar el problema de la vivienda aumentó la presión sobre el Ejecutivo.

La situación se suma a un escenario político marcado por las dudas sobre el futuro de la legislatura. Sánchez abrió un período de reflexión para decidir si mantiene el calendario electoral previsto para 2027 o contempla un adelanto de los comicios.

En las calles, el movimiento por la vivienda busca convertir la protesta en una demanda de mayor alcance. El llamado a una huelga general y la continuidad de los acampes reflejan la intención de los organizadores de mantener la presión sobre las autoridades y colocar el acceso a la vivienda entre las principales prioridades de la agenda política española.

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